martes, 6 de abril de 2021

CUANDO LA ALIAGA FLORECE....EL HAMBRE CRECE

       

Aliaga en floración, se aprecian las espinas o aguijones y las diminutas hojas

         Los dichos, los refranes tienen una explicación y convienen ser explicados pues sin conocer su sentido, este puede cambiar y volverse incongruentes.

         En el Alto Aragón hay uno muy propio de esta época de finales de invierno y principios de primavera, cuando la reservas de comida en la casa, (estamos refiriéndonos a una casa-familia de mediados del siglo pasado, cuando no se podía ir a la tienda comprar algo que no había, o con un dinero que tampoco se tenia) como patatas, legumbres y la harina para el pan habían mermado y no se podrían reponer hasta la cosecha del verano, al igual que el cerdo que se había matado a finales de otoño con los primeros fríos y se iba estirando para dar un poco de sustancia a los guisos; solo se podía reponer la verdura de invierno del huerto (acelgas, coles y escarolas) y algo de carne de la caza, principalmente conejos, pues las aves de corral se dejaban para comidas de grandes ocasiones, y los que tenían rebaño solo aprovechaban alguna oveja machorra (que no podía tener corderos), loca (con encefalopatía), accidentada o que se viera que estaba a punto de morir (y se sacrificaban para el consumo antes de que esto ocurriera), pues los corderos se reservaban exclusivamente para venta. En el campo con el rebaño ocurría algo parecido los pastos escaseaban y los renuevos no se darían hasta que subieran un poco las temperaturas, así mismo la paja y la hierba almacenada o las ramas de olivera, fresno o cualquier otro ramón que se hubiera guardado, se había ido consumiendo los días de nieve en los que el ganado se quedaba en el corral. 

         En esta época los yermos se iban cubriendo de una flores amarillas de característico perfume, era la floración de la aliga, de ahí que se decía: “cuando la aliaga florece, el hambre crece”. Pero el espectáculo de color no iba a solucionar el problema de los recursos, es más este se recrudeciera al  seguir disminuyendo las reservas de comida, de ahí que tras la floración la aliaga fructifica y como leguminosa que es lo hace en vainas, por eso se decía: “cuando bachoca, a todos toca”. Ya con la primavera lanzada al menos en los pastos, las partes embastecida del año anterior más ricas en celulosa y lignina y por lo tanto menos nutritivas y menos digeribles, son sustituidas por los renuevos de las plantas ricos en vitaminas y proteínas que son más nutritivos, por eso la tercera parte era: “cuando grana, se pasa la gana”, cuando la aliaga forma la semilla hay abundancia de comida en el campo y por eso el rebaño come con menos ansía, incluso los animales se permiten comer seleccionando los mejores bocados. 

 

Bachocas, frutos en forma de vaina de la aliaga

         La aliaga aunque nosotros la tengamos como una planta molesta, pues picha, hace intransitables algunos lugares, nos indica terrenos degradados normalmente por incendios demasiado repetidos, ya que puede rebrotar después de estos y sus semillas germinan mejor después de la altas temperaturas y el humo de la combustión. Pero la aliga es una planta muy importante en el ecosistema: lo primero al ser una leguminosa fija nitrógeno con lo que ayuda a la recuperación del suelo, y lo protegen de la erosión con sus raíces del arrastre por las lluvias, y partes aéreas del impacto de las gotas de agua que aunque parezca mentira lo erosionan, y al ser pinchosa del pisoteo por los animales; además es una planta melífera.

         Antaño era una planta llena de utilidades, lo digo en pasado pues ahora prácticamente no se aprovecha, y el uso que se le daba era una forma de mantener las aliagas a raya. Suponía  alimento para las ovejas, de ellas decían: “comen tres veces”: la flor, la hoja (especialmente cuando rebrotan después de un incendio) y el fruto (al comer el fruto esparcen las semillas con los excrementos); en zonas del la Cornisa Cantábrica se recogía un pariente, el tojo, se picaba y se daba de comer a las caballerías en las cuadras.  Las aliagas se usaban como albardilla para proteger las tapias de barro (adobe, tapial), evitando que el agua las deshiciera, y de paso que los gatos no pudieran saltar por ellas.

Rebrote desde la raíz después de un pequeño incendio

         En muchas zonas era el combustible (junto con el boj y la coscoja) de hornos (pan, cerámica, cal,..) y de las casas, arde con facilidad y de forma casi violenta aunque de forma breve, los arbustos se encontraban con facilidad a diferencia de la madera de los árboles, dada la gran presión que se  ejercía sobre estos, escaseaban incluso en zonas que hoy vemos completamente cubiertas de arbolado. La escasez de combustibles queda reflejada en la frase de un vecino que decía: “y no pienses que por tener chimenea, la teníamos encendida en invierno, lo hacíamos solo para cocinar y entonces aprovechábamos para calentarnos”.

         Por su forma de arder se usaba en la matacía para quemar los pelos del cerdo, ahora se usa un soplete.

         Incluso los pastores de Monegros la usaban como colchón en los mases, casas del monte, echando sobre ellas una piel de choto para no pincharse, para así estar aislados de la humedad del suelo.

         Así vemos como un planta con múltiples utilidades, ha quedado relegada a ser considerada una molestia por el cambio de uso.

jueves, 4 de marzo de 2021

FLORES CON PRISA

Flores de almendro sorprendidas por un nevada tardía

    Una imagen que nos choca a los habitantes del interior peninsular con amaneceres bajo cero, es ver plantas en flor en pleno invierno. En principio las flores son algo delicado, además que hacen si no hay insectos en invierno, ¿o si los hay?.

         En las plantas si el agua se hiela deja de estar disponible para ellas, por lo que cuando nos acercamos a esta temperatura entran en descanso, algunas pueden perder la hoja, o incluso perder toda la parte aérea, permaneciendo entonces  bajo el suelo en forma de: semillas, bulbos, tubérculos y rizomas a la espera de cuando suban las temperaturas volver a desarrollar las partes aéreas. Aunque en un clima de tipo mediterráneo, hay algo peor que el frío, la sequía veraniega.

         Así hay plantas que han perdido su parte aérea durante el verano, y sus hojas comienzan a desarrollarse en otoño, como la cala silvestre, o en pleno invierno van desarrollando una roseta de hojas pegadas al suelo como las orquídeas de abeja, en primavera florecerán, y en verano habrán quedado reducidas de nuevo a la parte subterránea como rizomas y tubérculos pero con el ciclo cumplido. Otras como el eléboro o las “hierbanas” de los campos (Diplotaxis,  Caléndula) incluso pueden florecer en esta época de frío, seguramente esperando a algún insecto polinizador que este activo los días cálidos de invierno, y así no competir con plantas de flores más atractivas en primavera.

        

Narcisus assoanus, para evitar la sequia del verano debe adelantar su ciclo

         Pero es a mediados de invierno cuando empieza la carrera de la floración, y el almendro es la especie más visible de las de floración más temprana como una planta anual la erófila de invierno que tiene que hacer todo el ciclo en unas pocas semanas, por lo que su tamaño es solo de unos escasos 2-3 cm de altura, el azafrán blanco, narcisos, nazarenos. Pero claro este adelanto de fechas las obliga a soportar las heladas y alguna nevada tardía, por lo que han de desarrollar anticongelantes, como la glucosa, que evita que el agua intracelular se congele y con ello dañe las paredes celulares. 

Así muchas plantas desafían al invierno y tiene adaptaciones fisiológicas contra el frío, no es que les guste el frío, pero lo llevan mejor que la sequia del verano frente a la que su única estrategia será desaparecer.

         

Hepatica nobilis adelanta su ciclo para evitar competir, y perder, con los árboles por la luz

        Pero hay otras plantas que usan la misma estrategia, florecer muy tempranamente, pero con una finalidad diferente, su problema no será la falta de agua en verano, sino la falta de luz. Son plantas del suelo del bosque que viven bajo la sombra de los árboles, entonces tiene que aprovechar para florecer y reproducirse a finales de invierno cuando hay más luz, pues los árboles bajo los que viven aún no han desarrollado las hojas. Y así dan las notas de color en el bosque en descanso, pendientes aún de las ultimas nevadas y los amaneceres con escarcha. Su programación es tal que si se encuentran bajo una cobertura perenne como un pinar donde al no perder las hojas, la luz que reciben no va depender de los árboles, siguen floreciendo tempranamente, como con prisa. Y entre nosotros sus nombre comunes son de lo mas sencillos: como floreces al principio de la primavera, te llamaras primavera; como tus flores son violetas, violeta, y como tu hoja recuerda al hígado, pues hepática, así de sencillo y fácil de recordar.

 

sábado, 6 de febrero de 2021

TUYO PARA SIEMPRE, CON CARIÑOS, CAOS


El caos puede ayudar mantener el orden al crear diversidad. Caducifolios principalmente abedules en una masa de pino silvestre.

        Esta podría ser la finalización de un carta, en la que alguien cercano a nosotros nos cuenta lo mucho que nos ama, y que siempre seguirá cerca nuestro. En este caso ese alguien, o mejor ese algo, es el caos que seria el responsable de los desastres, eventos y perturbaciones de la naturaleza que nos afectan; algo así como el dicho de “quien bien te quiere te hará llorar”, pero al menos en este caso tiene un sentido.

         Nosotros percibimos la vida de una forma lineal, con un principio y un final. Pero la naturaleza no es así, son ciclos que van del desorden (el caos) al orden (el cosmos), para a través de los desastres volver al caos y empezar de nuevo en un ciclo continuo. 

Esta imagen de suelo sin plantas y troncos caídos corresponde a un rodal de carrascal de los mejor conservados de Aragón con ejemplares de más de cien años. Poco tiene que ver con la imagen idealizada que tenemos de un bosque virgen. En este caso la gran cantidad de madera muerta en el suelo nos indica que hace mucho no se extraen leñas de él. 

        El orden seria un ecosistema estable, en equilibrio, en las zonas de clima templado como la nuestra, seria un bosque salvo en los lugares donde el suelo no lo permita por: ser rocoso, salino, las zonas permanentemente cubiertas de agua, o donde el clima limite el establecimiento de árboles (por aridez o frío); y esos bosques (seria la vegetación primaria o clímax climácica) tendrían en la mayor parte de los casos una especie arbórea dominante que desplazaría a las demás, incluso a los ejemplares jóvenes de su misma especie, así tendríamos un bosque maduro con árboles en su máximo esplendor pero con poca diversidad de especies; si dominan en el tiempo y el territorio, y no hay perturbaciones ni eventos que lo altere, los árboles de este bosque primario se irían haciendo viejos y con ello perdiendo fertilidad. 

         Esta situación de estabilidad que todos desearíamos, esta imagen que idealizamos de una densa bóveda de copas de árboles impresionantes que lo cubre todo, sostenida por enormes troncos sobre un suelo cubierto de hojarasca, tiene sus problemas. El dominio del bosque por ejemplo impide la existencia de la vegetación colonizadora que necesita sol directo, como lo es la hierba de la que se alimentan los herbívoros, por lo que estos no abundan y aún menos los depredadores. Imaginemos en este bosque ideal un desastre natural: temporal de viento o nieve, incendio, lo que queramos; los árboles del bosque dominante no surgen de la nada, necesitamos las semillas, y aún antes unas condiciones adecuadas para que etas germinen, condiciones  que suele proporcionarlas las plantas colonizadoras, la que denominamos vegetación secundaria, y que ha sido eliminada por el bosque maduro; nuestro magnífico bosque primario tendría grandes dificultades para recuperarse. 

         Imaginemos ahora que nuestro bosque no es tan perfecto pues ha ido sufriendo modestas desorganizaciones caóticas en forma de eventos como pequeños incendios o caída de árboles, que han roto la uniformidad creando parches de vegetación secundaria, hay claros donde encuentran alimento los animales herbívoros, y rodales de árboles en diferente estado de recuperación. En esta situación, en caso de un desastre natural que afecte profundamente al bosque, las especies que lo van a restaurar y a recuperar, la vegetación secundaria, están ahí mismo por lo que desde el primer momento van a empezar actuar. 

         

Rebrote de alfalfa después de 12 días de haber ocurrido el incendio. y sin haber pasado por temporada de lluvias.

    Por lo que tenemos dos modelos, muy teóricos pues en la naturaleza influyen más cosas, pero para poder comprenderlos tenemos que simplificarlos. Por un lado un modelo muy estable con poca diversidad y difícil recuperación en caso de desorden por su uniformidad, y por otro un modelo en equilibrio dinámico, muy diverso y que se recupera con mayor velocidad. Ambos son dos modelos que usamos para comprender el papel del caos (perturbaciones, eventos, desastres y catástrofes naturales) en los ecosistemas. Lo que más nos interesa no es evitarlos, que no podemos, sino minimizar sus efectos y valorarlos dependiendo de su frecuencia y su intensidad; el cosmos y el caos forman parte de la naturaleza, y el uno necesita del otro. 

 

miércoles, 13 de enero de 2021

LA NIEVE Y EL SEÑOR RAUNKIAER


Efecto de una intensa nevada en un árbol no acostumbrado a ella, en este caso un olivo con una rama ya rota en el suelo por el peso de la nieve.

            Pudo haber sido en Norteamérica o en Siberia, o en cualquier otro lugar donde la nieve sea mucho más abundante pero fue en Centroeuropa concretamente en Dinamarca donde un asistente del jardín y del museo botánico de la Universidad de Copenhague que luego pasaría a ser profesor, llamado Christen Christiansen Raunkiaer, se fijo en la relación entre la morfología de la plantas, la posición de sus yemas en invierno y la nieve. Con sus observaciones ordeno y clasifico las plantas, la naturaleza no necesita que nosotros la organicemos, sino que lo hizo para que nosotros pudiéramos entender como las plantas aprovechan el recurso de la nieve para superar el invierno.

         El agua es imprescindible para la vida en nuestro planeta y además tiene unas propiedades físicas que la hacen casi mágica, digo lo de mágica pues se comporta de una forma totalmente diferente al resto de componentes del planeta. Así cuando se congela forma cristales hexagonales llenos de aristas y que tiene la virtud de retener mucho aire, lo que no solo los hace más ligeros, sino que al retener aire una capa de nieve es un buen aislante térmico, debajo de la cual la temperatura no bajara mucho más de los 0º centígrados; por otro lado el reflejar todo el espectro luminoso, de ahí su color blanco, hace que no se caliente mucho con los rayos solares y por lo tanto la nieve pueda conservarse más tiempo. La nieve no solo es un buen aislante térmico, sino que impide el efecto del viento (bajar la temperatura, desecar, daños mecánicos) y que el suelo a lo largo del día se congele y descongele lo cual ocasiona un movimiento del mismo (crioturbación) que es perjudicial para las raíces de las plantas.            

Rama de un enebro rastreo cubierto por la nieve

           
De manera que C. C. Raunkiaer elaboró el sistema de clasificación de las plantas, que lleva su nombre, perdón su apellido, dependiendo de la situación de sus yemas con respecto al manto de nieve. 

         Básicamente divide las plantas entre las que quedan dentro del manto de nieve y por lo tanto protegidas, en forma de semillas, bulbos, raíces, rizomas, yemas a ras de suelo, o formas enanas, rastreras, de ramas reptantes que se elevan muy poco sobre este. Este último es el caso de árboles de zonas muy frías como la tundra o la alta montaña, como ocurre en el Pirineo con algunas especies de sauces.


         De las que quedan por encima de la nieve, tiene que hacer frente al frío, protegiendo mejor las yemas y las hojas en el caso de las perennes, o desprendiéndose de la hojas y de los problemas que les puede causar el frío en ellas, esta última es la estrategia de los caducifolios.            

Nevada en Fornillos de Montearagón, Huesca, el 10 01 2021. Como pude observarse los efectos son muy diferentes. Izquierda, picea en el jardín las copa se va plegando y sola se van descargando por el propio peso de la nieve. Centro, ciprés la copa se va abriendo si las ramas no se han roto aún es debido sus flexibilidad. Derecha, carrasca las ramas pasan como en el caso anterior de erguidas a colgar y de ahí a partirse. De las tres especies la primera es la única adaptada a las nevada intensas.

      Pero para las especies sometidas a un clima mediterráneo con sequia estival, quedarse sin hojas no es una opción pues deben compensar los días de parada de la fotosíntesis por sequia estival con los días cálidos de invierno cuando hay luz y el agua esta líquida; sus hojas están preparadas para aguantar hasta cierto punto las heladas (la carrasca hasta los -25º centígrados), pero la nieve ya es otro cantar, especialmente en las especies y ejemplares poco acostumbrados grandes nevadas. En los troncos poco espacio hay para acumularse en su superficie curvada, pero no es así en las hojas; de manera  que el extremo de la rama, el follaje junto con la nieve, va pesando cada vez más, van inclinándola con su peso cada vez mayor, y de erguidas van tomando un aspecto colgante, hasta que tensionadas por el peso pierde toda flexibilidad y una vez que supera su capacidad de carga, un crujido y la rama se rompe.

         Curiosamente los árboles que más aguantan el frío son coníferas. Las coníferas son especies menos eficientes pero más resistentes que las frondosas. Las ramas de las especies de zonas frías se desarrollan en horizontal y se van curvando con el peso de la nieve, tal vez por eso los abetos de Siberia sean de copa tan estrecha, cuanto más corta la rama menos palanca hará el peso de la nieve; en el caso del abeto sus pequeñas hojas dispuestas en planos crean superficies donde con el peso de la nieve la rama se va inclinado progresivamente hacia el suelo, hasta que se descarga de ella volviendo a su posición inicial; la otra especie que soporta grandes nevadas en el Pirineo, el pino negro, según van avanzando en edad sus ramas toman una posición cada vez más inclinadas al suelo casi perpendiculares a este, con lo que dificulta la acumulación de nieve.  

         El que los árboles de estas zonas frías y con grandes nevadas sean de hoja perenne se explica por lo corto del verano y el escaso tiempo para poder desarrollar completamente el follaje como le ocurriría a una especie caducifolia; en los veranos fríos, cuando se acorta la época vegetativa aunque no de tiempo a renovar follaje siempre tendrán el de años anteriores.

 

 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

LA SAL DE LA MONTAÑA

     

Eras en las salinas de Añana

         No lo puedo evitar desde niño me han atraído las salinas, esas superficies llanas de luz cegadora donde la vida, la escasa vida que encontramos, hay que escribirla con mayúsculas pues se encuentran con unas condiciones donde en principio no sería posible que existieran. (ver el agua roja en este mismo blog).

         Pero además de esas salinas junto a la costa que se cargan con el agua de mar, están las del interior, en las lagunas de las llanuras secas como las de Monegros; estas son aún más fascinantes para la vida que las costeras, con su difícil clima seco y ventoso, o de nieblas y escarcha, por su flora proveniente de las estepas asiáticas, su fauna endémica y sobre todo el paisaje vacío de sus lagunas blanqueadas por la sal; aquí la sal llega por el agua de escorrentía que lava los suelos salinos o incluso el afloramiento de los escasos freáticos. Pero también están las salinas de  zonas montañosas como las de Naval donde el relieve aún les daba para tener eras donde criar la sal, o Añana  donde las eras tenían que hacerse sobre plataformas de madera. Aquí la sal proviene de manantiales salinos, el agua en su discurrir por el interior del suelo pasa por yacimientos salinos y se carga de la preciada sal, solo hay que retirar el agua, y para eso están las eras donde se evaporaba.

         

A la izquierda manantial de Salinas de Jaca, con costras blanca de sal por la evaporación,  Derecha mata de menta, aguas arriba el barranco es de agua dulce.

     A parte de todas estas salinas quedan pequeños manantiales, para el consumo local se tomaba el agua y esta agua salada transportada en un botico y guardada en un cántaro se utilizaba tal cual para cocinar, sustituyendo a la sal del salero. Donde el relieve o la escasez impedía el construir eras para la evaporación, y en algunos casos si la sal tenia que viajar mucho , el agua se evaporaba hirviéndola en grandes calderos alimentados por leña; como ocurría en la población de Salinas de Jaca, Huesca. De hecho su primera referencia es en el siglo XI, pues pasa ser propiedad del Monasterio de Ruesta. Recordar la importancia de la sal en aquel mundo pues era casi el único conservante de los alimentos, y de hecho el término salario viene del pago que se hacía no con dinero sino con sal. La sal debía ser un buen complemento a la economía de la zona y de su habitantes pues se calcula su población en unos 200 habitantes, dos siglos después pasa a ser propiedad del monasterio de San Juan de la Peña. Curiosamente en el Madoz no se menciona la extracción de sal aunque en decadencia debía ser una actividad que se seguía realizando. Pero cosas de la vida lo que fue el éxito de esta población fue también lo que determino su hundimiento, la sal y concretamente la geología  que permite su existencia.

         La sal de estas zonas se origina en épocas remotas de clima seco en una fase de distensión del Pirineo, hay grandes llanuras arcillosas donde se acumulan los lixiviados de las laderas, se forma lagunas saladas donde precipitan el carbonato cálcico, el yeso y la sal, por este orden. La evolución de la cordillera continua, y a esta fase le sucede otra de compresión los materiales se apilaran, plegaran y estas lagunas saladas, bueno los materiales que se han formado en ellas quedan bajo la superficie. En determinados puntos la erosión las pone al descubierto pero la mayor parte de las veces es el agua de las precipitaciones que se infiltra quien las descubre, el agua se carga de sal y al salir a la superficie de nuevo tenemos un manantial salado.

         

Bóveda de tosca de la iglesia de Salinas de Jaca, al menos en 2019 aún se mantenía en su sitio.

       El problema es que los materiales, la sal y el yeso, se disuelven quedando huecos, y además la arcilla y el yeso si están hidratados son buenos lubricantes, por lo que las laderas se vuelven inestables y se deslizan. Esto ocurrió en Salinas, a mitad del siglo pasado el pueblo fue abandonado Salinas Viejo, y se rehízo, Salinas Nuevo, cerca en un  terreno más estable dejando ya el manantial salino atrás. De hecho solo, aparte de algún muro de las casas, solo queda en pie la iglesia gótica del XIV que nos da una idea de la importancia de la población. En ella destaca su bóveda de crucería que como carece de estuco se ve la fábrica en tosca. La tosca es una roca que crece en las zonas de rezumes o pequeños cursos de agua donde la caliza que lleva el agua se precipita sobre la vegetación acuática, y  la encontramos de camino, de lo nuevo a lo viejo, y forman la cascada que hay junto al puente.

          Así la sal del interior, de la montaña, ha sido el origen y la prosperidad de algunas poblaciones y también su final, cuando dejo de tener valor y cuando fue la causa de la inestabilidad del terreno sobre el que se asentaban. 

 

 

miércoles, 4 de noviembre de 2020

LA SENCILLA COMPLEJIDAD DE LA VIDA: LLEGA LO ORGÁNICO

         

A partir de átomos y moléculas la vida se despliega ante nosotros. Brote del fronde de un helecho.

        Y si ya tenemos la química orgánica y los genes ¿cuándo empieza la vida?, la respuesta a esta pregunta es difícil, la vida se definía antes como la capacidad de nacer, alimentarse, desarrollarse, reproducirse y morir. Pero la naturaleza se resiste a ajustarse a las definiciones tajantes. Si tomamos fragmentos de ARN o de ADN (de uno u otro, nunca de los dos a la vez) y los envolvemos con una cubierta de proteínas tenemos un virus, que no se alimenta ni puede reproducirse, pero sus genes si se perpetúan. Para ello el virus entra dentro de un célula, la infecta y la obliga a realizar copias de su genes, miles, cuando salen de la célula la revientan y la célula muere como es de imaginar. Pero hay virus no letales, que pueden introducirse en una célula y mezclar su ADN con el de la célula, de manera que cuando la célula se divide replica al virus; pero ocurre que algunos llevan tanto tiempo integrados en la célula que ya no pueden salir de ella incluso pasan a la descendencia de la célula, y los genes que aportan pueden ser inútiles (basura) o puede que sean imprescindibles para la célula y el organismo que forman. 

         Algunos virus que si logran salir de la célula pueden trasportan genes de esta e introducirlos en otra célula cuando la infectan, a modo de “intercambiador de genes”, una especie de herencia en horizontal, pero no por desde tus progenitores que seria en vertical, sino de otras células que están cerca. 

         El siguiente paso sería a esa cubierta y genes añadir unos orgánulos para que pueda alimentarse y reproducirse por sí misma. Tendríamos las bacterias (protistas), a las que ya las consideramos seres vivos de pleno derecho. Hemos llegado a los seres vivos que dominan el planeta no solo en los lugares adecuados para la vida sino en los que parecía que esta era imposible, por excesos térmicos, de radiación, presión, tóxicos etc. Y lo llevan haciendo el 80% del tiempo de existencia del planeta. La Tierra esta dominada por las bacterias, tanto por variedad, cantidad y peso total, y han creado las condiciones de vida en el planeta.

Tapete microbiano en un charco hipersalino. Las bacterias pueden vivir y prosperar en entornos que definimos como hostiles a la vida.

         Y la vida continuó, y continuó aumentando en complejidad, seguramente una bacteria que intento alimentase de otra se quedó con “la digestión a medias”, la bacteria “alimento” se quedó a vivir dentro de su captora y fue tan bueno para ambas que nuca más se separaron, (como hemos visto que hicieron algunos virus también). Esta es la idea general de la endosimbiosis, por la que las células con núcleo (eucariotas) como las que forman nuestro cuerpo no son más que agrupaciones de bacterias, en las que cada una tiene una función que aporta y beneficia al grupo, la célula; y cada parte tiene un ADN diferente: núcleo, citoplasma, mitocondrias y cloroplastos, por lo que tendrían su origen en bacterias diferentes pero que hoy día ya no pueden vivir separadas, dependen de otras para determinadas funciones vitales.  Así los humanos, no solo tenemos más bacterias que células en nuestro cuerpo, y que nos ayudan con la digestión de los alimentos y la inmunidad (aparte están las bacterias patógenas), y equivale a un peso entre 1 y 2 kilogramos, sino que nuestras propias células vendrían a ser agrupaciones de bacterias.

         Ya el paso final, y como no podía ser de otra forma, en el viaje hacia una complejidad mayor, las células se agrupan, pegándose con el colágeno y especializándose formando tejidos cada uno con una función, de manera que ninguna de esta células puede vivir de forma individual. Y los tejidos se agrupan en órganos, que forman un ser vivo pluricelular, como nosotros mismos. 

         Pero la cosa no acaba así, muchas especies de seres pluricelulares se agrupan formando poblaciones, donde lo importante no es el individuo, que ya no puede vivir se forma individual sino el colectivo, como las colonias de: hormigas, abejas o termitas. 

Aunque la mayor complejidad se da en seres pluricelulares, siguen siendo un conjunto de células, bacterias, moléculas y átomos; estos últimos pueden adoptar cualquier configuración de la naturaleza

         Y la complejidad sigue aumentando hay seres vivos que dependen de las condiciones creadas por otra especies de seres vivos, por ejemplo todos los animales sin excepción dependemos de las plantas verdes, estas producen el oxígeno y materia orgánica de la que nos alimentamos de forma directa o indirecta. Aunque somos seres individuales no podemos vivir fuera de un colectivo concreto de seres vivos, formamos parte de un ecosistema, y cuanto más diverso, cuanto más especies diferentes lo forman más estable, nuestro futuro depende de la salud del ecosistema en el que vivimos.

         En definitiva de las partículas subatómicas, vamos sumando complejidad y llegamos a la diversidad actual. Se conocen 1,3 millones de especies de seres vivos (si contar bacterias) y se cree que la cifra de los existentes pero aún no encontrados ascendería a 8,7 millones. Pero todos los seres vivos tenemos en común un grupo de genes en nuestro ADN que lleva en el planeta desde el principio de la vida. Como dicen algunos científicos, la vida es la forma que tiene los genes de perpetuarse. 

         Lo siento por aquellos que se creían “él no va más de la evolución”, pero la vida es así, sencillamente compleja, pero sincera, de manera que al final pone a cada uno en su lugar. 

 

 

 

 

lunes, 19 de octubre de 2020

LA SENCILLA COMPLEJIDAD DE LA VIDA




La vida se desborda partir de los átomos de hidrógeno y oxígeno del agua.

Para comprender la naturaleza podemos intentarlo tal y como se nos presenta: compleja, intrincada, y llena de variantes, o bien podemos simplificarla buscando sus elementos comunes básicos, las piezas que la construyen. De esta forma dividiremos el problema en porciones que podamos abordar, y luego la volveremos a montar como un rompecabezas, pero comprendiendo la función e importancia de cada pieza, y con una imagen de cuál es su aspecto final.

Esta idea no es nueva, ya en la Grecia Clásica (de la cual nuestra cultura es continuadora) se ocuparon del problema, más desde un punto de vista racional o teórico pues no disponían, ni de las herramientas, ni de los conocimientos actuales. En el 400 a. de C. Demócrito y Leucipo establecieron que la materia estaba compuesta de partículas invisibles por su tamaño, indivisibles pues no podía haber nada más pequeño, y muy poco diferenciadas unas de otras, y las denominaron átomos. La naturaleza y toda su diversidad, tal y como la conocemos, sería la combinación de estas mínimas unidades. 

Hoy sabemos que el átomo esa formado por partículas elementales, que son el origen de todas las cualidades de la materia; de todas las partículas ahora solo nos interesan tres: protones, neutrones y electrones, la combinación de los tres forman la mínima porción de cualquier elemento, el átomo. En él siempre hay la misma cantidad de electrones que de protones, el número de estas parejas determinara  que sea un elemento químico u otro, así el átomo de hidrogeno solo tienen una pareja (un electrón y un protón), el helio dos, el litio tres,…. y el número de parejas de electrones y protones, dará las características del elemento. Así se crea la tabla periódica de los elementos con 91 diferentes, 118 con los creados artificialmente.

Lo pequeño es muy grande, la roca recuerda los cristales de calcita que la forman y a la vez al as montañas que ellas forman.



Pero la naturaleza es económica y tiende a usar los mínimos recursos, así solo cuatro: hierro, oxígeno, silicio y magnesio constituyen el 93% del peso del planeta. Y la vida se construye con solo 40 elementos químicos de la tabla periódica, de ellos nueve son esenciales y solo cuatro (carbono, hidrógeno, nitrógeno y oxígeno) representan el 98% de la composición total.

Empezamos sumando partículas iguales para crear átomos de elementos diferentes, ahora combinamos átomos para crear moléculas. Así con dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno tenemos una molécula de agua, y sus características físicas y químicas hacen que tenga unas cualidades muy especiales para la vida en la Tierra, y no hay ninguna forma de vida conocida en nuestro planeta (y mira que hay formas de vida que hacen cosa raras y viven en condiciones “imposibles”) que no necesite agua en algún momento de su ciclo. 

Si a nuestra molécula de agua añadimos átomos de carbono, (por eso antes se les denominaba hidratos de carbono) ya nos adentramos en la química orgánica, el carbono permite enlaces dobles y triples por lo que aumenta la complejidad de la molécula con los mismos tres elementos; con 6 átomos de carbono (y 6 moléculas de agua) ya tenemos glucosa que producen las plantas verdes con la luz solar como fuente de energía. La glucosa da energía a las células (las plantas han transformado la energía luminosa en energía química) y se disuelve fácilmente en agua, si la convertimos en almidón servirá de reserva energética a las plantas. Y si juntamos muchas moléculas de glucosa (unas 3.000) con los enlaces adecuados tendremos celulosa, siguen siendo átomos de hidrógeno, oxígeno y carbono, pero ya con unas propiedades totalmente diferentes, pues la celulosa no se disuelve en agua y sirve como tejido de sostén a las plantas leñosas, de hecho es el compuesto orgánico más abundante del planeta.

Materia orgánica e inorgánica comparten elementos y moléculas, no es de extrañar que av eces se parezcan. Raíces tabulares de un ficus y margas erosiionadas


Ahora a nuestro trio de elementos químicos le añadimos un cuarto, nitrógeno, y obtenemos los aminoácidos; son unos 30, pero solo 20 son esenciales para la vida, los aminoácidos son los ladrillos con los que construimos las proteínas.  Y las proteínas ya son específicas de cada especie, de cada individuo y de cada parte de su cuerpo (en cada ser humano hay decenas de miles de proteínas diferentes). Dentro de las proteínas destacan los ácidos nucleicos (para eso necesitamos añadir otro elemento el fósforo) de entre ellos destacan por su papel, cuatro bases nitrogenadas dispuestas por parejas (adenina-tiamina, guanina-citosina) formando una cadena, el ARN. El ARN que es quien se encarga de construir las proteínas; pero necesita instrucciones de lo que tiene que hacer, entonces si duplicamos la cadena de parejas de bases nitrogenadas tenemos el ADN, que encontramos en el núcleo de cada una de nuestras células. El ADN son los planos y el ARN es el constructor del edificio de las proteínas, (la receta y el cocinero de la entrada anterior de este blog sobre los virus).

         Hasta ahora ha sido un proceso de ir sumando piezas. Ahora empieza algo de complejidad, todo el ADN no es igual, lo podemos dividir en partes y cada una tiene una función específica que es producir una proteína concreta, cada una de estas partes son los genes. Y el poseer un determinado gen no quiere decir nada, sino está activo es como si no estuviera, no se manifiesta; algunos de estos genes no se activarán durante la vida del individuo y aun así los podrán heredar sus descendientes. Una situación de estrés, la presencia de ciertas circunstancias, incluidas la ambientales, o de fuentes de energía, (radiación, rayos UV) podrán activar estos genes dormidos, para bien o para mal del individuo. 

    También hay genes que circulan desde los orígenes de la vida. ¿Y cómo lo sabemos?, bueno en el ADN va habiendo una serie de mutaciones de forma regular y constante, una especie de reloj molecular, y todo queda registrado en el ADN desde sus orígenes, lo que nos permite retroceder en el tiempo y saber al menos de dónde venimos. 

(continua)