miércoles, 23 de diciembre de 2020

LA SAL DE LA MONTAÑA

     

Eras en las salinas de Añana

         No lo puedo evitar desde niño me han atraído las salinas, esas superficies llanas de luz cegadora donde la vida, la escasa vida que encontramos, hay que escribirla con mayúsculas pues se encuentran con unas condiciones donde en principio no sería posible que existieran. (ver el agua roja en este mismo blog).

         Pero además de esas salinas junto a la costa que se cargan con el agua de mar, están las del interior, en las lagunas de las llanuras secas como las de Monegros; estas son aún más fascinantes para la vida que las costeras, con su difícil clima seco y ventoso, o de nieblas y escarcha, por su flora proveniente de las estepas asiáticas, su fauna endémica y sobre todo el paisaje vacío de sus lagunas blanqueadas por la sal; aquí la sal llega por el agua de escorrentía que lava los suelos salinos o incluso el afloramiento de los escasos freáticos. Pero también están las salinas de  zonas montañosas como las de Naval donde el relieve aún les daba para tener eras donde criar la sal, o Añana  donde las eras tenían que hacerse sobre plataformas de madera. Aquí la sal proviene de manantiales salinos, el agua en su discurrir por el interior del suelo pasa por yacimientos salinos y se carga de la preciada sal, solo hay que retirar el agua, y para eso están las eras donde se evaporaba.

         

A la izquierda manantial de Salinas de Jaca, con costras blanca de sal por la evaporación,  Derecha mata de menta, aguas arriba el barranco es de agua dulce.

     A parte de todas estas salinas quedan pequeños manantiales, para el consumo local se tomaba el agua y esta agua salada transportada en un botico y guardada en un cántaro se utilizaba tal cual para cocinar, sustituyendo a la sal del salero. Donde el relieve o la escasez impedía el construir eras para la evaporación, y en algunos casos si la sal tenia que viajar mucho , el agua se evaporaba hirviéndola en grandes calderos alimentados por leña; como ocurría en la población de Salinas de Jaca, Huesca. De hecho su primera referencia es en el siglo XI, pues pasa ser propiedad del Monasterio de Ruesta. Recordar la importancia de la sal en aquel mundo pues era casi el único conservante de los alimentos, y de hecho el término salario viene del pago que se hacía no con dinero sino con sal. La sal debía ser un buen complemento a la economía de la zona y de su habitantes pues se calcula su población en unos 200 habitantes, dos siglos después pasa a ser propiedad del monasterio de San Juan de la Peña. Curiosamente en el Madoz no se menciona la extracción de sal aunque en decadencia debía ser una actividad que se seguía realizando. Pero cosas de la vida lo que fue el éxito de esta población fue también lo que determino su hundimiento, la sal y concretamente la geología  que permite su existencia.

         La sal de estas zonas se origina en épocas remotas de clima seco en una fase de distensión del Pirineo, hay grandes llanuras arcillosas donde se acumulan los lixiviados de las laderas, se forma lagunas saladas donde precipitan el carbonato cálcico, el yeso y la sal, por este orden. La evolución de la cordillera continua, y a esta fase le sucede otra de compresión los materiales se apilaran, plegaran y estas lagunas saladas, bueno los materiales que se han formado en ellas quedan bajo la superficie. En determinados puntos la erosión las pone al descubierto pero la mayor parte de las veces es el agua de las precipitaciones que se infiltra quien las descubre, el agua se carga de sal y al salir a la superficie de nuevo tenemos un manantial salado.

         

Bóveda de tosca de la iglesia de Salinas de Jaca, al menos en 2019 aún se mantenía en su sitio.

       El problema es que los materiales, la sal y el yeso, se disuelven quedando huecos, y además la arcilla y el yeso si están hidratados son buenos lubricantes, por lo que las laderas se vuelven inestables y se deslizan. Esto ocurrió en Salinas, a mitad del siglo pasado el pueblo fue abandonado Salinas Viejo, y se rehízo, Salinas Nuevo, cerca en un  terreno más estable dejando ya el manantial salino atrás. De hecho solo, aparte de algún muro de las casas, solo queda en pie la iglesia gótica del XIV que nos da una idea de la importancia de la población. En ella destaca su bóveda de crucería que como carece de estuco se ve la fábrica en tosca. La tosca es una roca que crece en las zonas de rezumes o pequeños cursos de agua donde la caliza que lleva el agua se precipita sobre la vegetación acuática, y  la encontramos de camino, de lo nuevo a lo viejo, y forman la cascada que hay junto al puente.

          Así la sal del interior, de la montaña, ha sido el origen y la prosperidad de algunas poblaciones y también su final, cuando dejo de tener valor y cuando fue la causa de la inestabilidad del terreno sobre el que se asentaban. 

 

 

miércoles, 4 de noviembre de 2020

LA SENCILLA COMPLEJIDAD DE LA VIDA: LLEGA LO ORGÁNICO

         

A partir de átomos y moléculas la vida se despliega ante nosotros. Brote del fronde de un helecho.

        Y si ya tenemos la química orgánica y los genes ¿cuándo empieza la vida?, la respuesta a esta pregunta es difícil, la vida se definía antes como la capacidad de nacer, alimentarse, desarrollarse, reproducirse y morir. Pero la naturaleza se resiste a ajustarse a las definiciones tajantes. Si tomamos fragmentos de ARN o de ADN (de uno u otro, nunca de los dos a la vez) y los envolvemos con una cubierta de proteínas tenemos un virus, que no se alimenta ni puede reproducirse, pero sus genes si se perpetúan. Para ello el virus entra dentro de un célula, la infecta y la obliga a realizar copias de su genes, miles, cuando salen de la célula la revientan y la célula muere como es de imaginar. Pero hay virus no letales, que pueden introducirse en una célula y mezclar su ADN con el de la célula, de manera que cuando la célula se divide replica al virus; pero ocurre que algunos llevan tanto tiempo integrados en la célula que ya no pueden salir de ella incluso pasan a la descendencia de la célula, y los genes que aportan pueden ser inútiles (basura) o puede que sean imprescindibles para la célula y el organismo que forman. 

         Algunos virus que si logran salir de la célula pueden trasportan genes de esta e introducirlos en otra célula cuando la infectan, a modo de “intercambiador de genes”, una especie de herencia en horizontal, pero no por desde tus progenitores que seria en vertical, sino de otras células que están cerca. 

         El siguiente paso sería a esa cubierta y genes añadir unos orgánulos para que pueda alimentarse y reproducirse por sí misma. Tendríamos las bacterias (protistas), a las que ya las consideramos seres vivos de pleno derecho. Hemos llegado a los seres vivos que dominan el planeta no solo en los lugares adecuados para la vida sino en los que parecía que esta era imposible, por excesos térmicos, de radiación, presión, tóxicos etc. Y lo llevan haciendo el 80% del tiempo de existencia del planeta. La Tierra esta dominada por las bacterias, tanto por variedad, cantidad y peso total, y han creado las condiciones de vida en el planeta.

Tapete microbiano en un charco hipersalino. Las bacterias pueden vivir y prosperar en entornos que definimos como hostiles a la vida.

         Y la vida continuó, y continuó aumentando en complejidad, seguramente una bacteria que intento alimentase de otra se quedó con “la digestión a medias”, la bacteria “alimento” se quedó a vivir dentro de su captora y fue tan bueno para ambas que nuca más se separaron, (como hemos visto que hicieron algunos virus también). Esta es la idea general de la endosimbiosis, por la que las células con núcleo (eucariotas) como las que forman nuestro cuerpo no son más que agrupaciones de bacterias, en las que cada una tiene una función que aporta y beneficia al grupo, la célula; y cada parte tiene un ADN diferente: núcleo, citoplasma, mitocondrias y cloroplastos, por lo que tendrían su origen en bacterias diferentes pero que hoy día ya no pueden vivir separadas, dependen de otras para determinadas funciones vitales.  Así los humanos, no solo tenemos más bacterias que células en nuestro cuerpo, y que nos ayudan con la digestión de los alimentos y la inmunidad (aparte están las bacterias patógenas), y equivale a un peso entre 1 y 2 kilogramos, sino que nuestras propias células vendrían a ser agrupaciones de bacterias.

         Ya el paso final, y como no podía ser de otra forma, en el viaje hacia una complejidad mayor, las células se agrupan, pegándose con el colágeno y especializándose formando tejidos cada uno con una función, de manera que ninguna de esta células puede vivir de forma individual. Y los tejidos se agrupan en órganos, que forman un ser vivo pluricelular, como nosotros mismos. 

         Pero la cosa no acaba así, muchas especies de seres pluricelulares se agrupan formando poblaciones, donde lo importante no es el individuo, que ya no puede vivir se forma individual sino el colectivo, como las colonias de: hormigas, abejas o termitas. 

Aunque la mayor complejidad se da en seres pluricelulares, siguen siendo un conjunto de células, bacterias, moléculas y átomos; estos últimos pueden adoptar cualquier configuración de la naturaleza

         Y la complejidad sigue aumentando hay seres vivos que dependen de las condiciones creadas por otra especies de seres vivos, por ejemplo todos los animales sin excepción dependemos de las plantas verdes, estas producen el oxígeno y materia orgánica de la que nos alimentamos de forma directa o indirecta. Aunque somos seres individuales no podemos vivir fuera de un colectivo concreto de seres vivos, formamos parte de un ecosistema, y cuanto más diverso, cuanto más especies diferentes lo forman más estable, nuestro futuro depende de la salud del ecosistema en el que vivimos.

         En definitiva de las partículas subatómicas, vamos sumando complejidad y llegamos a la diversidad actual. Se conocen 1,3 millones de especies de seres vivos (si contar bacterias) y se cree que la cifra de los existentes pero aún no encontrados ascendería a 8,7 millones. Pero todos los seres vivos tenemos en común un grupo de genes en nuestro ADN que lleva en el planeta desde el principio de la vida. Como dicen algunos científicos, la vida es la forma que tiene los genes de perpetuarse. 

         Lo siento por aquellos que se creían “él no va más de la evolución”, pero la vida es así, sencillamente compleja, pero sincera, de manera que al final pone a cada uno en su lugar. 

 

 

 

 

lunes, 19 de octubre de 2020

LA SENCILLA COMPLEJIDAD DE LA VIDA




La vida se desborda partir de los átomos de hidrógeno y oxígeno del agua.

Para comprender la naturaleza podemos intentarlo tal y como se nos presenta: compleja, intrincada, y llena de variantes, o bien podemos simplificarla buscando sus elementos comunes básicos, las piezas que la construyen. De esta forma dividiremos el problema en porciones que podamos abordar, y luego la volveremos a montar como un rompecabezas, pero comprendiendo la función e importancia de cada pieza, y con una imagen de cuál es su aspecto final.

Esta idea no es nueva, ya en la Grecia Clásica (de la cual nuestra cultura es continuadora) se ocuparon del problema, más desde un punto de vista racional o teórico pues no disponían, ni de las herramientas, ni de los conocimientos actuales. En el 400 a. de C. Demócrito y Leucipo establecieron que la materia estaba compuesta de partículas invisibles por su tamaño, indivisibles pues no podía haber nada más pequeño, y muy poco diferenciadas unas de otras, y las denominaron átomos. La naturaleza y toda su diversidad, tal y como la conocemos, sería la combinación de estas mínimas unidades. 

Hoy sabemos que el átomo esa formado por partículas elementales, que son el origen de todas las cualidades de la materia; de todas las partículas ahora solo nos interesan tres: protones, neutrones y electrones, la combinación de los tres forman la mínima porción de cualquier elemento, el átomo. En él siempre hay la misma cantidad de electrones que de protones, el número de estas parejas determinara  que sea un elemento químico u otro, así el átomo de hidrogeno solo tienen una pareja (un electrón y un protón), el helio dos, el litio tres,…. y el número de parejas de electrones y protones, dará las características del elemento. Así se crea la tabla periódica de los elementos con 91 diferentes, 118 con los creados artificialmente.

Lo pequeño es muy grande, la roca recuerda los cristales de calcita que la forman y a la vez al as montañas que ellas forman.



Pero la naturaleza es económica y tiende a usar los mínimos recursos, así solo cuatro: hierro, oxígeno, silicio y magnesio constituyen el 93% del peso del planeta. Y la vida se construye con solo 40 elementos químicos de la tabla periódica, de ellos nueve son esenciales y solo cuatro (carbono, hidrógeno, nitrógeno y oxígeno) representan el 98% de la composición total.

Empezamos sumando partículas iguales para crear átomos de elementos diferentes, ahora combinamos átomos para crear moléculas. Así con dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno tenemos una molécula de agua, y sus características físicas y químicas hacen que tenga unas cualidades muy especiales para la vida en la Tierra, y no hay ninguna forma de vida conocida en nuestro planeta (y mira que hay formas de vida que hacen cosa raras y viven en condiciones “imposibles”) que no necesite agua en algún momento de su ciclo. 

Si a nuestra molécula de agua añadimos átomos de carbono, (por eso antes se les denominaba hidratos de carbono) ya nos adentramos en la química orgánica, el carbono permite enlaces dobles y triples por lo que aumenta la complejidad de la molécula con los mismos tres elementos; con 6 átomos de carbono (y 6 moléculas de agua) ya tenemos glucosa que producen las plantas verdes con la luz solar como fuente de energía. La glucosa da energía a las células (las plantas han transformado la energía luminosa en energía química) y se disuelve fácilmente en agua, si la convertimos en almidón servirá de reserva energética a las plantas. Y si juntamos muchas moléculas de glucosa (unas 3.000) con los enlaces adecuados tendremos celulosa, siguen siendo átomos de hidrógeno, oxígeno y carbono, pero ya con unas propiedades totalmente diferentes, pues la celulosa no se disuelve en agua y sirve como tejido de sostén a las plantas leñosas, de hecho es el compuesto orgánico más abundante del planeta.

Materia orgánica e inorgánica comparten elementos y moléculas, no es de extrañar que av eces se parezcan. Raíces tabulares de un ficus y margas erosiionadas


Ahora a nuestro trio de elementos químicos le añadimos un cuarto, nitrógeno, y obtenemos los aminoácidos; son unos 30, pero solo 20 son esenciales para la vida, los aminoácidos son los ladrillos con los que construimos las proteínas.  Y las proteínas ya son específicas de cada especie, de cada individuo y de cada parte de su cuerpo (en cada ser humano hay decenas de miles de proteínas diferentes). Dentro de las proteínas destacan los ácidos nucleicos (para eso necesitamos añadir otro elemento el fósforo) de entre ellos destacan por su papel, cuatro bases nitrogenadas dispuestas por parejas (adenina-tiamina, guanina-citosina) formando una cadena, el ARN. El ARN que es quien se encarga de construir las proteínas; pero necesita instrucciones de lo que tiene que hacer, entonces si duplicamos la cadena de parejas de bases nitrogenadas tenemos el ADN, que encontramos en el núcleo de cada una de nuestras células. El ADN son los planos y el ARN es el constructor del edificio de las proteínas, (la receta y el cocinero de la entrada anterior de este blog sobre los virus).

         Hasta ahora ha sido un proceso de ir sumando piezas. Ahora empieza algo de complejidad, todo el ADN no es igual, lo podemos dividir en partes y cada una tiene una función específica que es producir una proteína concreta, cada una de estas partes son los genes. Y el poseer un determinado gen no quiere decir nada, sino está activo es como si no estuviera, no se manifiesta; algunos de estos genes no se activarán durante la vida del individuo y aun así los podrán heredar sus descendientes. Una situación de estrés, la presencia de ciertas circunstancias, incluidas la ambientales, o de fuentes de energía, (radiación, rayos UV) podrán activar estos genes dormidos, para bien o para mal del individuo. 

    También hay genes que circulan desde los orígenes de la vida. ¿Y cómo lo sabemos?, bueno en el ADN va habiendo una serie de mutaciones de forma regular y constante, una especie de reloj molecular, y todo queda registrado en el ADN desde sus orígenes, lo que nos permite retroceder en el tiempo y saber al menos de dónde venimos. 

(continua)

jueves, 24 de septiembre de 2020

LOS ALJIBES DE LA ROCA DE ARENA

         

         

Esquema de un aljibe en arenisca (piedra de arena): a estrato de arenisca, b arcillas, c canaletas para recoger el agua de las precipitaciones, d aljibe excavado en la  roca arenisca.

        En cualquier territorio habitado cuando un recurso escasea se agudiza el ingenio para obtenerlo y si ese recurso es imprescindible, como el agua, el ingenio lleva a desarrollar toda una cultura para su aprovechamiento. En el caso de la que podríamos llamar “cultura del agua”, se da donde esta escasea y por lo tanto es más valorada; si ocurre además que por la composición de suelo, rico en yeso y sales hace que el agua de los acuíferos subterráneos sea “blanda” o salobre, la que cae del cielo con las precipitaciones es la más valorada, y esa hay que recogerla y almacenarla.

            

Aspecto general de la zona en las cercanías de Albelda, Destaca los estratos de arenisca inclinados ( relieves en cuesta u hog-backs).

             

           En la comarca de la Litera, Huesca, han aprovechado la geología para recogerla y almacenarla. Las rocas de la zona son arcillas, entre las que discurren antiguos canales que formaron las corrientes de agua y que ahora se hallan rellenos de arena, formando estratos de arenisca, llamada piedra de arena en la zona, de forma discontinua y a varios niveles; estos materiales, arcillas y areniscas, son comunes a muchas zonas del Valle del Ebro en contacto con las estribaciones del Pirineo, lo que hace especial a esta formación (Fm. Peraltilla) es que en lugar de estar en posición horizontal tal y como se depositaron, las rocas se hallan inclinadas. La explicación es sencilla, uno de los últimos movimientos del Pirineo en su levantamiento (orogenia), empujo estos materiales y los plegó. 

       Después la erosión, los igualo, enrasándolos pero como tenemos dos rocas de durezas diferentes, la arenisca (más dura) siempre ha quedado más diferenciada, formando pequeñas elevaciones (relieve en cuesta u hog-backs)  donde una de sus vertientes, coincide con el estrato de arenisca.

 Corte geologico de la zona: 1 nivel actual de la superficie, 2 relieve desaparecido por la erosión, asterisco rojo coincidencia de la fotografía en el corte geológico.

            Este territorio más o menos llano, con pequeñas elevaciones de estratos de arenisca inclinada, ha permitido la recogida y almacenamiento del agua de lluvia. Cuando llueve el agua resbala sobre la roca como si esta fuera un tejado, lo que hicieron (los primeros aljibes son romanos pero el gran desarrollo fue en el siglo XIII con los árabes) los habitantes de la zona fue ir tallando unas canaletas que recorrían la roca, y canalizaban el agua que resbalaba por la misma, dirigiéndola hacia unos depósitospreviamente excavados en la misma roca. De esta manera tenían repartidos por la zona y dependiendo de la geología, una serie de puntos de agua, que una vez construidos su mantenimiento consistía solo en sacar, cuando fuera necesario los sedimentos, que ahí se acumulaban.

         Esto aljibes se dejaron de usar en 1906 cuando llego el agua del canal de Aragón y Cataluña, y la cantidad de agua y su calidad dejo de ser un problema.

         Otro aprovechamiento que se hacia en esta misma roca era la de construir depósitos, cias, excavados en ella, alrededor de la boca circular se tallaba de manera que el agua que resbalaba por la piedra no entrara en la cias, estas una vez llenas de cereal se sellaban y así lo podían mantener conservado su contenido.

jueves, 3 de septiembre de 2020

LA SELVA ESCONDIDA (y II)

       

Las relaciones bajo el suelo del bosque no solo implican a los hongos de las micorrizas, algunos árboles como los abetos conectan sus raíces y comparten savia y otros compuestos. 

          Pero nos queda la parte subterránea, y lo que no vemos se revela cada vez como fundamental para entender el bosque. Ya sabemos que hay una competencia entre las raíces por el agua y los nutrientes, incluso una guerra química (alelopatía), algunas plantas producen compuesto químicos que impiden la geminación o el desarrollo de las raíces de otras plantas, a veces de su propia especie (eucalipto, ailanto, nogal, etc.).

         La importancia de los hongos del suelo con micorrizas en las plantas, pero también de los saprofitos para el reciclado y liberación de los nutrientes de la madera y hojarasca, y de los parásitos para el rejuvenecimiento y diversificación de las masas forestales. Empezamos a vislumbrar la importancia de otros organismo: invertebrados, bacterias, de los cuales no solo no saben que función tiene sino que desconocemos su existencia.

Detalle corte de un tocón de abeto. 1 Corteza. 2 Zona del cambium que aún continua creciendo, por eso tiene ese aspecto redondeado. 3 Albura del leño se aprecian los anillos de crecimiento.

         Lo más novedoso que vamos aprendiendo, abetos que mantienen a sus herederos en “espera”, no hay suficiente luz en el suelo del bosque para que puedan vivir sin embargo a través de los hongos del suelo los alimentan, lo justo para que si caen y dejan un hueco en la bóveda del bosque los puedan sustituir. Y más aún, dos o tres (seguramente más ejemplares) abetos cercanos que entrecruzan sus raíces, intercambian savia, si uno de ellos perece, por ejemplo es cortado, su tocón continua creciendo en anchura pues su compañero le sigue enviando savia y hormonas de crecimiento (no le demos una imagen de amistad eterna, ni sacrificio abnegado , eso son cosas de los humanos), seguramente el árbol que sobrevive usa las raíces del caído si están están mejor situadas para obtener agua y nutrientes del suelo, abandonado parte de las propias las que menos eficientes sean.

          

Micelio de un hongo del suelo

         Además el papel de los hongos del suelo se revela crucial. Un árbol puede tener una relación provechosa, con varias especies de hongos, y una especie de hongo lo mismo pero con diferentes plantas, el conjunto de todas estas relaciones se revela como un red donde los árboles mayores, son centros de comunicación que se conectan con otros centros de comunicación y enlazan con otros árboles de la periferia, esta distribución sirve para el intercambio de agua, nutrientes e información y nos recuerda mucho a como funciona internet. Ya sabemos que existe, ahora tenemos que aprender como funciona para así poder comprender lo que es un organismo llamado bosque. 

         

 

 

 

 

jueves, 27 de agosto de 2020

LA SELVA ESCONDIDA (y I)

      

claro de un bosque
Desde el interior del bosque donde reina la oscuridad, vemos el claro en el se encuentran la plantas que hacen que sea residente.

     El bosque no es un grupo de organismos (animales, hongos, plantas, microbios) que coinciden bajo el paraguas de los árboles, el bosque es una comunidad de seres vivos que interaccionan entre ellos, esto es que dependen unos de otro, casi lo podríamos ver como un superorganismo; podemos reconocer plantas de sombra que solo viven en el interior del bosque, pues dependen de las condiciones creadas por los árboles con la luz más atenuada más humedad ambiental y temperaturas no tan contrastadas. Podríamos creer que los árboles son los reyes del bosque (y en cierta forma lo son) pero necesitan de los hongos y microbios del suelo (la basura de uno es el tesoro de otro), y de animales que polinizan o dispersan sus semillas, para poder desarrollarse de una forma adecuada. Al igual que necesitan de plantas y árboles colonizadores de cuyo trabajo se aprovecharan después los árboles dominantes, incluso de la relación tanto de competencia como de ayuda con otros árboles.

         Esto parece que complica el entendimiento de lo que es un bosque, pero el objetivo final es una comunidad compleja, diversa y sobre todo muy estable, en equilibrio dinámico, con recursos para la resilencia, capaz de superar situaciones traumáticas para el bosque como un incendios, sequías, etc. 

    

El pinar de la Ronera de Guara, recuperado antiguos dominios después de haber sido sustituido por pastos, durante varios siglos.

     Además el bosque no esta inmóvil en el tiempo, va evolucionado, cambiando su estructura; cuando la vegetación pionera coloniza un nuevo territorio, poco tiene que ver con el bosque que vendrá después, ya que en su madurez dominara una especie de árbol reduciendo la diversidad de plantas bajo sus copas, pero cuando llega a ser uno bosque viejo la caída de árboles viejos y la apertura de claros producirá un aumento de diversidad tanto de especies como de tamaño; de esta forma el bosque estará más preparado para superar eventos, pues dentro del propio bosque tendrá todos los organismos necesarios para reconstruirse como las plantas pioneras que se encuentran en los claros.

      Somos humanos y nos valemos sobre todo de la vista, por eso hasta ahora nos habíamos fijados en poco más de la parte visible del bosque la parte aérea, lo que esta sobre el suelo, así apreciamos la competencia por la luz entre las plantas, el follaje en crecimiento y el efecto de los depredadores y parásitos en la vegetación. Luego hay cosas que vemos pero no imaginamos su importancia, por ejemplo el peso de las hormigas de una parcela de selva es superior al de todos los vertebrados de la misma y son capaces de producir modificaciones en el bosque, al menos en el trópico.

    Y en la parte aérea usando otros sentidos, percibiremos olores, y por ejemplo el olor a tierra mojada es el llamado petricor producido por un compuesto la geosmina de un bacteria Streptomycetes coelicolor, según parece el olor atrae a los colémbolos y estos difunden las esporas de la bacteria. Igual estrategia sería de las trufas, no las vemos pero las podemos oler.

       

Los hongos como estos sobre la hoja muerta de un haya, aunque muchas veces no nos damos  cuenta de ellos, son imprescindibles para el funcionamiento del bosque.

      Aunque ya que los árboles, y las plantas, no tienen olfato mejor expresarlo en que producen compuestos químicos volátiles y tienen también receptores para esos compuestos, y así se comunican entre ellas, una planta puede informar a otra de la presencia de depredadores para que se defienda con la producción de taninos o comunicarse con los animales reclutando a polinizadores (el aroma de las flores), a dispersores de semillas (el olor a fruta madura), incluso  a parásitos de sus depredadores (avispas icneumonidos que parasitan a pulgones y orugas).

lunes, 27 de julio de 2020

NI VIVO NI MUERTO, SIMPLEMENTE SOY UN VIRUS

       Seguramente estaréis oyendo con frecuencia el término virus, y esta vez no aplicado a la informática sino con su sentido original, el biológico; vamos a intentar explicar lo que son y porque son como son.

         Una definición de los seres vivos es a través de lo que son capaces de hacer: nacer, alimentarse, desarrollarse, reproducirse y morir. Esto lo hacen hasta los organismos más sencillos y antiguos, las bacterias, capaces de vivir en condiciones inimaginables de temperatura, presión, radioactividad, etc. Para ello necesitan una serie de orgánulos para alimentase, y reproducirse al menos sacando copias exactas de sí mismos y de sus genes.

         Bueno pues los virus no se alimentan y no pueden reproducirse por sí mismos. Por eso los situamos en la frontera de lo que puede decirse que es un ser vivo, solo tiene unos pocos genes y unas proteínas que los envuelven.  Para comprender su importancia tengamos en cuenta que los individuos, las poblaciones, incluso las especies, se desarrollan y desaparecen, pero son los genes, en especial los de menor tamaño los que son capaces de ir saltando ente especies y reinos, replicándose sin casi cambios desde el origen de la vida y ser “eternos”. 

         Por esos los virus siempre van a estar dentro de células vivas, a las cuales van a controlar para que repliquen su descendencia, la del virus, pues desde el momento de la infección la célula es solo un instrumento al servicio del virus. La replicación significa que haya miles de virus más en el organismo buscando nuevas células donde replicarse, la destrucción de la misma y que los restos de millones de células supondrán efectos secundarios. El cuerpo por supuesto se defiende, elevando su temperatura, la fiebre, y ataques del sistema inmunológico, aunque a veces no es suficiente.

         Para tranquilizarnos, (o para aterrar a los que se creen los anuncios tipo: tu boca higiénicamente limpia), no es que estemos rodeados de microbios, es que están con nosotros, una persona sana puede tener 380 billones de virus (así con B, o sea 12 ceros), lo que ocurre es que con muchos virus tenemos una relación antigua y nos toleramos, el virus es menos letal y nuestro sistema inmunológico se defiende mejor, sería el caso de un resfriado o de tantos que nos producen alguna molestia un par de días y ya está. Además con algunos la relación es ya tan larga que forman parte de nuestro propio genoma, y si están ahí es porque nos benefician. Igual ocurre con las bacterias, para que nos hagamos una idea en nuestro cuerpo su número es superior al de nuestras propias células, algunas son imprescindibles en funciones como la nutrición, o a pesar de que las hay patógenas y nos producen enfermedades, algunas muy graves, hay un grupo que nos ayuda en la inmunidad. Vamos que más que individuos independientes somos algo así como “ecosistemas individuales”.

         El genoma de nuestras células está compuesto por dos partes, el ADN que sería el manual donde aparecen todas las especificaciones de las proteínas de cada individuo, la receta; y el ARN que es quien se va a encargar de expresar el contenido del ADN, a realizar la receta creando proteínas específicas, el cocinero. Las proteínas no solo tienen un función constructiva  en el cuerpo (ejemplo los músculos), sino también van a controlar los procesos químicos, d ahí su vital importancia.

Bueno pues los virus o son de ADN o de ARN. Son recetas o son cocineros, una de las dos posibilidades.

         Los virus de ADN mutan menos, por algo son el manual con las especificaciones, se manifiestan más despacio pues a veces se ocultan largos periodos en el genoma del hospedador, para pasar desapercibidos al sistema inmunitario del hospedador, antes de manifestarse.

         En cambio los virus de ARN, como no tiene todas las especificaciones al replicarse se producen muchos fallos, por lo que su genoma es muy sencillo pues cuanto más grande sea más fallos habrá que los harían inviables, por eso su tamaño también es muy pequeño; Esta facilidad de cometer errores en su replicación hace que muten con mucha facilidad, y alguna de estas puede ser ventajosa y favorecer un cambio de condiciones en las que se puede desenvolver o incluso de especie hospedadora, en este caso este nuevo virus puede no significar nada, ser una molestia o ser letal para el nuevo hospedador.

 

         Un parásito lo podríamos ver como un depredador, pero que actúa desde dentro de la presa y respecto a ella su preocupación es evitar que muera antes de haber pasado a otro hospedador (el sufrimiento  de la víctima o su esperanza de vida son cosas que no le importan). Si hay pocos hospedadores (o están muy alejados unos de otros) a los que infectar y a la vez ha aumentado el número de inmunizados su futuro se hace inviable. En el caso de virus muy letales pueden llegar a un callejón sin salida, quedarse sin nuevos hospedadores y desparecer, al menos temporalmente. Es lo que parece que ocurre con el ébola elimina poblaciones, si están asiladas el virus desaparece, si están en contacto unas con otras va saltando entre ellas.

         En los virus zoonoticos es decir que se dan entre varias especies, estos callejones sin salida no se dan, pues siempre hay una especie que hace de reservorio (aunque no se sepa cuál es), a la que normalmente no le afecta ese virus o muy poco, en caso de resultarles letal o que hayan desarrollado inmunidad, el contacto entre poblaciones infectadas mantiene el virus activo. Los virus necesitan un mínimo de posibles hospedares y de vectores que les permita saltar de un ejemplar a otro, desde el aire, fluidos corporales, otros animales…. De estos reservorios puede un virus mutado saltar a otra especie; y hay especies, como el cerdo, que pueden ser infectados por virus de especies diferentes con lo cual y recordando la facilidad de recombinarse, pueden intercambiar parte de sus genes y la mutabilidad, lo tenemos perfecto para que salte de nuevo a otra especie, por ejemplo a nosotros los humanos. Ante un nuevo virus nuestro sistema inmunológico puede que no este preparado y que nos resulte letal.

         Recordemos una de las consecuencias de la “conquista de las Américas”, fue la mortandad de las gentes que ya habitaban allí, pero no estaban inmunizadas ante las enfermedades traídas de Europa. 

         Además hay una serie de factores que facilitan la trasmisión de un nuevo virus, o de cualquier otro patógeno. Dejamos cada vez menos espacio a la naturaleza por lo cual podemos interaccionar con organismos con los que nunca habíamos estado en contacto, además esta está en desequilibrio eso quiere decir que organismos que nos puedan causar perjuicios puede que se extiendan, además somos muchos, una especie desbordada, y que además se desplaza a través del planeta con gran rapidez. Con lo cual tenemos la situación ideal para que cualquier organismo que nos afecte se extienda con facilidad.

 

lunes, 22 de junio de 2020

MASCÚN, CAPRICHO SIMPLIFICADO

El barranco de Mascún en la sierra de Guara, Huesca
         Hace años un pintor me dijo que antes de empezar a pintar un paisaje había que simplificarlo, eliminando detalles y centrándonos solo en los volúmenes y luces importantes, y para ello había que entornar los ojos. De esta forma veíamos borroso, pero solo nos daríamos cuenta de las manchas principales de la imagen, y era por donde había que empezar a pintar.
         La ciencia hace algo parecido: reduce y elimina todas las variables posibles para dejar el problema aislado. A partir de ahí lo estudia.
         Hay determinados territorios que por su aspecto complejo y fantástico nos resultan difíciles de comprender. Nos atraen, pero a la vez nos generan muchas preguntas, tal vez demasiadas, para poderlos disfrutar bien.
         Es el caso del barranco de Mascún (Sierra de Guara, Huesca). Una sucesión de pozas, cascadas y estrechamientos se suceden en su interior. Por encima, paredes verticales fragmentadas en innumerables pináculos. Antes, las explicaciones para lugares como estos se reducían a: “caprichos de la naturaleza" o "es la obra de Dios”, pero hoy en día la geología nos puede ayudar a comprender este bosque de piedra.
Canalillos en la roca caliza originados por su disolución por el agua de lluvia
  Como queremos simplificar el problema que supone interpretar este paisaje, nos imaginamos que partimos de un bloque de rocas del mismo tipo: caliza. Esta roca se caracteriza por estar formada por calcita (carbonato cálcico) que viene a ser un cemento que puede unir los materiales más diversos: arena, trozos de otras rocas, fósiles, etc. A pesar de su dureza esta roca es atacada por los ácidos que la van disolviendo, cuanto mayor sea su concentración del mismo, cuanto más tiempo estén actuando o cuando más pura sea la roca, mayor será su efecto erosivo. El agua de lluvia se carga de anhídrido carbónico en la atmósfera, y para los que recuerden la asignatura de química del instituto, agua más anhídrido forma un ácido, por eso la lluvia es levemente ácida (pH 5,5). Como tiempo no le falta para actuar sobre una caliza, el agua va disolviendo la superficie de la roca formando canalillos y aristas que en algunos casos recuerdan a una maqueta de valles y montañas con crestas afiladas. Si el agua encuentra una grieta por donde colarse la va ensanchando a su paso, formando pequeños conductos a modo de capilares. Curiosamente esta forma de erosión recibe una ayuda muy particular, que contrasta con la sutileza de la erosión química.
Un de los elementos mas conocidos resultados la erosión, el monolito denominado la Cuca de Bellostas
        Nuestra roca caliza la encontramos dispuesta en capas o estratos que a pesar del levantamiento del Pirineo están aparentemente horizontales. Lo que no ha podido evitar la roca con las tensiones de la elevación de la cordillera es agrietarse, de la misma forma que por la suma de pequeños golpes se nos agrieta un plato de loza, se descascarilla y por las fisuras penetra el agua y la suciedad; nuestra roca caliza agrietada facilita la erosión. No solo los materiales sueltos como polvo y fragmentos de roca son retirados por la acción mecánica del agua (especialmente en los fuertes aguaceros), ayudando a desbastar los relieves como si de una escultura se tratara, sino que las fracturas hacen aumentar la superficie sobre la que actuar y facilitan la penetración del agua dentro de la roca. En resumen, la fracturación debilita la roca y hace que sea más fácilmente erosionable.
         El resultado de una red de fracturas, adecuada en cuanto su separación entre ellas y su desarrollo (dirección, profundidad y extensión) que permite individualizar una serie de relieves. En el caso del Mascún, y tal como vemos en el mapa, esta fracturación ha sido la causante de la creación de este singular territorio.
         A partir de aquí podemos abrir completamente los ojos y veremos más detalles, como que la dureza de la roca no es uniforme, ni los estratos están completamente horizontales (en verdad forman un pliegue sinclinal bastante suave), que hay otras rocas diferentes, que el clima no ha sido siempre el mismo, y que las temperaturas también han ejercido su influencia en la desintegración de la roca, etc.
         Ahora tal vez veamos este paisaje de forma diferente. Por eso lo mejor es volver, sentarnos tranquilamente, entornar los ojos y olvidar los detalles buscando la esencia de este territorio. Como todas las cosas interesantes no siempre se ve a la primera, y lo mejor de todo es que nuestra nueva mirada nos ayudara a comprender mejor otros lugares.

jueves, 28 de mayo de 2020

MENUDA PEDRERA

La gran pedrera de Guara, A Glera, una de las de mayor tamaño del Pirineo
         Si bien podemos concebir y entender que haya vida sobre la roca, a modo de una pátina que la cubre como los tapetes de bacterias y de algas, o los líquenes y los musgos, o incluso que en sus grietas puedan enraizar las plantas y hasta los árboles, la vida en una piedra, dado su menor tamaño y el encontrarse suelta y “móvil” se hace difícil de concebir.
         Pero cuando las piedras se acumulan bajo los escarpes de roca de donde se han desprendido, crean un habitat diferente y muy original debido a sus especiales condiciones; lo primero las piedras se calientan la sol y enfrían rápidamente en cuanto deja de darles, con cambios bruscos de temperatura, siempre esta la posibilidad de que la pedrera se mueva, y tiene un continuo caer de piedras encima que puede tapar o dañar a los organismos que ahí viven; pero una pedrera tiene algunas ventajas, bajo las piedras se puede acumular polvo que lleva el viento, la materia orgánica que cae desde el escarpe y la humedad de las precipitaciones, por lo que se puede formar suelo, y si la capa de piedras no es excesiva, las semillas de las plantas y sus raíces pueden llega a ella, de esta forma, en las pedreras más estables llegan a cubrirse con matorrales e incluso de arbolado.  
         
Cochlearia aragonesis, disfrutando de la vida entre las piedras
         Las pedreras de gran tamaño son un mundo aparte, dado que no son adecuadas para la mayoría de organismos, son un lugar donde lejos de competencias pueden refugiarse y evolucionar, al menos las plantas con flores (seguramente ocurrirá con hongos, e invertebrados pero no tenemos tanta información sobre ellos) a salvo de otras especies dominantes que les quitarían los escasos recursos.
 Las otras dos joyas botánicas de la zona, Aquilegia pyrenacia subsp, guarensis y Linaria alpina subssp guarensis
         Es el caso de la pedrera de la umbría de la sierra de Guara, llamada A Glera, seguramente será una de las de mayor extensión del Pirineo y en ella se descubrió una pequeña planta Cochlearia aragonesis y durante mucho tiempo fue su única localidad donde vivía, hoy se ha encontrado en otras pedreras del valle del Ebro pero siempre muy localizadas; planta de aspecto frágil su estrategia es sencilla, es bianual, al primer año desarrolla la parte vegetativa,  al segundo se reproduce y muere, su corta vida el permite que no le afecten tanto los desplazamientos de grava. El resto aunque son subespecies quedan limitadas poco más de estas sierras, como Aquliegia pyrenaicasubsp. guarensisLinaria alpina subsp. guarensis  ambas de flores muy llamativas que contrastan con la dureza del medio y otras plantas típicas de pedreras, como Crepis pygmaea Rumex scutatus  que tiene potentes sistemas radiculares y capacidad de rebrote en caso que las piedras dañen su parte aérea.
       Y estas plantas no están solas, entre las piedras se desplazan arañas lapidícolas que no cazan con telas sino de forma activa, a veces esperando a las moscas atraídas por excrementos, y algunas lagartijas se aventuran en esta océano de piedras para capturar los insecto que arrastra el viento y se depositan entre las piedras.  El mar de piedras que se extiendo ante nuestra vista no es tan vacío cae vida como parece.  

Nota: A Glera esta dentro de la zona de reserva y su acceso esta restringido, por lo que es necesario el correspondiente permiso del parque 


viernes, 17 de abril de 2020

RESISTIRÉ... PLANTADO

Las plantas no regeneran tejidos, desarrollan nuevos sobre, como en este olivo los infectados por hongos 
      Suele suceder que las plantas generan menos interés, seguramente porque las comparamos con los animales y no encontramos en ellas rasgos que nos fascina de los animales, y que ellas carecen simplemente porque no lo necesitan, están a un nivel diferente, no tienen melodiosos cantos ni records de velocidad volando o corriendo, bajo este punto de vista sin duda son sosas y aburridas. Pero las plantas tienen otras características que ya quisieran los animales que se desplazan, pues lo sésiles tiene algunos puntos en común con las plantas. Por eso vamos a empezar por el principio para comprender a las plantas. 
         Los seres vivos necesitan energía, en el caso de las plantas usan una que es abundante pero poco intensa, la luz solar. Como es de imaginar cuanta mayor sea la superficie que exponen a la luz mayor será la captación de esta, como además la fuente de luz, el Sol,  se mueve el quedarse fijo en un lugar es una ventaja, así pueden acceder al agua y nutrientes del suelo a veces se encuentra a grandes profundidades. Además el desplazarse con una gran superficie como un árbol  ocasionaría una serie de problemas de tipo mecánico de difícil solución. 
Algunos árboles parece que van muriendo por partes y volviendo a nacer, como su fuera una colonia. Sabina negral.
         Los animales tienen un periodo de crecimiento determinado que hace que su periodo de vida también sea determinado. Las plantas en cambio nunca dejan de crecer (es la embriogénesis indefinida), acumulan órganos que además son muy sencillos, y los podemos reducir a tres: raíz, tallos y hojas (y partir de estas últimas saldrán: flores, frutos y semillas), por lo tanto son órganos repetidos y no centralizados, por lo que no hay una única parte vital. Por lo que salvo en plantas anuales, bianuales o las que solo florecen una vez en la vida y después mueren, su vida es indefinida de manera que en la mayor parte de las plantas  la vida se confunde con el crecimiento; aunque este puede interrumpirse de forma temporal si las condiciones ambientales no son las adecuadas como ocurre con los inviernos fríos o los periodos de sequia; como caso extremo hay un olivo que pereció en un helada y rebroto 40 años después.
         El cuerpo de las plantas y en especial de los árboles es una acumulación de tejidos, no los regeneran por lo que pueden conservar los tejidos de los primeros años de vida, (como ocurre en la médula y el duramen de los troncos de los árboles) y como sus células son rígidas y están inmóviles no tienen sistema inmunitario, al menos como el nuestro ya que no hay células que se puedan desplazar por toda la planta. Cuando hay una infección, con pudrición y perdida de tejidos, no se regeneran los tejidos y se crean nuevos alrededor. 
         Es en la práctica como si la muerte de partes del árbol como: hojas, ramas, raíces o incluso el tronco, sustituyeran la muerte del ejemplar completo, la creación de nuevos órganos: hojas, raíces, el ensanchamiento del tronco con un nuevo sistema de circulación de la savia en cada periodo vegetativo, provoca el “rejuvenecimiento” del ejemplar, el árbol va creciendo con la acumulación de nuevos órganos  con los tejidos ya muertos. Incluso con no solo la muerte sino la eliminación de estas partes no funcionales, caída de la hoja, y de ramas, pudrición del corazón del tronco, incluso se puede dar la pérdida del tronco y este ser sustituido por varios rebrotes, y expandirse con acodos, esquejes…multiplicación vegetativa (especialmente en las frondosas), el árbol se desarrolla por repeticiones, como si fuera una colonia.  Así tenemos plantas que se han ido reproduciendo de esta forma desde los orígenes de la agricultura como las patatas o el plátano.
         Otra característica que los diferencia de los animales es su plasticidad, el animal evita una situación de estrés o unas condiciones ambientales inadecuadas desplazándose, yéndose a otro lugar; las plantas lo hacen adaptándose, si bien tienen una forma base con unas adaptaciones a unas condiciones determinadas, su tamaño, incluyendo el de las hojas y del sistema radicular, y la forma de la copa en los árboles dependen de las condiciones ambientales en las que se desarrollen.
La variabilidad en una misma especie y en un mismo ejemplar es visible en la hiedra. Izq. tallo joven rastrero y  trepador, y derecha tallo maduro, que se reproduce, es erguido.
         El crecimiento en las plantas se produce a partir de los meristemas (situados en las yemas) son células que mutan con facilidad, además la longevidad, los rayos UV y el efecto de situaciones de estrés favorecen estas mutaciones. De manera que en un árbol pueden convivir ramas con mutaciones y ramas sin mutaciones, y prosperarán las que mejor se adapten a las condiciones ambientales. Otra diferencia con los animales es que estas mutaciones no se trasmiten al resto del ejemplar pero si se pueden trasmitir a la descendencia, de hecho en grandes árboles del trópico el genoma no es igual en todo el árbol, de hecho uno de estos árboles puede vivir en varias condiciones ambientales al vez entre el suelo de la selva y la parte superior de la copa. Como ejemplo cercano de estas variaciones, la hiedra no solo tiene diferente la forma de la hoja entre los tallos jóvenes y los maduros con flores, cambia su porte de rastrera y trepadora a erguida, la disposición de sus ramas, sino que también cambia su número de cromosomas de diploide a tetraploide.   
         Así las plantas no se desplazan, no cambian de lugar, pero son capaces de cambiarse así mismas para adaptarse a un mundo en evolución.
  
                     Texto y fotografias: Miguel Ortega  

miércoles, 25 de marzo de 2020

CURASANA CURASANA, CICATRIZ EN LA RAMA

       
Tres heridas en proceso de cicatrización en un Robinia pseudoacacia
       
 Uno de los grandes problemas que tenemos al explicar la naturaleza, es que lo hacemos usando nuestros propios razonamientos de humanos que no están exentos de cuestiones culturales, morales y emocionales; así intentamos  comprender a los animales como si fueran humanos, y a las plantas como si fueran animales (o incluso humanos) con una serie de principios de los que no solo carecen, sino que carecen porque no los necesitan.
         Así como ejemplo, el cerebro se da en seres vivos que se desplazan, necesitamos entender donde estamos y hacia donde nos desplazamos y de eso se encarga el cerebro, los animales sésiles, al igual que las plantas carecen de cerebro, el que no lo tengan porque no lo necesitan no quiere decir que no tengan inteligencia y sepan relacionarse adecuadamente (y prosperar) en el lugar y las condiciones en las que tienen que vivir.

         Animales y plantas son organismos diferentes con funcionamiento fisiológico y estrategias vitales totalmente diferentes. Así cuando nos hacemos una herida nuestro cuerpo responde regenerando tejidos, la costra o incluso un queloide. Pero si perdemos un órgano nuestro cuerpo no lo puede volver a desarrollar, y si este es muy importante perecemos. 
Abetos, izquierda el leño expuesto va siendo progresivamente cubierto por nueva madera procedente de la zonas circundantes. Derecha  el proceso de cicatrización no ha evitado la pudrición de parte del leño, a pesar del ello el árbol puede seguir vivo y con buen aspecto.  
        Las plantas en cambio no regeneran tejidos, y tal y como ocurre en los árboles, cada año deben crear nuevos tejidos que funcionen como sistema circulatorio y abandonan los del año anterior que quedan como almacén de sustancias, o con un papel estructural que no es imprescindible como veremos. Pero las plantas si son capaces de desarrollar nuevos órganos, esa es al ventaja de que estos sean muy sencillos y repetidos, la hoja que cae en otoño, nunca volverá salir, saldrá cerca de ella otra que la sustituya, la rama rota es sustituida por otra que ocupa su lugar, incluso el árbol va creando nuevos repeticiones de si mismo que puede acumular o sucederse en el tiempo, serán los brotes chupones, o reiteraciones.

         Entonces cuando en un tronco tenemos una herida el árbol procurará cerrarla, no regenerando los tejidos sino creando tejidos nuevos cada año, y si ha perdido el cambium los nuevos tejidos parten de las zonas colindantes a la herida; el cerrar una herida puede ser labor de toda la vida del árbol y a veces ni conseguirlo, pero ello no significa necesariamente la muerte de un árbol.
         La corteza al igual que nuestra piel es una barrera contra las invasiones de microrganismos, infecciones, en el caso de los árboles principalmente hongos; una herida abierta, carece de corteza, es un lugar adecuado para la infección, pero ni si quiera es necesario que sea grande la herida, incluso la picadura de un insecto puede ser suficiente en algunos casos para permitir la infección, además muchas veces las esporas de los hongos se encuentran ya en la madera o en la corteza, esperando unas condiciones adecuadas, como pueda ser una perdida de humedad en la madera.
         Pero no todas las infecciones son iguales algunos hongos se van alimentar de la madera ya en desuso por donde no hay circulación de savia. Según el hongo destruye la madera, la pudre y ahueca el tronco, el árbol va creando nueva madera, por lo que el árbol si conserva un grosor adecuado en las paredes del tronco (aproximadamente el 30% del diámetro) no solo vivirá sino que será tan resistente como si tuviera el tronco macizo.
         El problema es que el hongo se desarrolle en la madera funcional obstruya los vasos por donde circula la savia e impida la circulación de esta, entonces en un plazo de tiempo el árbol muere; hay especies de hongos que tiene las dos estrategias primero es parásito matando al árbol y luego es saprófito. 
        Pero en muchos casos el árbol seguirá vivo con el tronco cada vez más hueco, con su población de hongos y de organismos  que viven entorno a la madera en descomposición cada vez mayor. 
 

Los árboles trasmochos como estos robles con sus troncos ahuecados con madera en pudrición consecuencia de las heridas causadas en sus podas periódicas  son un reservorio de los organismos ( principalmente hongos de la madera e insectos xilofagos) que reciclan la madera y por lo tanto imprescindibles para el funcionamiento natural de un bosque.
            En algunos casos esto puede ser beneficioso, un tronco ahuecado es un buen refugio para los animales eso significa nutrientes en forma de excrementos,  restos de comida y cadáveres, algunas especies como el tejo, el sauce y en menor medida el haya, son capaces de desarrollar unas raíces por el interior del tronco ahuecado para aprovechar los nutrientes ahí contenidos (ver entrada: tejo, árbol fénix enero 2016) .
         Por lo que no siempre una herida con pudrición del tronco es negativa de entrada para el árbol y para el bosque, es el caso de los árboles trasmochos que atesoran la comunidad de organismos, especialmente insectos y hongos que se encargan del reciclado de madera de los bosques maduros, por lo que son como islas o cápsulas a partir de las cuales se puede recolonizar un bosque joven; otra cosa es el valor económico de la madera, pero eso ya es un factor exclusivamente humano.