lunes, 27 de julio de 2020

NI VIVO NI MUERTO, SIMPLEMENTE SOY UN VIRUS

       Seguramente estaréis oyendo con frecuencia el término virus, y esta vez no aplicado a la informática sino con su sentido original, el biológico; vamos a intentar explicar lo que son y porque son como son.

         Una definición de los seres vivos es a través de lo que son capaces de hacer: nacer, alimentarse, desarrollarse, reproducirse y morir. Esto lo hacen hasta los organismos más sencillos y antiguos, las bacterias, capaces de vivir en condiciones inimaginables de temperatura, presión, radioactividad, etc. Para ello necesitan una serie de orgánulos para alimentase, y reproducirse al menos sacando copias exactas de sí mismos y de sus genes.

         Bueno pues los virus no se alimentan y no pueden reproducirse por sí mismos. Por eso los situamos en la frontera de lo que puede decirse que es un ser vivo, solo tiene unos pocos genes y unas proteínas que los envuelven.  Para comprender su importancia tengamos en cuenta que los individuos, las poblaciones, incluso las especies, se desarrollan y desaparecen, pero son los genes, en especial los de menor tamaño los que son capaces de ir saltando ente especies y reinos, replicándose sin casi cambios desde el origen de la vida y ser “eternos”. 

         Por esos los virus siempre van a estar dentro de células vivas, a las cuales van a controlar para que repliquen su descendencia, la del virus, pues desde el momento de la infección la célula es solo un instrumento al servicio del virus. La replicación significa que haya miles de virus más en el organismo buscando nuevas células donde replicarse, la destrucción de la misma y que los restos de millones de células supondrán efectos secundarios. El cuerpo por supuesto se defiende, elevando su temperatura, la fiebre, y ataques del sistema inmunológico, aunque a veces no es suficiente.

         Para tranquilizarnos, (o para aterrar a los que se creen los anuncios tipo: tu boca higiénicamente limpia), no es que estemos rodeados de microbios, están con nosotros, una persona sana puede tener 380 billones de virus (así con B, o sea 12 ceros), lo que ocurre es que con muchos virus tenemos una relación antigua y nos toleramos, el virus es menos letal y nuestro sistema inmunológico se defiende mejor, sería el caso de un resfriado o de tantos que nos producen alguna molestia un par de días y ya está. Además con algunos la relación es ya tan larga que forman parte de nuestro propio genoma, y si están ahí es porque nos benefician. Igual ocurre con las bacterias, para que nos hagamos una idea en nuestro cuerpo su número es superior al de nuestras propias células, algunas son imprescindibles en funciones como la nutrición, o a pesar de que las hay patógenas y nos producen enfermedades, algunas muy graves, hay un grupo que nos ayuda en la inmunidad. Vamos que más que individuos independientes somos algo así como “ecosistemas individuales”.

         El genoma de nuestras células está compuesto por dos partes, el ADN que sería el manual donde aparecen todas las especificaciones de las proteínas de cada individuo, la receta; y el ARN que es quien se va a encargar de expresar el contenido del ADN, a realizar la receta creando proteínas específicas, el cocinero. Las proteínas no solo tienen un función constructiva  en el cuerpo (ejemplo los músculos), sino también van a controlar los procesos químicos, d ahí su vital importancia.

Bueno pues los virus o son de ADN o de ARN. Son recetas o son cocineros, una de las dos posibilidades.

         Los virus de ADN mutan menos, por algo son el manual con las especificaciones, se manifiestan más despacio pues a veces se ocultan largos periodos en el genoma del hospedador, para pasar desapercibidos al sistema inmunitario del hospedador, antes de manifestarse.

         En cambio los virus de ARN, como no tiene todas las especificaciones al replicarse se producen muchos fallos, por lo que su genoma es muy sencillo pues cuanto más grande sea más fallos habrá que los harían inviables, por eso su tamaño también es muy pequeño; Esta facilidad de cometer errores en su replicación hace que muten con mucha facilidad, y alguna de estas puede ser ventajosa y favorecer un cambio de condiciones en las que se puede desenvolver o incluso de especie hospedadora, en este caso este nuevo virus puede no significar nada, ser una molestia o ser letal para el nuevo hospedador.

 

         Un parásito lo podríamos ver como un depredador, pero que actúa desde dentro de la presa y respecto a ella su preocupación es evitar que muera antes de haber pasado a otro hospedador (el sufrimiento  de la víctima o su esperanza de vida son cosas que no le importan). Si hay pocos hospedadores (o están muy alejados unos de otros) a los que infectar y a la vez ha aumentado el número de inmunizados su futuro se hace inviable. En el caso de virus muy letales pueden llegar a un callejón sin salida, quedarse sin nuevos hospedadores y desparecer, al menos temporalmente. Es lo que parece que ocurre con el ébola elimina poblaciones, si están asiladas el virus desaparece, si están en contacto unas con otras va saltando entre ellas.

         En los virus zoonoticos es decir que se dan entre varias especies, estos callejones sin salida no se dan, pues siempre hay una especie que hace de reservorio (aunque no se sepa cuál es), a la que normalmente no le afecta ese virus o muy poco, en caso de resultarles letal o que hayan desarrollado inmunidad, el contacto entre poblaciones infectadas mantiene el virus activo. Los virus necesitan un mínimo de posibles hospedares y de vectores que les permita saltar de un ejemplar a otro, desde el aire, fluidos corporales, otros animales…. De estos reservorios puede un virus mutado saltar a otra especie; y hay especies, como el cerdo, que pueden ser infectados por virus de especies diferentes con lo cual y recordando la facilidad de recombinarse, pueden intercambiar parte de sus genes y la mutabilidad, lo tenemos perfecto para que salte de nuevo a otra especie, por ejemplo a nosotros los humanos. Ante un nuevo virus nuestro sistema inmunológico puede que no este preparado y que nos resulte letal.

         Recordemos una de las consecuencias de la “conquista de las Américas”, fue la mortandad de las gentes que ya habitaban allí, pero no estaban inmunizadas ante las enfermedades traídas de Europa. 

         Además hay una serie de factores que facilitan la trasmisión de un nuevo virus, o de cualquier otro patógeno. Dejamos cada vez menos espacio a la naturaleza por lo cual podemos interaccionar con organismos con los que nunca habíamos estado en contacto, además esta está en desequilibrio eso quiere decir que organismos que nos puedan causar perjuicios puede que se extiendan, además somos muchos, una especie desbordada, y que además se desplaza a través del planeta con gran rapidez. Con lo cual tenemos la situación ideal para que cualquier organismo que nos afecte se extienda con facilidad.