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jueves, 6 de junio de 2024

¿ÁRBOL GRANDE, ÁRBOL VIEJO?




         Para los que no pudisteis venir a ver la exposición (entonces no fuisteis de los 2014 visitantes que si la vieron, había un contador automático) os contaré la información que presentábamos, y que respondía a la pregunta del título.


Introducción

Lo único que hace falta para disfrutar de la exposición es curiosidad, los conocimientos básicos los ponemos nosotros, y esta vez lo haríamos sobre todo con tacto, mejor dicho para también usar el tacto, pues pensando en los invidentes de la ONCE que iban a venir habíamos preparado piezas como: la diferente densidad de la madera de cada especie, en este caso dos piezas mismas dimensiones de carrasca y de hiedra, las partes del tronco, rodajas de troncos con los anillos, crecimiento en relieve, y como los árboles a través del crecimiento secundario van a cerrar heridas o integrar en el tronco ramas podadas.  El siguiente paso eran dos rodajas ya más grandes, una con los anillos lobulados por ser los contrafuertes de la base del tronco, y el otro un tronco con varias médulas de las cuales saldrán las ramas. A partir de aquí entrábamos en la exposición, y comentamos los ejemplos más significativos.


Diferente tamaño de los anillos de crecimiento de un mismo árbol. Izquierda, abeto que fue liberado de la sombra de árboles dominantes por la tala de estos. Derecha, efecto de la poda en un roble trasnocho.

  1,Un árbol no crecen igual a lo largo de toda su vida

A través de la anchura de su anillos de crecimiento podemos saber si han crecido bien (anillo ancho) o no (anillo estrecho). Aquí mostrábamos una rodaja de un abeto que desde que germinó en 1904 y hasta el año 1982 sus anillos era muy estrechos, a partir ese año sus anillos eran mucho más anchos, la clave nos la dio el APN de la zona, en esa fecha 1982 hubo una tala, y se sacaron los árboles más grandes que eran los que no dejaban que llegar suficiente luz a nuestro abeto, al eliminarlos pudo crecer mucho más hasta su final. 

El otro ejemplar era un roble trasmocho, le quitaban totalmente las ramas cada cierto tiempo para aprovecharlas como leña, así después de la poda los anillos son muy, muy, estrechos, el árbol no esta muerto pero usa sus reservas para volver a desarrollar ramas y hojas, cuando lo hace sus anillos son de un anchura esperada hasta que vuelve la siguiente poda. Con luz desde el inicio y sin podas los tamaños habrán sido muy diferentes.


Diferentes tamaños en ejemplares de la misma especie. Izquierda, la carrasca que hay detrás de mi está apoyada en el suelo y tiene 170 años, mientas que la que señalo con la mano tiene 57 anillos de crecimiento. Derecha pinos negros, marcado con un 1 un ejemplar de 360 anillos de crecimiento, sobre otro de 147 anillos.


2, Para un misma especie, el tamaño alcanzado década árbol dependerá de las condiciones ambiéntales (resumidas en luz, agua y nutrientes del suelo) donde vive.

Ya hemos visto como la cantidad de luz que necesita un árbol va influir en su tamaño. Mostramos ademas una rodaja de un pino negro que vivía en un fondo de valle, por lo que su sistema radicular no tenia problemas para extenderse en busca de agua y minerales, en 147 años alcanzo los 65 cm de diámetro. Junto a él otra rodaja de la misma especie, vivió a un poco más altitud pero importante es que lo hizo en una pared de roca, por lo que tubo limitaciones con el suelo donde extender sus raíces, aún así alcanzo los 360 años pero con un diámetro de solo 13,5 cm, así que le doblo la edad pero con un tamaño casi cinco veces menor. 

Otro ejemplo que comentaremos es un carrasca, además con nombre propio, la carrasca de Nisano, que colapso con una tormenta de nieve, a pesar de sus 153 cm de diámetro, (eso son casi 5 metros de perímetro cerca del suelo), solo tenia 170 anillos de crecimiento; su tamaño se debía a que estaba en un campo de labor donde llevaban rebaños de ovejas a pastar, y cuando hace calor, las ovejas dejan de comer y se refugian a la sombra, justo debajo de esta carrasca y ahí dejan excrementos y orina que van a ser nutrientes para el árbol; que además como lo han dejado solo no tiene competencia con las raíces de otros árboles por el agua del subsuelo, por eso pudo alcanzar esas dimensiones en tan poco tiempo. Este ejemplar lo podemos comparar con otra carrasca, esta crecida en una repisa de roca llego a los 57 anillos de crecimiento pero solo alcanzo 14 cm de diámetro.



El tamaño y la longevidad según la especie. Izquierda sabinas negrales expuestas, la de la derecha son unos 800 años y la de la izquierda sobre los 1200 años datados con carbono 14. Centro rodaja de este último ejemplar a la que solo se le pudieron contar 620 anillos en sus 12 centímetros de diámetro a pesar de la datación con carbono 14. Derecha dibujo de un pino negro candidato a ser un ejemplar muy viejo: escaso follaje, ramas inclinadas o muertas al igual que el ápice, tronco grueso y en gran parte muerto.  
 

3, Cada especie tiene un crecimiento y una longevidad que depende de sus genes.

Aquí donde se notan más diferencias, hay especies con gran crecimiento pero un vida corta, como los álamos negros, en este caso la anchura de los anillos puede superar el centímetro  y una cosa es la edad de su tronco que no suele pasar de 100 o 150 años, y otra la edad del árbol que queda bajo el suelo pues de la raíces puede rebrotar. 

El caso opuesto son las especies de tronco único, que desabollan un talla escasa pero pueden vivir muchos años, y en estas especies cuanto menor es el crecimiento por las condiciones ambientales más longevos se vuelven. Es el caso de la sabina negral, un año bueno pues ser un anillo de poco más de 1 mm de anchura, pero a veces en 1 mm puede haber hasta 10 anillos de crecimiento, incluso menos y tener que datar estos troncos con carbono 14, llegando a superar los 1000 años. Bueno el máximo que nosotros hemos encontrado es de casi 1200 años para un diámetro de 12 cm, como se desprendió la zona rocosa donde había enraizado no sabemos si podrá haber alcanzado más edad.

Entonces la respuesta a la pregunta es fácil, un árbol con el tronco grande no es necesariamente muy viejo, y un árbol muy pequeño lo podría ser, según especie y condiciones ambientales. 

¿Entonces como reconocer un árbol viejo? Pues por su aspecto, estas son algunas de sus características:

-Tronco muy ancho en su base, aunque crezcan poco van acumulando anillos de crecimiento, si imaginamos un árbol que los anillos tienen de anchura media 1 mm, en 500 años el árbol tendrá 1 metro de diámetro.

-Muchas partes del tronco pueden estar muertas, sin corteza, mostrando heridas, pudriciones, el interior del tronco puede estar hueco.

-Ramas muertas/rotas incluyendo alguna principal y/o el ápice, ramas muy inclinadas casi colgantes, a veces apoyadas en el suelo.

-El follaje de la copa escaso, domina la madera sobre la hoja.

-Muchas veces están situados en lugares aislados o de difícil acceso, su ubicación junto con el aspecto comentado anteriormente, no los hacían adecuados para talarlos por su madera. En cambio mantenerlos en las zonas de pastos de montaña servían como refugio para pastores y ganados, podían proporcionar algo de leña, y servían para, a partir de astillas de su tronco, realizar cañablas, los collares de madera de donde cuelgan esquillas y trucos.  

Texto y fotografías: Miguel Ortega


jueves, 21 de septiembre de 2023

MADERA, ÁRBOLES E INFORMACIÓN ( y IV HERIDAS Y PUDRICIONES)

Heridas en diverso grado de cicatrización: Izquierda pino silvestre, la herida esta limitada por la flechas, el árbol la intenta cerrar desde el cambium cercano. Centro carrasca, después de un incendio, el asterisco rojo señala la única porción de cambium que permanece vivo.
 Derecha almez, la herida ya se encuentra totalmente cicatrizada e integrada en el tronco por el crecimiento secundario. 

      Recordemos el árbol no regenera tejidos, en el caso de una herida con la perdida de la corteza y cambium, el árbol intenta cerrarla enviado nuevos tejidos desde las zonas adyacentes, con una cicatrización parecida a los cuernos de un carnero. Las heridas en la corteza nos ayudan a datar, con los anillos de crecimiento, los eventos que las causaron: en una riada los materiales que arrastran el agua pueden dejar heridas en los troncos, si estos materiales flotaban además tenemos la altura del nivel del agua, en un alud o un desprendimiento de tierra ocurriría algo similar con el impacto de la nieve y las piedras, incluso en un incendio si el fuego no mata el árbol, pero daña una parte del tronco deja heridas que recorren longitudinalmente el tronco. Estas heridas a veces tardan varios años en ser visibles, hasta que la corteza muerta cae y deja al descubierto la cicatriz, y no siempre contienen madera carbonizada, en caso de fuegos de suelo son muy algaradas hasta cerca de dos metros y pueden afectar a la cara inferior de las ramas más bajas. 

Y gracias de nuevo a los anillos podemos datar el momento en que se hizo la herida, y si se han acumulado cicatrices de varios eventos en los árboles de la zona saber los periodos de retorno, la frecuencia de estos eventos.

Diferente grado he infección de la madera por hongos. Izquierda haya, el micelio del hongo penetra siguiendo los radios medulares. Centro olivo, la infección penetra desde el exterior, las lineas negras son las barreras entre este y la madera sana. Derecha abedul, con el cuerpo fructífero de uno de los hongos, pues hay dos uno que se encarga de la lignina y la madera aparece blanca y el otro de la celulosa y la madera aparece parda.

         Como las heridas y las cicatrices pueden ser muy parecidas será la ubicación del árbol, su situación en el territorio y las características de este las que nos permitan saber a que tipo de evento corresponde. Así en una ladera bajo un pared de roca podemos pensar en caída de piedras, en una zona de bosque podría ser de un fuego, pero en la orilla del rio podríamos pensar en una riada o también en un incendio, en este caso la orientación de la herida en el tronco nos pude ayudar a resolver la pregunta, y siempre buscando el mayor numero de árboles con heridas. 

 

         La corteza tiene la misma función que nuestra piel, es la barrera que impide la entrada de infecciones, si hay una rotura en su continuidad, una herida que llega al leño, puede suponer la entrada de esporas de hongos de madera, aunque a veces la herida puede ser mínima como la picadura de un insecto; o simplemente que la herida permita que la humedad de la madera descienda y sea adecuada para la proliferación del micelio de los hongos a partir de las esporas (o de los esclerocios) que ya están en la madera desde hace tiempo.

El efecto de los hongos será al pudrición de la madera, bien sin dañar a los tejidos con vasos conductores (el árbol puede no dar muestras de la infección hasta varios años después cuando el hongo emite hacia el exterior su órgano fructífero) o dañándolos lo que ocasionara el declive del árbol y su muerte. El árbol se defiende por un lado creciendo para evitar que el micelio llegue hasta los vasos conductores en la parte más externa del leño y por otro creando barreras a base de fenoles que aparecen en la madera como líneas oscuras. 

 

Efecto de la pudrición. Izquierda y derecha plátano, se ha producido un ahuecamiento del tronco y aún se aprecia la zona de la herida y como el árbol intento cerrarla. Centro almez con dos médulas, se aprecia un ahuecamiento en la parte inferior y las lineas negras como separación entra la madera sana y las diferentes infecciones, consecuencia de heridas por impacto de maquinaria e incendios, el árbol estaba situado en la linde de un campo de labor

         Al final que los componentes de la madera como al celulosa, lignina,…  se deshagan en sus elementos y puedan ser de nuevo usados en la naturaleza depende de algunas bacterias y de los hongos ayudados por los insectos xilófagos, pues estos no se pueden alimentar de la madera sin la ayuda de hongos y levaduras. Si no hubiera hongos de madera tanto la hojarasca que cae cada año, como ramas y troncos muertos se acumularían sin degradarse durante años y años. Además el ahuecado de los troncos crea nuevos hábitats que son aprovechados por otros organismos como los animales que los usan como refugio. Los hongos parásitos que acaban matando a los árboles consiguen crear claros en el bosque, y como afectan en mayor medida a los árboles viejos que ya tiene poca fertilidad, ayudan a la regeneración y diversificación del bosque, esto claro en su justa medida.

 

Texto y fotografías. Miguel Ortega

lunes, 7 de agosto de 2023

MADERA, ÁRBOLES E INFORMACIÓN (y III, ANILLOS de CRECIMIENTO)

    Anillos de crecimiento de: 
-Izquierda, abeto (conífera), la madera de primavera es la parte clara, la línea oscura es el final del crecimiento anual,notese la diferencia de anchura para el mismo ejemplar.
-Centro, quejigo (anillo poroso), la mayor parte de los vasos se concentran en la madera de primavera que parece un poco más clara.
-Derecha, boj (anillo de poro difuso) los vaso se hallan repartidos por todo el anillo y este es mucho mas difícil de diferenciar de los contiguos, incluso se aprecian mejor los radios medulares.

        Ya hemos comentado que los árboles tienen dos tipos de crecimiento, uno primario en altura que se origina desde la yema terminal, y otro secundario en anchura que depende del cambium (entre la corteza y el leño). Este es el crecimiento que nos interesa, pues cada año el árbol tiene que desarrollar los vasos por donde circula la savia, así como las fibras de sostén, etc. durante la época vegetativa, en nuestras latitudes de primavera a otoño, formando así cada año un nuevo anillo de crecimiento.

 

         En las coníferas es donde mejor se ven, la parte ancha y de color más claro es la madera de primavera, contiene la mayor parte de vasos leñosos, la parte oscura y estrecha es la madera tardía y corresponde al final del crecimiento. En algunas frondosas como los robles, la madera de temprana es la parte estrecha y clara, y contiene la mayor parte de los vasos leñosos, la parte oscura es más densa y con menos vasos. Algunas especies como los olivos los vasos están distribuidos por todo el anillo, y en muchos casos no es patente la diferencia entre unos y otros anillos, en especial los que crecen en sitios cálidos.

         La anchura del anillo va a depender de la especie, pero sobre todo del crecimiento dentro de la misma especie incluso en el mismo ejemplar las diferencias de anchura en los añillos pueden ser notables; si las condiciones son buenas y ha habido un buen crecimiento el anillo será ancho. Si el crecimiento ha sido escaso, el anillo será estrecho e incluso puede que no se forme en todo el perímetro, por eso nos referimos a ellos como anillos de crecimiento y no anuales, pues puede haber un año que no exista anillo.

         De esta forma con los anillos de crecimiento, podemos hacernos una idea de la edad real del ejemplar,  y no con las dimensiones del tronco. Y así sabemos que los árboles más viejos de la Península Ibérica superan en poco los mil años y corresponde a solo tres especies de coníferas y en ningún caso son ejemplares de notable tamaño sino lo contrario.

         Con el grosor de los anillos los dendrocronólogos, podrán saber el crecimiento del árbol y deducir las condiciones ambientales en las que crecieron a lo largo de los años. Donde mejor se aprecia es la sección del tronco, pero si el árbol esta vivo, no hay que cortarlo, se obtienen un par de muestras de cada árbol con una barrena especial que saca un testigo de la madera, vamos como cuando a nosotros nos hacen una analítica de sangre. Pero la información de un solo árbol podría estar sesgada, por lo que se buscan cuantos más árboles mejor de la misma especie (suele ser unos 10) en condiciones semejantes de: altitud, orientación.

         Con la anchura de los anillos podremos saber los años de clima adverso (en la zonas mediterráneas son los secos, y en las de alta montaña y taiga son los de veranos fríos), pero además podremos saber si ha sufrido ataques de plagas, perdida de ramas y/o raíces, incluso la competencia con otros árboles; y lo mejor de todo es que con los anillos podemos poner fechas a estos momentos y conocer no solo el clima, sino también eventos como riadas, aludes, incendios,….

La forma de los anillos. 

-Izquierda crecimiento regular en anchura, abeto, los anillos concéntricos que seria lo esperable, se presentan como excéntricos debido al inclinación del tronco, viendo en que momento se produce el cambio, tendremos la fecha de la inclinación, la causa la deduciríamos del entorno.

-Derecha crecimiento irregular, sabina negral, en estas especies sus anillos son siempre irregulares, a veces muy excentricos sin causas aparentes, en este caso actualmente poca información podemos obtener mas allá de la edad.

         Pero no solo nos podemos servir del grosor de los anillos, también de su forma. En las especies de crecimiento en anchura regular, un tronco en posición vertical recibe empujes desde todos lados, por lo que sus anillos son concéntricos, la médula esta en el centro del tronco. Pero en algunos sin embargo los anillos tienen una forma excéntrica, la médula esta desplazada a un lado.  Eso nos indica que hay una dirección de empuje que domina, bien por viento de dirección constate como en la costa o en las crestas de las montañas,; o por estar el tronco inclinado, el árbol forma más madera ahí donde lo necesita como refuerzo, el cambio de forma de anillos de concéntricos a excéntricos nos indicia en que momento se inclino, y la causa la tenemos que deducir por si situación: en la ribera de un río seria por efecto de una riada, en una ladera de alta montaña por el empuje de la nieve, en una pendiente inestable por movimiento del suelo…

         Así, podemos datar eventos de los cuales no tenemos registro escrito, y así saber sus periodos de retorno, cada cuanto se producen, y ayudar en la ordenación del territorio con la prevención de riesgos naturales.


Texto y fotografías: Miguel Ortega

 

lunes, 10 de julio de 2023

MADERA, ÁRBOLES E INFORMACIÓN (y II, CRECIENDO)

 Albura/duramen. A la izquierda se nota clara la diferencia en un roble quejido. En el centro el duramen es del mismo color que la albura. A la derecha en el abeto no hay duramen en el tronco aunque si en las  ramas.  
            Los árboles van a crecer en altura por su yema terminal situada en el ápice, esta yema al igual que hacen las reinas en las colonias de abejas o de hormigas controlara el desarrollo de las yemas secundarias de las ramas, con el paso de los años o la perdida de esta, las yemas secundarias podrán tomar el control del crecimiento. Mientras que el crecimiento en anchura del tronco, vendrá producido por una fina capa de células, el cambium, que se encuentra justo sobre el leño y por debajo de la corteza. 

         Otra de las grandes diferencias con los animales, aparte de la movilidad, es que estos tienen órganos muy complejos pero en unidades o como mucho en pareja (corazón, pulmones, intestino…), y pueden regenerar tejidos pero dada su complejidad no los órganos; los árboles en cambio tienen órganos muy sencillos (hojas, raíces tallos…) pero muy repetidos, son capaces de crearlos nuevos pero no de regenerar tejidos, por lo que las hojas caídas son remplazadas por otras nuevas, que no crecen en el mismo sitio sino un poco más adelante en la rama, y los vasos por donde circula la sabia son creados cada nuevo año, formando un nuevo anillo de crecimiento, siempre hacia el exterior del tronco. Esta forma de crecimiento del tronco hace que la parte funcional sea solo la parte más externa del leño justo por debajo de la corteza, el resto del tronco, hacia el interior no podemos decir que esta muerto pero es inerte, sirve para el almacenamiento de algunos compuestos pero a nivel estructural el árbol puede prescindir de parte de su zona interna como demuestran los árboles huecos.  

       Los árboles y las plantas leñosas en general por lo que incluimos arbustos los vamos a dividir en dos grandes grupos, se desarrollan de forma parecida pero no de igual forma. Son:

Coníferas (gimnospermas) llamadas así por la forma cónica de sus frutos, piñas, aunque algunas especies de jóvenes también tienen esa forma cónica (pinos abetos). Salvo los tejos, los pinos canarios y algunos enebros no son capaces de rebrotar si la parte aérea es dañada o eliminada. Son de hoja perenne, en normalmente forma de aguja, acículas, y son bastante primitivos lo cual les hace ser menos eficientes frente a otro grupo pero más resistentes cuando las condiciones ambientales se endurecen. 

 

Frondosas (angiospermas) que son el resto de árboles que conocemos, de hoja ancha, caduca o no, son más eficientes en la fotosíntesis. La mayor parte, sino no son ejemplares muy longevos, rebrotan, se pueden reproducir vía vegetativa y clonar por lo que algunas matas de árboles son todos en mismo ejemplar con los mismos genes (buscar en internet: Pando) y multitud de troncos. 

 

Cortezas. Izquierda, se va cayendo en grandes escamas, en el plátano de sombra. Centro, permanece y se va agrietado según el trono aumenta de perímetro cada año, en robinia. Derecha,en un alcornoque joven, 1 es la capa más externa con grandes incisiones , como en el caso anterior,es la corteza muerta, el corcho que se obtiene de estos arboles; mientras que 2 es la parte de la corteza viva y por donde circula la savia elaborada.
 

         PARTES DEL TRONCO

La parte más vieja del tronco es la más interna, concretamente la médula cuya sección en algunas especies tiene forma estrellada. Los primeros anillos que la envuelven dependen de la yema terminal y es la llamada madera temprana, y tiene una resistencia menor. Desde la médula a la corteza es el leño, compuesto principalmente por la fibras de celulosa que forma los vasos por donde circula la sabia y por la lignina que es una especie de cemento que amalgama todo y le da resistencia y durabilidad. La resistencia del leño va a depender del calibre de los vasos y del grosor de sus paredes entre otras cosas. La parte más interna del leño es el duramen o corazón, a pesar de este segundo nombre, no bombea savia, solo sirve de almacén de compuestos antiinsectos y antihongos que produce el árbol y ayudan a aumentar su durabilidad, aunque suele ser de olor más oscuro en algunas especies poco se distingue por su  color como en el álamo temblón y algunas especies carecen de duramen como en los abetos. Y aunque el árbol se ocupe de protegerlo de la pudrición, muchas veces esta avanza por el ahuecando el tronco como veremos en el apartado de los hongos. Rodeando el duramen se encuentra la albura, ya sin compuesto de protección y cuya parte más externa es por de donde se realiza la circulación de la savia (xilema) desde las raíces hacia las hojas.

Cubriendo el leño e inmediatamente debajo de la corteza esta el cambium, no solo genera leño si también la corteza.

La parte más interna de la corteza es la más reciente y donde se encuentran los vasos por donde baja la savia elaborada desde las hojas para repartirla portado el árbol (floema). Rodeándola y como protección se encuentra la corteza ya muerta, que según las especies se ira desprendiendo como en las hayas y los plátanos, en estos casos el árbol cuenta con el abundante follaje para proteger la corteza del exceso de rayos solares especialmente en primavera cuando esta está en formación y en el caso de los plátanos es de color verdosa, esta estrategia permite desprenderse de los organismos que se encuentran en la misma y que en algún caso podrían perjudicar al árbol. La otra estrategia es ir acumulándola como en alcornoques, pinos y parte baja de los álamos, cuanto más gruesa mayor protección ante daños mecánicos o la altas temperaturas especialmente del fuego y como la naturaleza es ahorrativa así pequeñas experiencias de fuego o daños mecánicos estimulan su máximo desarrollo; estas cortezas aparecen con profundas grietas, la parte más externa de la corteza es la más vieja, se formo cuando el árbol tenia un perímetro menor, por lo que al ensanchar esta corteza muerta se agrieta y abre para adaptarse al nuevo volumen.  El corcho que se saca de los alcornoques es esta parte ya muerta, en su extracción se procura no dañar la corteza inferior donde están los vasos por donde baja la savia.

 

        Si se daña la corteza hasta el cambium, este no se regenera pero el árbol procura cerrar la herida, pues es un punto de desecación y de entrada de infecciones, y lo hace mandando nuevos tejidos desde las zonas cercanas.

Cicatrices. Izquierda herida en proceso de cicatrización, aún se ve el leño de la rama cortada, en roble quejido. Centro, herida con cicatrización vertical, en los años sucesivo llegará a taparse la cicatriz con nuevos tejidos y su corteza, en un álamo. Derecha, tronco de abeto con 4 heridas que el árbol trata de cicatrizar.


FUNCIONES DEL TRONCO

El tronco tiene tres funciones:

-Comunica raíces y hojas a través de los vasos del xilema y floema, la velocidad de desplazamiento de la savia variara según las especies, siendo mínimo en las coníferas, no tiene vasos propiamente dichas sino traqueidas que no son tan eficaces en el trasporte pero permiten la circulación en condiciones limitantes, (frío sequedad) y máximo en frondosas de zonas húmedas con una elevad transpiración y sobre todo en lianas, en la clemátide se ven con facilidad los vasos en su tallos.

-Estructural, permite formar y elevar la copa para acceder a la luz y tener resistencia frente a vientos u otros eventos como la nieve. La resistencia va a variar con las especies y con la situación de cada individuo, para una misma especie un ejemplar situado en el interior del bosque recibe menor presión por ejemplo del viento, que un ejemplar solitario, es este y sobre todo en la zona cercana al tocón es donde la madera será más resistente, pues el árbol desarrolla la resistencia ahí donde la necesita, en los abetos en esta parte se puede observar como las fibras de la madera en lugar de ser rectas son onduladas y ya veremos en los troncos excéntricos. En la zona de unión del tronco con las ramas principales puede aparecer el tejido en forma corrugada visible en especies con la cortaza fina y uniforma como hayas y plátanos y en otras muchas especies por debajo de la corteza como en olivos, sabinas, enebros Un de las cosa más llamativas es que un tronco hueco puede ser tan resistente como si estuviera macizo, siempre que las paredes resultantes sean un 20 % del radio del tronco, es una simple cuestión de física y recordemos funciona con las cañas o los tubos de un andamio o del cuadro de una bicicleta, esto es debido a que todas las tensiones se sitúan en la periferia del tronco.

-Almacenamiento, como los vasos funcionales por donde circula la savia se encuentran en la periferia, los de la parte interna se pueden usar como almacén de compuestos químicos creados por el árbol, especialmente resinas esencias que sirven de repelentes ante hongos y de insectos, y hace esta maderas más imputrescible y pasa a denominarse duramen, como ocurre sobre todo con las coníferas, pero también en frondosas como los robles, de hecho el duramen del roble se consideraba imputrescibles y era la madera preferida par construir los cascos de los barcos que cruzaban los océanos en la “carrera de indias”. Aunque parezca extraño un tronco posee mayor humedad de lo que parece de hecho esta humedad dificulta el establecimiento de los hongos de la madera, por eso una herida no es solo una vía de entrada a las infecciones sino es una zona por donde el tronco se deseca. Una vez muerto el tronco el volumen de agua perdida al secarse hace que la madera se redimensione y si el secado ha sido rápido (la madera de roble usada en los cascos de los barcos se secaba a la sombra durante un mínimo de 8 años), la madera se contrae y se hacen grietas. 

texto y fotografías: Miguel Ortega

viernes, 16 de junio de 2023

MADERA, ÁRBOLES E INFORMACIÓN (y I)

La colección de ARBÓREO se basa las en los ejemplares de árboles y encontrados ya muertos en la naturaleza; y que hay que transportar hasta el taller.

Introducción

Para celebrar el décimo aniversario de la primera exposición de ARBÓREO, vamos a recopilar la información que hemos ido distribuyendo por las exposiciones (llevamos más de cincuenta desde pequeñas poblaciones del Altoragón al Botánico de Valencia, el Museo de Ciencias Naturales de Zaragoza o el Museo Nacional de Ciencia Naturales de Madrid), entradas en este blog de Territorio Inquieto, videos en el canal de youtube: Arboreo Microdocus y charlas sobre la información contenida en la madera, que iremos viendo en las rodajas de troncos de la colección; hay que especificar que todas proviene de ejemplares de árboles y arbustos encontrados ya muertos o restos de talas, podas y limpiezas de caminos (unas 800 referencias y 1800 piezas). 

Comenzaremos desde cero, nos basta que el lector tenga curiosidad, ganas de aprender y realice el esfuerzo de ir leyendo estas entradas, (no basta con descargarlo y guardarlo). Después de leídas muchas cosas se olvidan, pero si en un paseo, o viendo una imagen nos fijamos en un árbol y pensamos: “esto debe ser algo…..” el principal trabajo esta realizado, que es darnos cuenta de detalles que nos pasaban desapercibidos, y ahora podemos tener una comprensión de los mismos, o al menos hacernos preguntas y olvidarnos de aquello de los “caprichos de la naturaleza”, que usamos cuando algo nos sorprende pero no comprendemos.

 

Lo que no se ve; cada pieza y rodaja implica un trabajo de preparación y luego un estudio de sus anillos de crecimiento. Izquierda Checu estudiando los anillos con la lupa binocular, derecha Miguel con la lijadora.

         Empezamos…..

Nosotros los humanos como animales que somos cuando tenemos hambre o sed, estamos a disgusto con las condiciones ambientales por frío, calor, humedad o sentimos un peligro, nos desplazamos en busca de mejores condiciones, solucionamos la mayor parte de nuestros problemas moviéndonos. 

Las plantas aunque tienen movimientos relacionados generalmente con el crecimiento, hacia la luz en las hojas y tallos, y en busca de humedad y nutrientes en las raíces, una vez han germinado no se pueden desplazar por si mismas, por lo que ante un problema no lo pueden evitar sino que lo han de sobrellevar, su solución es a través del crecimiento, y en algunos casos concretos con la producción de determinados compuestos químicos. Por lo tanto a través del aspecto de la planta nos podemos hacer una idea de como vive y las condiciones ambientales en las que se desarrolla.

Presentación de la exposición de ARBÓREO:"los árboles nos cuentan su vida" en una de las salas de exposciones temporales del Museo Nacional de Ciencias Naturales en Madrid. 


Pero los árboles añaden la producción de una materia resistente como es la madera y en ella queda registrado como ha crecido el árbol y que condiciones había, incluyendo sucesos climáticos como sequías, incendios, aludes riadas, incluso la relación con otros vegetales y con los animales. Y según especies al tener una gran longevidad, nos permite retroceder en el tiempo varios siglos. Si combinamos la información que obtenemos de árboles viejos, con la que esta en la madera de edificios históricos, o madera conservada bajo el agua podemos retroceder muchos más años en la información. De todo esto se encarga una ciencia que se denomina dendrocronología,  y es en la que nos vamos a basar para contar la información contenida en la madera.  

domingo, 14 de noviembre de 2021

LA PLANTA QUE TENÍA LAS RAÍCES EN EL CIELO

Abetos en decadencia( y muerte para muchos) con una alta infestación por muérdago (en verde más amarillento)

       Entre las plantas parásitas también hay clases, y la mayoría no tienen clorofila pues no la necesitan por lo que no son verdes, y solo parte aérea para florecer y reproducirse; pero el muérdago es diferente si tiene clorofila pues toma la savia bruta del hospedador y la transforma haciendo la fotosíntesis con ella en la sabia elaborada con la que se nutre y crece, por eso se la denomina semiparásita aunque dependa totalmente del hospedador.

         El primer problema es que necesita luz solar, y en el bosque esa luz esta muy arriba. Este problema es común a otras plantas que no pueden desarrollar un alto tronco; las trepadoras lo solucionan con unos órganos y una forma de crecimiento que apoyándose en los árboles les permite llegar a la luz de las copas de los árboles, pero tienen un problema necesitan un largo tallo para conectar las hojas y las raíces del suelo; el muérdago lo ha solucionado pues “simplemente” hunde sus raíces en el árbol donde se encuentra y que parásita. 


Semilla de muérdago con con el haustorio y pie de de muérdago sobre  pino silvestre.
      

             Pero como llegar a lo alto de la copa? pues en el buche de un pájaro, sus frutos blancos son muy atractivos para los pájaros, como para los zorzales, la estrategia es que al comer el fruto la semilla pasa por el tracto digestivo y sale con los excrementos, pero necesariamente los excrementos han de caer sobre un rama y no resbalar; para ello el fruto es muy pegajoso, y los excrementos también, (con la planta se hacia el besque o liga, un pegamento para artrapar pájaros).

         La semilla, adherida a la corteza emite una raicilla, el haustorio, que atraviesa la corteza si esta no es muy gruesa y se conecta con los vasos leñosos para tomar la savia bruta del árbol; con el tiempo los haustorios se van extendiendo por la corteza del árbol y desde ella penetrando perpendicularmente en el leño. Son esas cicatrices que encontramos al menos de pinos y abetos, como líneas de puntos que vemos en algunos troncos muertos de árboles parasitados.   

         Como los pájaros vuelven a comer del muérdago, vuelven a dejar excrementos y semillas con lo que un mismo árbol puede tener varios pies de muérdago, y no es raro ver sus semillas pegajosas, en las ramas bajo ellos. 

         Respecto a si son perjudiciales se ven árboles con varios pies de esta parásita sin mostrar que les afecte mucho. Pero si coinciden decenas, por no decir mas de un centenar, de pies de muérdago sobre el mismo árbol con otros parásitos como determinados hongos el árbol si puede perecer.

 

         Al menos en los pinos afectan al desarrollo del tronco en la zona infectada se vuelve excéntrica indicando un menor desarrollo de los anillos de crecimiento en esa parte, la abundancia de resina hace que estas partes se usaran para extraer la pez. 

 

Tallos de muérdago (en verde) sobre rama de pino silvestre, se ha eliminado la corteza.
Rodaja de tronco de pino silvestre que tenia cerca un pie de muérdago, se aprecian los anillos excéntricos, la médula se encuentra en la parte inferior

         Hay varias subespecies y suelen ser muy especificas del hospedador, una se encuentra solo en abetos, otra en varias especies de pinos y una tercera en frutales, álamos y otras frondosas. Hay otra especie emparentada que parásita a los enebros y a la sabina negral, y suele pasar mucho más desapercibida.

 

         En su Historia Natural, Plinio el Viejo cuenta como los celtas creen que su presencia sobre un árbol revela la de un dios, y después de sacrificar dos toros blancos, los sacerdotes vestidos de blanco lo recogen con una hoz de oro (no os recuerda al cómic de Axterix?). Según parece, mejor aún si crecía sobre un roble (lo que no es muy habitual), árbol dedicado a Júpiter y al dios germánico del trueno Donar, relacionando así a través del rayo (creían que los atraía más que otras especies), el eje del mundo y la unión del cielo y la tierra.

 

         Estos “poderes” no están exentos de una base química; especialmente los frutos son especialmente tóxicos, por la presencia de un compuesto especifico la viscotoxina, en dosis altas produce un síndrome cardiaco y acompañado de trastornos neurológico. Evidentemente el que sean tóxicos para los humanos no impide que las aves frugívoras los puedan ingerir y esparcir sus semillas. 

         Por la ley de las signaturas usada en algunas medicinas, se consideraba que podía curar el cáncer; el crecer sobre otros árboles debería ser una señal sobre su efecto sobre los canceres que crecen (se desarrollan),  sobre (en) el cuerpo humano. Pero, más allá de esta ley, tiene su interés en oncología experimental como citostático, y reductor de la leucopenia (PERIS et al, Fitoterapia aplicada, Edita M.I. Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia, 1995, pág. 381) 

 

         El caso que esta planta ha solucionado el problema de llegar a la luz y al suelo, teniendo las raíces en el cielo, pero aprovechándose de otros.


Texto y fotografías: Miguel Ortega

 

 

 

miércoles, 7 de julio de 2021

EL ÁRBOL QUE FUE PORTENTOSO, LA CARRASCA DE NISANO

La Carrasca de Nisano en enero del 2021 tras el paso de la tormenta Filomena. A la derecha el tronco abierto verticalmente mostrando la pudrición localizada en la parte superior bajo uno de los camales.

     Este árbol era una silueta inconfundible en la carretera hacia Lierta (Huesca). En  la publicación: “Árboles notables de la provincia de Huesca” (SANZ y AGÓN, 1997)  aparece descrito su porte como: “muy bello, aparasolado, hemisférico, con algunas de sus ramas casi tocando el suelo.” Y le da unas medidas de: 11,81 m. de altura un diámetro de copa de 22 m. y la circunferencia del tronco de 3,67 m. a la altura del pecho y de 5,18 m. en la base.

         A pesar de su aspecto saludable, y como consecuencia de la tormenta Filomena en enero del 2021, colapsó, sus dos gruesos camales se desgajaron, y el tronco abierto hasta casi el suelo es lo único que quedó en pie. Su rotura descubrió el problema de pudrición que tenía originado a partir de un orificio sin cicatrizar debajo de uno de sus camales. Ahora de nada sirve decir que la culpa fue la herida mal curada, o que si la copa se hubiera descargado de ramas habría pesado menos y se habría evitado el colapso. 

         Pero el haber podido obtener una rodaja de su tronco (de unos 150 cm de diámetro), nos ayuda a conocer su vida a través de la información contenida en su madera. 

El árbol en una foto del libro: "Árboles notables de la provincia de Huesca" de 1997, a la derecha la rodaja obtenida después de su colapso. En sus 150 cm. de diámetro hay 187 anillos de crecimiento, por lo que es fácil hacernos una idea de su edad. Actualmente se encuentra depositada en el Espacio Salto de Roldán de la localidad de Sabayés.


         En esta rodaja, su forma es debida a que estaba situada cerca del suelo, donde el árbol recibe la mayor tensión, especialmente por el viento, y para contrarrestarlo desarrolla contrafuertes que le dan el aspecto lobulado. 

         La gran grieta de la rodaja (fenda) es consecuencia del rápido secado, la madera reajusta su volumen y se contrae, agrietándose. Destaca una gran herida completamente cicatrizada pero ya con pudrición, posiblemente por un golpe con un apero de labranza, y una segunda zona de pudrición que parece tenía su origen en la herida abierta de uno de los camales que colapsaron, la zona del corazón, el duramen, de color rojizo presenta unas gruesas líneas oscuras que son la separación entre la madera sana y la ya infectada con hongos; a pesar de todo ello, presenta parte de la zona de la médula (la parte más vieja del árbol) sana, este hecho es lo que le da tanta importancia a esta pieza, pues nos permite contar la totalidad de sus anillos de crecimiento y conocer su edad de forma segura, 187 años, y no con especulaciones por su tamaño.

Detalle del corte, a la derecha la zona de la médula y las dos zonas de pudrición. Se aprecian los radios medulares y los anillos de crecimiento, su tamaño se puede comparar con la escala inferior que está en centímetros. 

          Aunque los anillos en esta especie son difíciles de ver, y en esta pieza lo es especialmente en la zona más externa y más clara, en la albura, aún así podemos ver como en sus primeros años tuvo un buen crecimiento como indican sus anillos anchos, por lo que podemos suponer que estaba ya sola o no competía con árboles vecinos. Cuando se eliminó la vegetación de alrededor (en la fotografía del llamado Vuelo Americano de los años 1956-1957 ya aparece solitaria) se la respetó, pues seguramente ya debía ser un árbol buen productor de bellotas, y proveía de alimento a ovejas y otros animales.

         Además, estos árboles aislados de buena copa, se usaban para resguardar al rebaño del calor del mediodía del verano, y donde duermen las ovejas siempre dejan “presentes” en forma de orina y excrementos, que son un excelente abono para los árboles. Si además se le había eliminado la competencia de otros árboles por el agua del subsuelo, eso explicaría el buen crecimiento que ha tenido durante toda su existencia.

         Su futuro, aparte de ayudarnos a comprender con datos como viven estos árboles, será que desde la cepa emita renuevos, que es lo habitual en una carrasca que ha perdido el tronco. Nosotros nunca volveremos a ver este árbol como lo vimos, pero sabremos que sigue ahí, vivo, y que perdura. Eso es lo importante.


Texto: Miguel Ortega. Fotografías: Javier Sardina, Santiago Agón y Miguel Ortega.