jueves, 29 de septiembre de 2022

LA OLA QUE VIENE

¿Un futuro pesimista donde la naturaleza no es capaz de adaptarse tan rápido a los cambios del medio?

         Ya me lo decía mi padre a través de sus sentencias y de los refranes: “ver las orejas al lobo” y “cuando la barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”. La primera es que no sirven las advertencias, solo nos ocupamos de un problema cuando lo tenemos encima y ya no lo podemos evitar; y la segunda se refiere a que cuando vemos un problema cercano es conveniente que nos preparemos, pues podemos ser los siguientes. 

         Este podría ser el resumen de este verano que acaba: olas de calor y sequía, a lo que se suman los eventos climáticos cada vez mas extremos. Y todo esto ya nos lo habían advertido los científicos como algo inminente, algo que no solo podía pasar sino que pasaría seguro.

         Este verano las olas de calor se han ido intercalando con días calurosos, de manera que más que olas hemos tenido de marejada a fuerte marejada térmica de continuo, desde antes de la llegada del verano, y lo que aún nos queda. Si tienes la suerte de no tener que hacer un trabajo físico intenso peor aún si es a pleno sol, y de no pertenecer a la población vulnerable, seguramente todo se reduzca a una situación incomoda que se soluciona con beber más agua, ventilador y aire acondicionado, sin llegar a una situación de esteres térmico. 

 

         Pero en la naturaleza este problema es muy diferente, los animales silvestres con capacidad de desplazarse (las aves que estaban en plena nidificación no han podido) habrán buscado las zonas más favorables, dejando más vacías las zonas más cálidas. Mientras otras especies han podido ser beneficiadas, este año mucha gente comentaba la gran cantidad de mariposas que había a principios del verano volando por el campo, hace un par de primaveras el frío y las abundantes lluvias consiguieron lo contario, por ejemplo en la comarca del Serrablo.

         La sequia, en especial cuando es pertinaz, no se reduce a los problemas de regar el césped o llenar las piscinas, el principal problema es la reducción y empeoramiento de las masa de agua, con los problemas a los ecosistemas de las mismas, y la merma de acuíferos, no tanto como reflejo de las precipitaciones, pues los acuíferos no responden todos a la misma velocidad, sino más bien al aumento de las extracciones suponiendo que no estén ya contaminados por nitratos, y en las zonas costeras el vacío que queda es rellenado por la entrada de agua salada en los mismos. 

         Un problema que no solemos ver son las plantas, pues evitan el sobrecalentarse por altas temperaturas amentando la transpiración, con el enfriamiento que conlleva la evaporación; si el agua disponible para sus raíces escasea, entrarán en estrés por escasez de agua, y cada especie tendrá unas medidas para aminorar el estrés como: cerrar estomas, hojas colgantes, caída de la hoja (parcialmente o totalmente), aunque al final todo acaba en lo mismo, reducir la actividad fotosintética, y por lo tanto el desarrollo y reproducción. Para los ejemplares en los que estas medidas no sean suficientes, la sequia ocasionara la muerte de la planta. 

 

Fuego prescrito para evitar que un incendio alcance la población de Santa Eulalia de la Peña, el fuego controlado ha eliminado el combustible.

         Con calor y sequia si añadimos unos montes bien cubiertos de vegetación, solo nos falta la chispa para tener un incendio. El problema no es que existan los incendios, sino su intensidad, y a falta de herbívoros que consuman la vegetación y/o pequeños incendios que la elimine de algunas zonas, esta se acumula, y la vegetación es el combustible y cuanta mayor cantidad de combustible mayor peligro de un gran incendio. Hay plantas adaptadas a los incendios, no es que no ardan, su estrategia se basa en su capacidad de recuperación después de estos con rebrotes o con semillas; y cuanto mayores son las temperaturas y más tiempo dure el fuego consecuencia de la gran cantidad de combustible, más difícil se lo pone a la regeneración de la vegetación. 

         Deberíamos cambiar de criterios de explotación de los montes, pues hemos pasado de la sobre explotación a la sobre protección, no interviniendo para nada en ellos con abandono de campos de cultivo, reducción de la ganadería extensiva, talas y cualquier uso, ahora que aunque no han vuelto los bosques como tales, al menos hay una cubierta vegetal que reduce la erosión, toca una explotación sostenible en la zonas adecuadas, evitar que la vegetación se acumule por todas partes y que exista una continuidad de la misma; y ojo no estoy diciendo que el monte este sucio, ni que no existan los corredores naturales, pero ahora que vamos sabiendo más sobre la naturaleza es hora que empecemos a gestionarla, y ojo no estoy diciendo que la explotemos toda a cambio de beneficios económicos, solo que usemos la cabeza.

 

Perdida facultativa de hojas de Phillyrea angustifolia, es una planta de hoja perenne, para reducir la transpiración de la planta y con ello el consumo de agua durante una sequía.

         Y aún podemos añadir otro refrán de mi padre: “a pero flaco todo son pulgas”, que viene a decir que los problemas no viene solos, y cuando nos pilla en una posición frágil se acrecientan.  Así a los problemas térmicos ocasionados por el aumento del CO2y los incendios, ahora se suma una escasez, o mayor coste de la energía. La energía ha sido nuestra panacea, cualquier problema lo solventamos, que no solucionamos, con la energía, tanto para subir o bajar la temperatura como trasformaciones en el territorio. Nos hemos acostumbrado a depender de algo que no poseemos y ahora nos damos cuanta de nuestra situación de dependencia y fragilidad. La ola del cambio avanza sin parar.

Texto y fotografías: Miguel Ortega

viernes, 26 de agosto de 2022

FUEGO LIMPIO

       

       

Imagen de la población de Nocito y al fondo el tozal de Guara, Huesca. La primera de 1908 corresponde al pirineista Lucien Briet, la segunda es la vista en el 2012. Campos bancales y caminos han sido ocupados por un quejigar de forma espontánea.

        Sobre los incendios, hay frases que se repiten y parece que sin tener claro lo que significan como: los incendios se apagan en invierno, el monte esta sucio, hay que limpiarlo, es una catástrofe ecológica…

         Pero para comprender como funciona un incendio hay que saber el papel del fuego en la naturaleza; y para que exista un fuego hace falta tres cosas: oxígeno, combustible y calor, o una chispa.  

         La vegetación es el combustible, si hay suficiente habrá un incendio en algún momento, por eso no se producen en los desiertos pues hay demasiada poca o demasiado separada para que el fuego pueda avanzar. Zonas como, las turberas o las selvas lluviosas, no es tan fácil que ardan, pero cuando se dan las condiciones adecuadas es posible que lo hagan.

         La combustión de la madera empieza a partir de los 100ºC y provoca el desprendimiento de vapor, la vegetación se deseca. Cuando la temperatura llega a los 300-400º C se produce la ignición de los gases que desprende la madera la contacto con el oxígeno. A partir que aquí la madera arde sola, no necesitando calor externo pudiendo llegar a los 600-1000º C.

         Según esto, cuando coincide la sequedad (menos 30% de humedad), con altas temperaturas (más de 30 º C) tenemos más facilidad de que se inicie un fuego, y si además hace viento (por encima de 30 km hora, eso significa que hay más oxigeno disponible), ya solo nos falta la chispa para tener el incendio.

 

Vista de los campos de la Paul de Nocito y el tozal de Guara, Huesca. La primera foto corresponde a 1947 al botánico Pedro Montserrat,  y la segunda es una vista del 2011. En el campo se apreciarlos los montones de los "hormigueros" cono los que se quemaban la brozas lentamente para fertilizar los campos, en la segundo plano una ladera con los efectos recientes de un incendio. La vegetación del conjunto se ha recuperado en parte por una repoblación, y en parte de forma natural. Al fondo se aprecia como el limite en altura del bosque ha ascendido al reducirse la presión ganadera. 

  

         De manera que si queremos parar el fuego, dado que no podemos reducir el oxigeno del aire, o bien reducimos la temperatura (por eso echamos agua y el consumo de energía para evaporarla reduce la temperatura), o bien reducimos, aislamos o eliminamos el combustible, la vegetación. 

          Pero lo que de verdad nos interesar del incendio es su intensidad y su frecuencia (cada cuanto hay uno en un territorio concreto), y de cara a la recuperación de la extensión de la superficie afectada el relieve y las precipitaciones. Pues en las zonas mediterráneas, donde coinciden las altas temperaturas del verano con la sequía) los fuegos son un proceso normal aunque irregular (no se da todos los años),  y la vida, y en especial las plantas se han adaptado a ellos.

         El decir adaptados no quiere decir que no sean dañados o perezcan, pero han desarrollado una serie de estrategias no solo para sobrevivir como individuos o como especie, sino también para llegar a beneficiarse y expandirse. ( ver entradas anteriores).

         El problema pues, no son los incendios pues siempre que haya vegetación los habrá nos guste o no, el problema es la cantidad de combustible, cuanto más acumulemos, más intenso será el fuego, mayores temperaturas se alcanzarán y más duración tendrá, esto es importante pues semillas y plantas rebotadoras a partir de determinada temperatura o tiempo expuesto a altas temperaturas  perecen. 

         Y son los herbívoros los que contralan la vegetación, a mayor cantidad de estos menos combustible. 

 

Después de unos 5 años del incendio, gran parte de la vegetación ha rebrotado:lastón, aliaga, carrasca. Seguramente la vegetación no puede evolucionar mucho más por la falta de suelo.


         En la idea de limpiar el monte están las imágenes de hace más de cincuenta años con laderas peladas, por la necesidad de campos, pastos y leñas que hacían que el territorio estuviera sobre explotado, y con graves problemas de erosión y riadas en muchas zonas. Pero a falta de grandes herbívoros salvajes era el ganado el que controlaba la vegetación. Bueno el ganado se comía lo comible, y eran los pastores quienes se encargan de eliminar plantas toxicas, y espinosas, (a base de picar y sacarlas con raíz) además de hacer pequeños incendios para eliminar las partes embastecidas de las plantas ricas en celulosa y lignina, y por lo tanto poco digeribles por el ganado, y así estimular su rebrote para tener un pasto más apetecible y nutritivo. Estos pequeños incendios a veces se les iban de las manos pero no solían tener grandes consecuencias pues en líneas generales había que poco que quemar y las manchas de vegetación no estaban conectadas entre si. Las personas que vivieron esta época comentan las noches de verano con pequeños incendios en toda la panorámica.

         Este modelo de “monte limpio” en la actualidad con el abandono del territorio, la recuperación de la cubierta vegetal (y la eficacia de los equipos de extinción de incendios), tiene unos costes económicos elevados, pues supone contratar a muchos trabajadores, empleo de maquinaria con el consiguiente consumo de combustibles (contaminación, ruidos, CO2) y creación de accesos, pensemos más en una escala industrial; ¿y  que hacer con los restos de la vegetación eliminada del monte?. Además si después no hay un mantenimiento incluyendo el ganado, el problema volvería al cabo de unos años, y recordar que la ganadería extensiva esta en retroceso y no toda la vegetación del monte les sirve de alimento.

         Por otro lado al limpiar el monte de maleza, estaríamos retrasando la recuperación de zonas forestales (este es uno de los objetivos para reducir nuestra huella de carbono), así como eliminaríamos el hábitat de muchos animales que son especialistas en vivir en los arbustos, y en muchas zonas se podría reactivar la erosión.   

         Si preguntamos a los bomberos forestales que hacer, nos dirán que depende del presupuesto que se tenga pero, que lo que ellos necesitan son lugares seguros donde “anclarse” y poder trabajar. Tal vez se podría usar la gran cantidad de campos de cultivos abandonados que encontramos en mitad del monte, al ser relativamente llanos, aquí la erosión tendría menos efecto, se podrían mantener como zonas de pasto (que también favorecerían a los herbívoros silvestres), creando así un paisaje mosaico, que además reduciría  la continuidad de las masas forestales. Incluso se podría y de hecho se ya se usa, el fuego contra el fuego en las “quemas prescritas”, la vegetación quemada no sirve de combustible, y en algunos lugares del Norte de Australia, los pequeños incendios son una práctica tradicional que evita los grandes incendios, y el volumen de carbono devuelto a la atmósfera es menor. Problema, esos campos abandonados así como el ganado son de titularidad privada, pero bien habrá que pensar en soluciones sensatas.

Texto y fotografias: Miguel Ortega

jueves, 4 de agosto de 2022

LOS BOSQUES DE LOS MONEGROS (y II)

A la izquierda y abajo sabinas albares, en la zona donde se nota más la inversión térmica y las nieblas de invierno; a la derecha y arriba pinos carrascos donde hay mayor insolación en invierno y menor frío.


Ahora que ya sabemos que en Monegros si que debería haber más bosques y el porque no los hay, podemos pasar a ver que árboles los van a formar.

Las plantas y por supuesto los árboles son un fiel reflejo de las condiciones ambientales del lugar donde viven, y sobre todo del clima. Modificando la cantidad de agua de las precipitaciones (altitud, orientación, capacidad del suelo para acumular el agua) y también de las temperaturas (sobre todo por la altitud) veremos como unas especies sustituyen a otras, en un recorrido ideal desde las umbría de la Sierra de Alcubierre a las orillas del Ebro.

Aunque recibieran la misma cantidad de precipitación, la solana y la umbría de la Sierra, la menor insolación de esta última y por lo tanto menores temperaturas y menor evaporación hará que siempre sea un poco más húmeda, lo suficiente como para que en su parte más alta no solo encontramos, carrascas sino también robles quejigos e incluso arces de montpelier, que compensan la alta luminosidad de sus cielos (hay pocos días nublados que la atenúen) durante la época vegetativa, y unos recursos hídricos muchos años al limite, con hojas de menor tamaño pues cuanto menor es la superficie de la hoja menos pérdida de agua por transpiración, y por lo tanto mayor resistencia a la sequía.

Por debajo, en lugares con menor humedad, orientación sur o pendientes que no retiene bien el agua, va a dominar un árbol muy mediterráneo, seguramente el que es capaz de vivir con menos precipitaciones (150 mm) es el pino carrasco. Este es un árbol de “vida corta” eso quiere decir que no suele superar el par de siglos, y en parte es debido a su estrategia frente a los incendios, en lugar de rebrotar desde las raíces como hacen otras plantas leñosas de la zona (carrasca, roble, coscoja, boj, enebro), lo que hace es acumular semillas año a año (de ahí sus características copas repletas de piñas), cuando llegue el incendio el árbol perecerá pero quedaran sus abundantes semillas, que estimuladas tanto por la temperatura como por algunos compuestos químicos liberados con la combustión, germinaran en un suelo sin competencia por el agua, rico en nutrientes por la ceniza; y en tal densidad que compiten entre ellos y tienen que “auto aclararse” para desarrollarse convenientemente. El problema para este pino no es la existencia de incendios sino su frecuencia, demasiado pronto no tiene suficiente cantidad de semillas, si los incendios se distancian demasiado sus semillas es posible que ya no sean fértiles y no germinen.

Pinos carrascos en la solana de la sierra de Alcubierre 

En uno de estos pinares bien desarrollados, la vegetación que prospera bajo ellos, no difiere de la que hay en las zonas sin pinos (no seria un autentico bosque como hemos comentado en la entrada anterior) por eso los botánicos denominan a esta formación coscojar aragonés, y no pinar.

         Ya hemos comentado que este pino es muy mediterráneo, resiste las sequías y el calor, pero no así el frío, por eso en las zonas más deprimidas de Los Monegros, donde se produce la inversión térmica es sustituido por otro árbol aún más frugal y sufridor.

Cara norte de la sierra de Lanaja, la cantidad de masa forestal viene más determinada por el uso humano del territorio que por cuestiones ambientales. Aquí entre algún pino carrasco y alguna sabina aparecen robles quejigos y arces de Montpelier, mas visibles con el cambio de hoja.


         La existencia de un sabinar de sabina albar en Los Monegros es una de sus muchas singularidades, es el lugar del mundo donde vive con diferencia a menor altitud, y si esta aquí es por el frío invernal, lo de la sequedad simplemente lo soporta. Este es un árbol típico de las parameras ibéricas, lugares fríos que comparte con la carrasca y el roble quejigo, pero ocupando los suelos de peor calidad como los muy pedregosos; pues es un árbol de pleno sol y no soporta crecer bajo la sombra de otras especies de mayor desarrollo.

         La pregunta es ¿entonces como puede vivir en Los Monegros?, pues aprovechando donde no tiene competencia, como las depresiones donde se acumula el frío, con sus nieblas heladas y la escarcha formando el dorondón, aquí ningún otro árbol le hará sombra, y (nunca mejor expresado), demasiado frío para el pino carrasco y demasiado seco para la carrasca y el quejigo.

A través de sus anillos de crecimiento (de menos de 1 mm), podemos comprobar como es capaz de sobrevivir con esta sequedad, pues es un árbol que con buenas condiciones, en fondos de vales o los años lluviosos, puede tener grandes crecimientos (anillos de cerca de10 mm). Con las lluvias de primavera el árbol va creciendo pero llegando el verano deja de crecer, entra en descanso pues no tiene suficiente agua, y así espera hasta final del verano o el otoño, si cae suficiente agua vuelve a crecer, y no dejará de hacerlo hasta la llegada del frío cuando el resto de árboles ya están en descanso; en su tronco queda registrado con un falso anillo en cada momento de crecimiento a lo largo de un mismo año. Así  con esta frugalidad, plasticidad y sabiendo aprovechar el momento nos podemos encontrar especialmente n las zonas más bajas y llanas con estas grandes sabinas en Los Monegros (que por cierto, no se ha comprobado de una forma científica, contando sus anillos o con carbono 14, que ninguna sabina albar sea milenaria).

Texto y fotografías: Miguel Ortega

jueves, 14 de julio de 2022

LOS BOSQUES DE LOS MONEGROS (y I)


Los lugares donde nunca hubo bosques, ni árboles, son las depresiones donde  se acumulan las sales, visibles como una costra blanca cuando el agua se evapora. Laguna del complejo de Sástago-Bujaraloz.

El propio título ya parece un contrasentido, muchos opinarán que como va a haber bosques en Monegros si es un desierto; y otros recordando la leyenda de la ardilla capaz de cruzar Iberia sin poner el pie en el suelo, se imaginaran un Monegros primigenio selvático, ni unos tienen razón.

Otro problema es al propia definición de bosque, para los botánicos en un bosque las copas de los árboles proyectan tanta sombra en el suelo, que la flora de debajo de los ellos es diferente de la de las zonas sin árboles, y esta definición como veremos es muy difícil que se de en Los Monegros, por lo que usaremos el término bosque como sinónimo de masa forestal o de arbolado más o menos disperso.

Antes de continuar tenemos que tener en cuenta el espacio físico, Los Monegros es la parte central del Valle del Ebro, valle rodeado de altas montañas (Pirineos, Sistema Ibérico y Costero Catalana) que interceptan los frentes de nubes, vengan de donde vengan, por lo que en la zona central del valle desde el momento de su formación geológica siempre ha llovido menos que en las zonas que lo rodean; de manera que la escasez de agua es una constante, y como zona interior, su clima contrastado frío en invierno y caluroso en verano, también lo es.

También las laderas erosionadas donde afloran arcillas y yesos y no hay casi suelo donde retener la humedad de las precipitaciones. Monte de Alfajarín. 


Aún así, y tanto por los registros históricos como a través de estudios de polen conservado en los sedimentos, sabemos que en Los Monegros siempre ha habido árboles y bosques. Pero la densidad de los mismos habrá dependido de variaciones en el clima y perturbaciones como los incendios, así como de la actividad humana. Respecto a esto último si observáis fotos de zonas del Pirineo de hace 100 años veréis que había muy pocos bosques, y eso que son zonas donde abundancia de las precipitaciones favorece a los árboles, y ese estado era por el uso que se hacia de madera y leña, y las roturaciones para crear campos de cultivo y pastos; es fácil deducir si en los Los Monegros hay poblamiento desde antiguo, con las mismas necesidades de superficies de cultivo y pastos,  de leña y de madera, pero con menos humedad, la presencia de árboles es más complicada, salvo en los lugares con una estricta reglamentación como los vedados.


Sabinar de Pallaquero, los árboles se encuentran en las marguins de los campos, evidenciado el carácter forestal de la zona.  

         Aunque no hay consenso total sobre el tema, el panorama de Los Monegros sin intervención humana podría ser de arbolado, con una densidad más alta en la zonas de umbría de la sierra, que se iría aclarando y cambiando de especies según aumentaba la sequedad y empeoraba la calidad del suelo  (y con ello su capacidad de retener humedad). La masa forestal tampoco seria uniforme, los incendios dejarían zonas abiertas que los grandes herbívoros mantendrían un tiempo despejadas hasta la recuperación forestal; más o menos como ocurriría en otras zonas cercanas, existiendo bosques con rodales no uniformes, y con especies de árboles con sus miembros en varias etapas de crecimiento (de jóvenes a maduros y ancianos). Solo faltaría el arbolado en las zonas con exceso de sal en el suelo, en las laderas orientadas al sur cuya pendiente y suelo escaso impediría el establecimiento de una vegetacion más allá de la esteparia con sus plantas de origen Norteafricano y de Asia Central; y por supuesto en las zonas donde la erosión dejara en superficie las rocas y el suelo mineral, (la existencia de sales y yesos no facilita la recuperación), pues el suelo expuesto, sin la protección de la vegetación es fácilmente retirado por el viento y el agua de escorrentía.

         Con la roturación para la creación de pastos, y de campos de cultivo, el aprovechamiento de leñas y maderas, intensificado al aumentar la población, redujo la superficie forestal; y lo que es peor y de más difícil recuperación, la perdida de suelo y la consíguete erosión. Este el momento a partir del cual la vegetacion esteparia se extiende y se mantiene por la presión del ganado. Y ahora que ha disminuido la ganadería extensiva, se abandonan pastos y no hay recogidas de leña, muchas superficies forestales se van recuperando y aparecen árboles, donde nadie recuerda haberlos visto.

Texto y fotografias: Miguel Ortega

domingo, 26 de junio de 2022

QUE OCURRE EN MONEGROS DURANTE UNA OLA DE CALOR?

Aunque no lo parezca el escarabajo tenebrionido no esta siendo arrastrado al hormiguero para servir de alimento. Al contrario las hormigas están luchando para evitar que entre.



Esta atardeciendo y la temperatura empieza a bajar hasta los 39,5º C, estamos en una ola de calor inusual, tanto para la época del año como  por la intensidad. A pesar de ello es interesante ver  que ocurre por Monegros, zona semiárida que en verano alcanza la categoría de desierto de pleno derecho, en momentos como este; ahora además a la temperatura se suma un cielo calimoso por el humo de incendios lejanos y alguna nube de tormenta que retumba, en una primavera que ha llovido lo justo para salvar la cosecha de cereal de la zona. Así que me dirijo al sur de la sierra de Alcubierre, no muy lejos de Zaragoza.

En la primer lugar que visito, cerca de una gran sabina solitaria, entre la escasa vegetacion del suelo, en gran parte seca, saltaban algunos saltamontes  no porque les apeteciera sino por que les asustaba a mi paso; las hormigas tanto en el suelo a la entrada del hormiguero como por el tronco estaban con su actividad y parecían no notar el calor, el cuadro se completaba con alguna avispa en busca de presas.

El segundo lugar un yermo pedregoso entre campos de cultivo, carecía e árboles, de hecho la planta mas impresionante por su tamaño era una retama, el resto herbáceas anuales secas, el albardín ya sin frutos, y pequeños matorrales como el matapollos (Thymelaea), aliagas raquíticas y la salvia que costaba recocerla por la hoja tan pequeña que tenia.

Detalle de la araña de viento (Gluvia dorsalis)


En las primeras vueltas por el terreno destaca la cantidad de saltamontes, igual que en la anterior se evidencian pues los molesto a mi paso, son varias especies de coloraciones diversas pero siempre en relación al sustrato en el que viven por lo que domina los pardos a beige y alguno negro que se camufla con el nostoc seco del suelo; encuentro un par de pantinganas (Ephippigerida)que conscientes del sabroso bocado que son se guarecen en las aliagas y otro par de “cigarras”. Aquí las avispas también están activas y van de flor en flor; muevo alguna piedra el suelo bajo ellas esta seco pero menos caliente, solo veo un par de cardadores y un escorpión que se queda inmóvil como si nada, dejo las piedras en su sitio y continúo.

Reconozco entradas de hormigueros por el acumulo de restos vegetales e incluso sus despejadas sendas que discurren entre piedras y plantas secas, pero ni rastro de ellas. Sino fuera por los saltamontes diría que este yermo es lo que parece desolado y vacío de vida animal.

El cielo se cubre un poco con difuminadas nubes de tormenta, caen cuatro gotas, cuatro contadas y se levanta un poco la brisa que ya no es como la del secador de pelo, la temperatura ha bajado a unos 35º C y la ausencia del sol por las nubes y la calima hacer el ambiente agradable, al menos no se nota el picor de los rayos solares, aunque sino despeja por la noche el suelo recalentado bajo la capa de nubes hará que el territorio se convierta en un invernadero.

Pantingana entre los tallos de lo que queda de una mata de lino


De pronto se empiezan a ver mariposas, alguna negra, (y yo que creía que eso era una adaptación a los climas fríos de alta montaña para calentarse). Saltamontes sigue habiendo, pero de pronto las entradas de los hormigueros y las sendas se llenan de hormigas siempre afanosas, 2 ó 3 especies de escarabajos  tenebrionidos se acercan a los restos vegetales entorno a los hormigueros y de vez en cuando se topan con las hormigas algunos salen corriendo y otros decididos se zafan de las obreras para intentarse colar en los hormigueros. El duende( Nemoptera bipennis) no aparece pero si un adulto de hormiga león que rápidamente pliega sus alas y se camufla con un tallo seco. Junto a la pista con el terreno más despejado aparecen dos arañas de viento (Gluvia) con su desplazar hiperactivo.

No he visto ningún a entrada de tarántula pero si dos pequeñas cúpulas de seda con restos de artrópodos que podrían corresponder a la viuda negra, habrá que venir mas adelante para ver sus campanas de seda decoradas con los restos de grandes escarabajos.

 Tampoco he visto ningún reptil, y estaba tan absorto en el mundo del suelo que ahora que me doy cuenta que un par de aludidos cantan desde el aire. 

Lo parezca o no, estamos en primavera y la vida desborda en esta yermo aparentemente vacío, solo hay que esperar el momento adecuado. El hechizo por Monegros es la suma de instantes increíbles, donde la vida nos da una demostración de lo que es capaz con tan poco, solo hay que estar ahí con la mente y los sentidos abiertos.

 Texto y fotografías: Miguel Ortega

viernes, 20 de mayo de 2022

FAUNA EFÍMERA

Triops cancriformis, el gigante de los crustáceos acuáticos que viven en estos charcos efímeros.

       Seguramente halláis oído a quien dice que la vida es corta, y es así si lo comparamos con la vida de algunos árboles o la del planeta, pero es mucho más larga que la de nuestros abuelos y no digamos ya de los homínidos de los que descendemos.

         Alguna vez hemos hablado de plantas anuales, que viven en condiciones de aridez y desarrollan todo su ciclo, es decir deben germinar y producir semillas para la siguiente generación en unas pocas semanas, aprovechando la humedad o la menor evaporación del invierno y principios de primavera, aunque por ello tengan que afrontar algunas heladas, y el resto del año lo pasarán a salvo en forma de semillas, son las plantas efímeras.

         Bueno pues hay animales que usan la misma estrategia, lo más interesante es que son crustáceos y que no les basta algo de humedad, pues viven dentro del agua, de hecho, se desplazan nadando.

Branchipus  schaefferi, otro habitante de estas aguas, en este caso un macho.

         El vivir en charcas temporales les permite evitar depredadores como los peces, y poblaciones estables de insectos acuáticos, por lo que no deben invertir casi en defensa, bueno sus cuerpos son casi trasparentes, además viven en un agua bastante turbia pues muchos se alimentan removiendo la superficie fangosa del fondo por lo que pasan desapercibidos con facilidad; a lo que ayuda su tamaño milimétrico en copépodos, pulgas de agua y ostrácodos, hasta un par de centímetros en Branchipusy hasta diez centímetros en Triopsque sería el gigante de esta fauna efímera. Además, suelen darse con picos de poblaciones por lo que los depredadores ocasionales no darán abasto, y siempre quedaran ejemplares para reproducirse. 

         La estrategia de estos animales es sencilla, los huevos son capaces de soportar la desecación, incluso durante varios años; el viento los puede transportar, o se cree pueden viajar pegados a las patas de las aves que visitan las charcas con lo que los dispersan.

Pulga de agua y ostracodo, ambos grupos con varias especies, son los representantes más abundantes y ubicuos de esta fauna efímera.

         Cuando se dan las condiciones adecuadas, como es después de la lluvia que rellenan charcos y balsas, los huevos se hidratan, eclosionan y empieza la carrera por alimentarse, (son principalmente animales filtradores, alimentándose de fitoplancton), crecer y reproducirse. Sus huevos de nuevo quedarán en el barro que se secará, y a esperar las siguientes lluvias con la temperatura adecuada.

         Esta es, tal y como ocurre con otros grupos de seres vivos, una forma de aprovechar las condiciones adecuadas para su vida, que se dan en momentos muy concretos del año, y en muchos casos no todos los años, la paciencia es fundamental. Nada nos haría pensar que ese charco reseco pueda contener tantos organismos en el escaso tiempo que está lleno de agua, pero la vida siempre encuentra espacio y momentos para expresarse y sorprendernos, sobre todo si nos fijamos en lugares aparentemente insignificantes.

Texto y fotografías: Miguel Ortega.

lunes, 18 de abril de 2022

EL DESCANSO DE EROS


Canchales, pedreras o gleras a pie de la paredes de roca donde se originan los materiales que las forman. A la izquierda se aprecian los canales producidos por el movimiento de sedimentos más fluidos. 


            Finalizando con nuestra particular mitología geomorfológica, de la unión de Eros y Psique surge Hedoné (o Voluptas para los romanos) que representa el  espíritu del deseo sexual, el placer, como no podía ser menos para seguir la tradición familiar; lo contrario del placer es Algos el dolor y Ponos el esfuerzo fatigoso. Así cuando cesa el esfuerzo del viento o del agua, la velocidad, los materiales son depositados, sedimentados.   

         Los depósitos por gravedad variaran según el tipo de materiales, cuanto mayor sea su tamaño y sus irregularidades mayor será la pendiente que tendrán sus depósitos, así los acúmulos de arena son los que se encuentran con menos pendiente, más tumbados. Pero estos depósitos no son estáticos, y así una gran precipitación puede provocar el movimiento de los mismos que deja canales en el propio depósito (drebis flou)  e incluso transportar grandes rocas.

 

Fijación de dunas móviles, imitando el efecto de la vegetación colonizadora mediante cañizos.

         En el caso del viento, para que este deje de trasportar materiales necesitamos que cese, o simplemente reduzca su velocidad; un obstáculo lo puede conseguir; pero es más eficaz la vegetación, el viento al pasar entre ella reduce su velocidad, pierde fuerza decimos, a veces la descarga de materiales es tan grande que cubre la vegetación que lo obstaculiza; en el caso de las dunas con barrón (Ammophila arenaria), esas macollas de gramínea que encontramos en el frente de dunas móviles de la costa, que  hace que se estas se eleven al acumular la arena que llevaba el viento, la planta procurará volver a crecer más arriba y alcanzar la nueva superficie. El viento puede llevar los sedimentos muy lejos, la fricción con la superficie del agua reduce su velocidad y hace que suelte el polvo que transporta, de hecho el fango que ocupa la mayor parte de los fondos oceánicos, es polvo y cenizas volcánicas llevadas por el viento desde cientos, miles, de kilómetros de distancia.

 

         Los ríos en el mismo tramo, pueden erosionar las márgenes (especialmente el lado cóncavo de los meandros) y el lecho, a la vez que transportar materiales, y sedimentarlos al bajar el caudal creando islotes en el cauce y playas en el lado convexo del meandro. Después de una riada con el flujo normal del agua, el rio puede llenar lo excavado del cauce, y en las zonas llanas esta elevación del cauce hará que el rio busque nuevos terrenos moviendo sus meandros por la llanura de inundación.

         Los depósitos más característicos en el curso del rio son las terrazas fluviales, esas zonas llanas junto al río a veces en varios niveles que nos hablan de periodos fríos en los que la abundancia de inundaciones las forman y luego periodos muy erosivos en los que el rio las excava, dejándolas asiladas por encima del cauce. De manera que en otro periodo frío el rio formara otra terraza pero a un nivel inferior.   

 

Ibón (lago de alta montaña de origen glaciar) a medio colmatar. Se observa los sedimentos acumulados y el curso de agua que serpentea por ellos.

         En la desembocadura en el mar, si el aporte de materiales es mayor que la capacidad de oleaje, mareas y corrientes para retirarlos se irían acumulando formando un delta. En el caso del Delta del Ebro, si unimos la reducción de la erosión en su cuenca consecuencia de la recuperación de la cubierta vegetal, incluyendo las repoblaciones, por lo que hay menos sedimentos; y sobre todo la existencia de multitud de presas que los retienen, el aporte es menor que la capacidad del mar de retirarlos y por eso el delta retrocede. Se calcula que el Ebro transportaba entre 20 y 30 millones de toneladas de sedimentos, pero a partir de 1950 las casi 70 presas que hay en su cuenca solo permiten que lleguen unas 100.000 de Tm de sedimentos de los 2 millones de Tm que necesita para mantener sus dimensiones, consecuencia el delta retrocede y los pantanos donde se embalsa el agua reducen su capacidad de almacenamiento con los sedimentos que no llegan al mar. En los lagos, los sedimentos que reciben poco a poco los van rellenando hasta colmatarlos, tenemos ejemplos en los ibones pirenaicos, algunos de los cuales están trasformados en llanuras con partes encharcadas o con el cauce del rio formando meandros. Tarde o temprano todos los lagos tienden a colmatarse pues los sedimentos no pueden ser retirados por corriente alguna.

 

         Y los glaciares van depositando sedimentos a medida que desaparece el hielo al derretirse por las temperaturas; hay un momento preciso en el frente de la lengua glacial que la velocidad de avance del hielo y la de deshielo son semejantes por lo que el glaciar actúa como una cinta transportadora que va dejando sedimentos acumulados en su frente, formando un característico deposito con forma curvada, la morrena final. Estos acúmulos de sedimentos llegan a obstruir los cursos fluviales por lo que los represan y forman lagos donde se produce una sedimentación de los materiales que transporta el rio, tarde o temprano estas morrenas se abren y el lago se vacía pero quedan sus sedimentos acumulados de forma horizontal, estos son el origen de gran parte de las zonas de cultivo en la parte más alta del Pirineo incluso el represamiento en las morrenas laterales son la explicación de zonas llanas a mitad de ladera. 

         Ya hemos visto como los materiales son arrancados, transportados y sedimentados, ¿pero en el proceso quien es el bueno y quien el malo?


Texto y fotografías: Miguel Ortega

 

 

sábado, 19 de marzo de 2022

LA FLECHA DE CUPIDO

          

         

Calima, el polvo del Sahara transportado por el viento, enturbia la atmósfera del Pirineo y hace aumentar la sensación de distancia con la montaña del fondo.

          Si comenzábamos con el juego, discutible, de la palabra erosión, como la fertilidad que va, la flecha de Cupido (la versión romana de Eros) seria entonces el transporte de los materiales, donde va la fertilidad. 

         Una vez que la erosión ha hecho su trabajo arrancando materiales de diversos tipos de la roca, ya tenemos los sedimentos, estos van a sufrir un proceso de trasporte que puede ser mínimo, como un fragmento de roca que cae unos pocos centímetros, o en el caso de algunas partículas muy ligeras, en forma de polvo, puede ser transportadas por el viento por todo el planeta.

         Como hemos apuntado uno de estos medios es la gravedad, como en el caso del fragmento de roca que cae de una pared de roca y se queda en su base formando un canchal, estos pueden quedarse así un largo tiempo o bien deslizarse, activados por la caída o bajada de nuevos materiales hasta estabilizarse de nuevo. 

En este caso el transporte por gravedad es bien reducido, de la pared de roca a su base donde se acumulan los sedimentos formando un canchal, pedrera o glera.

         El otro elemento, el viento, solo podrá transportar partículas de pequeño tamaño, y cuanto más sea su velocidad mayor peso podrá transportar; pero muchas veces el transporte se limita a baja altura, como podemos comprobar en nuestras piernas si andamos por encima de una duna playera un día de fuerte viento, o pequeñas traslaciones de materiales a modo de saltos, o simplemente empujarlos  sobre el suelo sin levantarlos. A pesar de sus limitaciones no podemos menospreciar al viento, la arena y el polvo que forman las dunas de costas y desiertos han sido trasportados por el viento, y a veces llega muy lejos, recordemos las imágenes de las tormentas de polvo de Australia, la neblina de Beijing que a parte de contaminación es el polvo de los desiertos de  Gobi, o nuestra calima que es parte del las tormentas de arena del Sahara y que pueden a cruzar el Atlántico y llegar hasta el Caribe y las selvas del Amazonas.

El color delata el cauce que recoge el agua de una tormenta y los sedimentos que ha generado.

         Pero tal vez sea el agua el mayor transportista, (por su capacidad de mover pesadas cargas)  tanto en forma líquida, como solida con el hielo de los glaciares.

         En las arroyadas la escorrentía no solo erosiona materiales blandos y sueltos sino que los trasporta, más eficaz cuanto mayor es la pendiente y por lo tanto mayor velocidad lleva; en los cauces ocurre algo similar, el aumento de caudal hace que aumente la velocidad y con ello el transporte; y fácilmente lo comprobamos cuando el agua del río aparece turbia, de color chocolate decimos, por la cantidad de sedimentos que transporta, aunque los más pesados solo los empujará en los momentos de máximo caudal con las riadas. En cambio los materiales que no van en suspensión como limos, arcillas o arena, y van disueltos como el carbonato cálcico y la sales  podrán llegar mucho más lejos.

         Cuando los sedimentos lleguen al mar, será este, a través del oleaje, de las mareas y de las corrientes marinas los que se encarguen de su transporte, como es evidente los más ligeros serán los que lleguen más lejos, de hecho las corrientes marinas los pueden redistribuir por todo el océano. 

         Otro elemento a tener en cuenta es que la erosión arrancó también nutrientes de la roca y del suelo, el río los transporta de ahí sus agua verdosas en la parte final y a la llegada al mar sirve de alimento a infinidad de organismos en la zona de desembocadura, que son a la vez el origen de las pesquerías de estas zonas. 

 

         En el caso de los glaciares estos son capaces de transportar impresionantes bloques de piedra de muchas toneladas, al igual que grandes cantidades de rocas sueltas, en especial los que quedan en la parte superior no sufrirán un desgaste, por lo que mantendrán cantos bastante agudos, lo que nos permite diferenciarlos de los materiales transportados por el agua de los ríos con los que pueden coincidir en algunos valles, sus formas poco trabajadas a diferencia de los cantos rodados del río y también su ubicación nos permitirá diferenciarlos. En el caso de los glaciares pirenaicos el recorrido fue de algunas decenas de kilómetros, pero en los glaciares que llegan al mar, los sedimentos sobre el hielo pueden adentrarse varios kilómetros dentro del mar. 

Texto y fotografías: Miguel Ortega

sábado, 19 de febrero de 2022

EROS-IÓN

 

Erosión en rocas blandas: "troco" de arcillas, alveolos unidos en arenisca en presencia de sales y  chimena de hadas. 

           Os he engañado, no vamos hablar de lo que creéis que vamos a hablar, o si? A ver, Eros es el dios de la sexualidad y de la fertilidad, que es lo que nos interesa en estos artículos, e ión es un átomo con electrones de más o de menos, pero su nombre proviene de una palabra griega que significa “que va”. Así de una forma un tanto discutible podríamos traducir el término erosión, que es de lo que vamos a hablar, como la fertilidad que va (aunque mejor seria decir que se va).

         Como siempre digo, las cosas en la naturaleza no son ni buenas, ni malas, depende el lugar, su cantidad y su momento; en los lugares donde hay erosión hay una perdida de fertilidad, pero donde llegan los sedimentos puede haber un aumento de la misma; como ejemplo la erosión que se produce en el Sahara, y cuyos  sedimentos son trasladados por el viento, son una molestia para nosotros, por la calima que crea, pero es un forma de fertilizar el océano y hasta las selvas del Amazonas, como se ha demostrado no hace mucho, sin estos aportes de polvo del desierto que contiene fosforo la selva amazónica no seria tan exuberante. 

 

         Pero en nuestro territorio, Valle del Ebro-Pirineos vamos a ver diferentes tipos de erosión que vamos a asociar con un tipo de roca, aunque en la realidad sobre una roca habrá varias formas de erosión diferentes, que pueden actuar de forma simultanea o no. Entre paréntesis os pongo la denominación local.

 

De izq. a derecha yeso con acanaladuras, arco de roca caliza y bolo de granito redondeado.

         ARCILLAS son roca son blandas, muy blandas pero rocas al fin y al cabo, de manera que fácilmente la podemos desmenuzar con los dedos, y  es lo que hace el agua de las precipitaciones más intensas y en especial en las pendientes donde retira rápidamente los materiales arrancados y deja expuesto nuevos a la acción erosiva; en esta zona, somontano, hay un estudio que calcula 21 Tm por hectárea en un año de suelo perdido por erosión. Si junto con la arcilla hay sales en su composición, como en las lutitas (buro) de los somontanos  Valle del Ebro, el agua disuelve las sales, y crea un espacio por puede circular con mayor facilidad, de manera que el agua percola en las superficies llanas y vuelve aparecer en los taludes, creando conductos y túneles que se van ensanchando hasta que colapsan (se siman), dejando un surco, que si recibe suficiente aporte de agua y se une con otros, irá creciendo formando una cárcava (troco).

 

         Otra roca son las ARENISCAS (piedra de arena), ya más duras pero aún son rocas blandas, están formadas por granos de arena con un cemento calizo, son porosas y permiten el paso del agua. Esto es un problema pues los ciclos de humectación-secado las debilita, así como la congelación del agua que contiene, recordar que el aumento de volumen del agua al helarse, así como la cristalización de las sales que pueda contener, todo esto va degradando la roca, liberando la arena que la forma; así se redondean las aristas y crean alveolos, que llegan a juntarse formando cavidades.

 

         En el territorio estas dos rocas se encuentran combinadas, las areniscas son antiguos canales de agua que cruzaban llanuras arcillosas que se colmataron con arena, ahora aparecen como bancos de areniscas en varios niveles rodeados de arcillas, y la erosión actúa sobre el conjunto de forma particular. Por un lado las areniscas protegen a las arcilla de la erosión, pero estas al final son erosionadas en los taludes, van desapareciendo y el banco de arenisca va quedando volado, cuando se supera su limite de resistencia se rompe y cae, y así vemos como la ladera va retrocediendo, pero dejando la pendiente llena de bloques de arenisca que nos indican sus dimensiones originales. Puede ocurrir, que uno de estos bloques de arenisca no solo proteja, sino que con su peso compacte las arcillas que tiene debajo y las haga más resistentes, de manera que la erosión retira la arcilla de alrededor quedando el bloque de arenisca sobre una columna de arcillas (chimeneas de hadas). 

         Pero la disolución por el agua puede afectar a otras rocas como el YESO  (aljez, cheso) o a la CALIZA el agua de lluvia es ligeramente ácida, quedando amplias superficies de roca desnuda (lenar, liena) cubiertas de acanaladuras estriadas que nos recuerda a un sistema montañoso con sus crestas y valles, visto desde el espacio,. El agua puede penetrar por la grietas ensanchándolas, crenado un sistema kárstico en el cual el agua rápidamente desaparece de la superficie, circula por el interior de la roca, hasta que un cambio a una roca impermeable, y  la existencia de un corte en el terreno permite que salga al exterior.

También puede ocurrir que, en especial en las rocas debilitadas por los esfuerzos tectónicos, el hielo formado en la grietas haga de cuña o incluso los contrastes de temperatura hagan que la roca se rompa, este es el origen de los canchales (pedrera, glera) que hay a pie de paredes rocosas.  

         En rocas como las pizarras, esta acción viene favorecida por un característica de la misma como es la exfoliación.

Incluso en rocas tan duras como el granito, la erosión las puede ir degradando, en este caso consecuencia de la reacción química de la roca con el aire, en concreto con el feldespato que contiene, este se degrada formando las arcillas, consecuencia se desprende también la mica y los granos de cuarzo que formarán la arena. El resultado, las rocas de aristas agudas con esta erosión tenderán a formas redondeadas, aumentado también el tamaño de grietas que permitirá la individualización de bloques. 

 

Erosión por el hielo y el oloaje con  piedras como abrasivos. Izq. resaltes de granito redondeados por el glaciar del Gallego. Dch.  Rasa mareal en Zumaia.

         Pero tanto los fragmentos de roca como la arena pueden intensificar el efecto erosivo del agua e incluso del viento. En este caso especialmente en desiertos donde hay frecuentes vientos, arena que actuara como abrasivo y escasa protección de la vegetación, el viento erosionara especialmente al base de las rocas. Los fragmentos de roca como ocurre en los glaciares o en las orillas de mar o en el lecho de los ríos, intensificaran el efecto erosivo, creando respectivamente, superficies redondeadas (las rocas aborregadas), rasas mareales o pozas de sobre excavación.