domingo, 28 de julio de 2019

EL DRAGÓN DEL PATRIARCA

      
         
El dragón del Patriarca, caimán disecado que vigila la entrada de feligreses a la iglesia e impone el silencio.
          En 1901 el escritor Vicente Blasco Ibáñez publicó en el diario “Pueblo”  un cuento titulado “el Dragón de Patriarca” que recogía una antigua leyenda valenciana la cual hablaba sobre un monstruoso dragón/cocodrilo que vivió en la orillas del rio Turia y aterrorizaba a sus habitantes de la ciudad de Valencia pues se comía a las personas descuidadas que salían de los muros de la ciudad; pese a los intentos nadie había sido capaz de matarlo, hasta que un preso se ofreció a hacerlo a cambio de su libertad, y para ello se hizo una armadura de espejos, con esta protección y una lanza fue a enfrentarse al monstruoso cocodrilo; espero a que el sol estuviera bajo y frente a él, de esta forma con los espejos de su armadura pudo cegar al cocodrilo y matarlo clavándole la lanza. 
         Evidentemente el interés de una leyenda es su trasfondo, en este caso el valor y el ingenio puede vencer a la fuerza bruta, y no tanto su veracidad, pues aunque el rio Turia en Valencia forma un meandro pues ya está cerca de su desembocadura y nos permite suponer un rio de corriente lenta y seguramente hubo en tiempos una zona de marisma o al menos  las orillas cubiertas de cañares, e Incluso el propio Blasco Ibáñez describe en su obra de “Cañas y Barro” como los habitantes de la Albufera podían llegar en barco hasta una población cercana a Valencia, Ruzafa, que ahora es un céntrico barrio, aún así los cocodrilos más cercanos estaban en África ¿o no?.
         
Detalle de la portada del palacio del marques de Dos Aguas, con los dos cocodrilos o caimanes. 
         Si nos acercamos al atrio de la iglesia del Patriarca veremos en una de sus paredes un cocodrilo disecado, carente de dientes y de uñas, es uno de los dos crías de caimán del Caribe que el Virrey del Perú regalo en 1600 a Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia y patriarca de Antioquia. El otro era una hembra y estuvo en el cercano Monasterio del Puig pero desapareció durante la Guerra Civil. El que aún se conserva y podemos ver se llamó Lepanto y fue criado en los jardines de la casa del arzobispo en Alboraia hasta que murió y fue disecado en 1606, según dicen su propietario lo mando colgar junto a la puerta para recordar a los que entraban en la iglesia el respetuoso silencio y el recogimiento con el que se debe estar en ella; de forma más práctica las madres a los niños que no se callaban durante la misa les amenazaban con un: “Si parleu a la pancha vindreu” la traducción vendría a ser un: si hablas a la tripa (del cocodrilo) iras. 
         Tal vez este sea el origen de los caimanes o cocodrilos en Valencia, pues aún tenemos dos ejemplos más. El siguiente es la portada del palacio del marqués de Dos Aguas, realizada en alabastro y fechada en 1748, destaca los dos latearles donde hay representados dos caudales de agua que caen sobre dos atlantes, que simbolizan los ríos Jucar y Turia, en el lateral de la derecha aparecen representados dos caimanes o cocodrilos.
Azulejo del Museo de la Seda donde aparece representada America  por un carro tirado por dos caimanes.
       La otra  representación la tenemos en un suelo de azulejo obra del XVIII del actual museo de la seda, donde se representan los cuatro continentes con animales propios de cada uno. Así América aparece representado por una pareja de caimanes tirando de un carro, que vuelven a aparecer, pero esta vez peleando, en otro azulejo en la sala donde se encuentra el telar. Hay que destacar que habiendo tenido, se supone, el modelo real de la iglesia del Patriarca estas últimas representaciones parecen más un mezcla de caimanes con mamíferos, no sé si por habilidad del artesano o por el gusto de la época que no aceptaba ya los caimanes por dragones.   

sábado, 29 de junio de 2019

EL LECTOR DE ÁRBOLES, UN PINO CURIOSO.

       
Aspecto del pino al que hace referencia el texto
        Partimos de base que los “caprichos de la naturaleza”, coletilla que antes usábamos cuando nos encontramos algo en la naturaleza que no sabíamos explicar, es solo eso un reconocimiento de que hay cosas, muchas, que se nos escapan. Ser conscientes de nuestras limitaciones no impide que intentemos explicar la naturaleza, procurando usar un razonamiento más cercano a ella, la naturaleza,  que al humano. Pues hasta no hace mucho las explicaciones tenían más que ver con las creencias, la religión y los mitos, que con los mensajes claros que nos envía la propia naturaleza, a veces solo hay que quererlos escuchar. 
         Por eso vamos a empezar a explicar que les ha pasado a determinados árboles que tienen un porte fuera de lo habitual, y lo haremos con lo que hemos ido aprendiendo de ellos (o con lo que ellos nos van enseñando).
 
1 Supuesto aspecto original, 2 después del primer alud, 3 recuperación sin el tronco principal, 4 después de segundo alud, 5 recuperación y aspecto actual. 
         En este caso partimos de un pino silvestre (sabemos la especie por las partes anaranjadas de las ramas), como en todos los de su especie su forma debía ser más o menos cónica, con un tronco principal vertical, recto y ramas que salen radialmente. Sin embargo este ejemplar no solo tiene un aspecto de “vaso”, (como la poda que realiza en frutales si no están en hileras)sino también esta tumbado.
         A pesar de no estar a gran altitud (unos 1500 metros) está en una zona de aludes de nieve, y esto lo sabemos pues a pocos metros la ladera esta desprovista de árboles y en ella encontramos troncos muertos de pino y en sus laterales ejemplares vivos y con el tronco curvado y rotos, característicos de las zonas de aludes (ver entrada: octubre 2017); En concreto es la zona es donde descargan los aludes que se forman más arriba en la ladera pero sus efectos llegan hasta aquí, ayunque sea de forma ocasional pues aunque hay árboles que reflejan los efectos del alud se hallan mezclados con un incipiente pinar de pinos de troncos rectos. 
         Por lo cual podemos deducir que a nuestro pino, en algún año de fuertes nevadas estaría cubierto por la nieve hasta unos dos metros, que es la altura aproximada a partir de la cual se ramifica. Entonces un alud bajo deslizándose por la nieve que cubría la ladera y corto el tronco principal que sobresalía de la nieve; desde ese momento las ramas secundarias compitieron por convertirse en al guía del árbol, así ya tenemos la forma en “vaso”. Pudieron pasar varios años y estas ramas alcanzar varios metros de altura en vertical, hasta que un segundo alud lo tumbo. Debió perder raíces y muchas ramas,  los primeros años no debió crecer, bastante hacía por recuperarse de los daños ocasionados, pero después las ramas volvieron a crecer ya verticales y es así como lo vemos hoy día.
         Esta es una posible explicación de su aspecto, habría que mirara sus anillos de crecimiento (grosor y tamaño) en diversas partes del tronco y contrastar la información con la de los aludes de la zona si estuviera recogida.

viernes, 17 de mayo de 2019

LOS DIAMANTES NO SON PARA SIEMPRE

         
Desprendimiento en un estrato casi vertical de caliza. La caída de piedras arrasó todos los arbustos (boj y sabina) que había sobre la roca creando una especie de pasillo. En la base, la caída de piedras sobre los bojes que había sobre la glera, hizo que perdieran la mayor partes de hojas y de ramas secundarias.
        A pesar de lo que creemos en la naturaleza no hay nada que sea eterno, ni las rocas, ni los diamantes, ni por supuesto el amor que se supone con el que relacionamos esta cristalización de carbono. Es cierto que los diamantes son muy resistentes y las rocas en general también, pero al final se acaban transformando; Heráclito, lo tenia muy claro cuando afirmaba que: “no hay nada permanente salvo el cambio” (esta es la típica cita de culturilla de los que no hemos leído a los filósofos clásicos y mucho menos en versión original, pero en este caso resulta adecuada).
         Todo viene por una especie de planta con aspecto de arbusto, pero que alcanza edades que ya quisieran muchos árboles, los 1000 años, es la sabina negra. Ya he hablado alguna vez sobre ella y es que resulta una especie apasionante, la tenemos delante de nuestras narices (no hay que viajar a un lugar exótico), no es maderable, ni sirve de pasto, ni tiene otro tipo de aprovechamiento monetario por lo que no le hemos prestado atención. Además su forma de crecer, su manera de afrontar las limitaciones del medio donde vive nos resultan aún no comprensible del todo; a pesar de ser una especie muy mediterránea no rebrota después de los incendios, y aunque puede vivir en la umbría de las paredes de roca no así bajo la sombra de otros árboles, pues  la calidad de esta luz, escasa en el espectro rojo y el azul parece que es determinante.
        
Sabinas con ls raíces "al aire", que son diferentes de las raíces aéreas de algunas plantas trepadoras. Estas se desarrollaron dentro de las grietas de la roca, y luego esta se desprendió, dejándolas a la vista 
       De manera que los ejemplares más longevos los encontramos en paredes de roca donde no tienen la competencia de otros árboles y los efectos de los incendios no llegan; curiosamente aquí, en este medio de aspecto eterno que es la roca, su duración, es la que puede limitar la  vida de la sabina.
         La roca se erosiona, esto es evidente en rocas blandas como la arcilla o la arenisca del Valle del Ebro,  pero también ocurre en rocas duras, en especial las que han sido sometidas a fuertes tensiones durante su formación y las ha llenado de grietas y fracturas.  Y esta erosión no avanza necesariamente poco a poco, a veces se desprenden fragmentos de tamaños variables, desde pequeños a sectores completos de una pared y su caída por la pared hacer aumentar sus efectos devastadores. 
       
Sabinas colgantes, aunque su posición debería ser consecuencia de la desestabilización al haber perdido parte de la sujeción de las raíces, en algunos casos tenemos que pensar en otras posibilidades. 
        Consecuencia no es raro ver sabinas negras, con las raíces en el aire a modo de zancos consecuencia de que la pared ha retrocedido, en otras las raíces se extiende por la superficie de la roca, no crecieron así, simplemente se extendieron en grietas cercanas a la superficie de la roca y esta se ha desmoronado, seguramente el crecimiento en anchura de la raíz, haciendo de cuña, acelere proceso.  
         Si la erosión es muy grande podemos ver sabinas colgando de una o varias raíces aún vivas y redirigiendo la fronda hacia la luz, en algunos casos da la impresión de que ya crecieron así, (esta es una de las cosas que no siempre acabamos de explicar de forma convincente); y el ultimo paso, las encontramos en el suelo, a pie de pared, con casi todo el sistema radicular. 
         Evitando el fuego y en busca de la luz  la roca parece el refugio adecuado, y resulta que no es para siempre.

viernes, 5 de abril de 2019

ABRÁZAME MUCHO......

       
Tallos colgantes de la liana trepadora clemátide 
         En la naturaleza la consecución de un fin, vivir, implica una serie de estrategias; algunas son parecidas y otras bastante diferentes, lo importante es que funcionen de la mejor forma posible y con el menor esfuerzo e inversión. En el caso de las plantas verdes el acceso a la luz ocasiona una guerra de alturas cuando la abundancia y densidad de las plantas es grande, que es lo ocurre en bosques y selvas, las condiciones son buenas de temperatura humedad y nutrientes, de manera que la principal competencia es por la luz.
         El método general, es que la planta más alta recibe más luz y su sombra se proyecta sobre el resto, pero para ser alta hay que invertir en una estructura, en el caso de los árboles, en un largo tronco y ramas que soporten el follaje, y para realizarlos hay que invertir en madera, usando carbono, oxigeno, hidrogeno y poco más, pero hay que realizar el esfuerzo; de esta manera hay algunos árboles que llegan y superan la cota de los 100 metros de altura y un volumen de 1487 metros cúbicos, la mitad de una piscina olímpica, pero no todas las plantas ni pueden hacer esta inversión, ni están dispuestas. 
         
 Troncos de pinos silvestres cubiertos de hiedra
      Hay otras formas de llegar la luz, y se basa en lugar de invertir en acumular madera en desarrollar órganos y formas de crecimiento que les permita auparse sobre otros arbustos y árboles, son las plantas trepadoras.
         La estrategia mas básica es tener tallos largos y un tanto rígidos que les permite cierto orgullo de mantenerse erguidas por si solas, pero a determinada longitud su peso los curva, si tienen la suerte de tener cerca otros tallos, propios o ajenos,  se apoyan en ellos y siguen su crecimiento, así ahorran en estructuras que los mantenga elevadas; para mejorar su apuesta posee unas espinas en su epitelio que evita que resbalen, es la estrategia de algunos rosales y las zarzas.
         Otras se basan en enredarse, en las madreselvas son sus tallos los que al crecer se enroscan en otros tallos más altos, en la clemátide son los peciolos de las hojas los que se enroscan en tallos más altos, por lo que sus tallos quedan colgantes como lianas que son. El siguiente paso es el tener órganos para fijarse, desde los zarcillos de la vid o de la zarzaparrilla, a raicillas adhesivas de la parra virgen o raíces adventicias de la hiedra. En el caso de la hiedra estos órganos le permite también apoyarse en paredes de roca, los ejemplares viejos que crecen así pegados a una pared de roca tienen el aspecto de árboles aplastados contra la pared. La hiedra tiene además otro recurso pues aparte de las raicillas puede crecer abrazando al tronco sobre el que se apoya.
Efectos del anillado de las trepadoras: izquierda corte de tronco de espino blanco la hiedra dificulta el retorno de la savia de ahí el engrosamiento. Derecha, madreselva enroscada que deforma el tronco de la planta soporte y dificulta su crecimiento en anchura. 
         Hasta aquí las trepadoras son como amigos un tanto pesados, no te los quitas de encima pero son soportables. La especialización de las trepadoras es tal que no forman casi madera, sus tallos son livianos pues su función principal es solo la circulación de la savia.
Pero al igual que las visitas que no se van de casa y te vacían la nevera, las plantas trepadoras compiten por los recursos con las plantas sobre las que se apoyan, tanto con el agua y los nutrientes del suelo, como con la luz pues algunas se desarrollan descaradamente sobre la copa de la planta soporte, por lo que deben hacer mermar su crecimiento.
         Además es un peso extra que se hace peligrosamente molesto los días de viento o de fuertes nevadas. Por si fuera poco la costumbre de crecer abrazando, de la madreselva y de hiedra dificulta del desarrollo en anchura del tronco del soporte, y se nota en las deformaciones que deja en él, en el caso de la hiedra esta llega a “anillar” el tronco, sus ramas se sueldan y crean un problema no solo para el crecimiento en anchura sino también para la circulación de la savia de la planta soporte. 
         Las plantas trepadoras de las que hemos hablado no son parásitas, no llevan un plan como las higueras estranguladoras de la selvas del sudeste asiático, ellas si matan al árbol soporte para ocupar su lugar; las de aquí lo debilitan al árbol soporte y la consecuencia es que el tronco se acaba partiendo muriendo. Aunque en el caso de la hiedra esta continua viva sobre el tronco caído aunque ya con peores condiciones de luz en el suelo del bosque donde empezó, por lo que su acción le ha sido un tanto contraproducente, el que mucho aprieta…..  

jueves, 14 de febrero de 2019

Y SOLPÓ Y SOPLÓ, Y EL ÁRBOL TUMBÓ

     
Efecto del viento sobre la nieve recién caída en unas zonas la acumula, en otras se la lleva.
     Bueno el viento puede ser catastrófico y tirar arboles, edificios y estructuras parecidas, pero más habitualmente tiene un papel menos extremo, pero más cotidiano y que influye en los ecosistemas hasta tal punto que incluso cuando no esta activo podemos ver su huella.
         Durante la pasada tormenta Helena veo una foto de un paisaje nevado con un árbol solitario, reconozco en lugar y el árbol (y hable de él ver: 26 noviembre 2016). Así que decido ir a verlo y fotografiarlo (la envidia es mala y también quiero una foto así). Ya en el lugar veo que hay mucha nieve aunque curiosamente en las cercanías del árbol no, pero no parece que sea por deshielo; pero al igual que falta nieve en algunas zonas del suelo en otras se ve unos característicos canalillos cortados por un escarpe de nieve, signo de nieve transportada y acumulada por el viento.
        
El viento elimina la nieve de la  zonas por donde circula a más velocidad
       Bueno con solo la imagen puedes tener dudas sobre lo que ha pasado, pero cuando yo estaba ahí, el viento soplaba lo suficiente como para que no pasara desapercibido, (mis manos bajo los guantes no conseguían entrar en calor),  y su dirección coincidía con los canalillos, el viento al llegar a una vaguada “se expandía” perdía velocidad y depositaba la nieve, al remontar la otra orilla “se concentraba” aumentaba su velocidad y entonces se llevaba la nieve de esa zona por lo que al final aparecía la hierba que había debajo. Esto que parece un  “sin sentido” pero tiene una explicación física o al menos un tal Venturi lo explico, el viento no es más que un volumen determinado de aire que se desplaza, cuando disminuye la sección por la que tiene que pasar (se concentra) debe aumentar su velocidad para pasar la misma cantidad de aire, es lo mismo que ocurre cuando tenemos una manguera y reducimos la boca de esta tapándola con el dedo, el agua sale con más velocidad pero sale la misma cantidad de agua. 
         Algo tan sencillo, e inapreciable si no vamos un día de viento, tiene sus repercusiones más allá del invierno.
El Farallón inclinado por el viento que baja del puerto.
       La nieve es un buen aislante térmico (en verdad lo es por la gran cantidad de aire que atrapa entre sus cristales) por lo que donde esta se acumula las plantas están menos expuestas al frío.  En las zonas cercanas donde no hay nieve las plantas estarán sometidas a temperaturas más bajas, al efecto del viento  (mayor evaporación y por lo tanto enfriamiento), incluso el suelo se helera y deshelara más veces lo cual no es bueno para las raíces de las plantas. Consecuencia, deberíamos encontrar diferencias entre las especies de plantas que crecen en las zonas de acumulación de nieve de las que crecen en las zonas despejadas, si en este lugar concreto no son muchas las diferencias es posible que sea porque no estamos en una zona de mucha altitud y las temperaturas no son tan extremas.
         Otro efecto es el árbol solitario, es uno de los Faballones, y crece inclinado  según la dirección del viento. Lo lógico seria pensar que el viento que más le afecta es gélido invernal, (pero las hayas pueden soportar, una vez se les han caído las hojas los -20º-30º C bajo cero) por lo que seguramente sean los vientos que se produzcan durante el periodo vegetativo, especialmente cuando brota la hoja que es cuando menos protecciones tiene esta bien para el frío, bien para la sequedad que ocasiona el viento, el causante de que el follaje se desarrolle más a sotavento del propio árbol y el tronco se tumbe. 

lunes, 28 de enero de 2019

LO QUE EL VIENTO NO SE LLEVÓ

       
Sabina negra ya muerta pero que conserva la forma aerodinámica, el viento vendría desde la izquierda.
       Invierno, el sol brilla con fuerza pero el frío atraviesa la ropa que me cubre empujado por el viento, busco un lugar donde resguardarme pero en esta llanura en la que me encuentro solo queda tumbarse, a ras de suelo la velocidad del viento siempre será menos por el rozamiento con él, o acercarme una mata que destaca, elijo lo segundo me parece más cómodo y siento curiosidad.
         Cuando estoy junto a ella veo que es una sabina albar y su tamaño es mayor de lo que parecía, en estos territorios abiertos sin muchas referencias cuesta hacerse idea del tamaño de lo lejano y la atmosfera limpia no ayuda a imaginar las distancias. Me llama la atención que a pesar de su altura de unos metros conserva su porte de arbusto, en estas zonas esteparias esto es un ventaja, en verano con sus ramas bajas evitan el calentamiento del suelo y que se deseque más, y hoy con fuerte cierzo aunque sus ramas ofrecen más superficie al viento, al ser flexibles hacen disminuir la presión en su tronco; aunque a veces muy pocas veces, son sus raíces las que no soportan la tensión y el árbol es tumbado por el viento, aunque suelen ser árboles situados en las márgenes de los campos donde alguna de sus raíces principales han sido dañadas por el labrado del campo junto al que está.
         A sotavento del viento, tras el parapeto del ramaje de la sabina me encuentro a gusto y calentado por el sol invernal que ahora si que se nota.       Cuentan de árboles a los que han eliminado sus ramas bajas para que se parezca más un árbol, y se han partido con un fuerte viento, sus troncos no estaban preparados para esta nueva fuerza; antes todo el follaje que llegaba hasta el suelo aminoraba la presión del viento, ahora esta se concentra el copa, hace de palanca y el tronco no esta preparado para esta tensión y no lo aguanta. 
        
Sabina negra con forma aerodinámica, el viento vendría desde la izquierda.
        Pero los árboles son sufridos y durante su crecimiento pueden adaptarse al viento. En especial si dominan vientos de dirección constante, como el viento del norte en la sierras prepirenaicas que no solo se encañona por los valles sino que desciende por las laderas, y en las zonas más desprotegidas podemos encontrar como algunos árboles lo afrontan, troncos rectos pero todo el follaje tras la protección del tronco a sotavento del mismo, como yo estoy ahora tras la sabina. Estas copas asimétricas son la expresión de vientos fuertes y de dirección constante, y es fácil de comprobar si los vistamos uno de esos días desapacibles en los que no nos solemos exponer a los elementos, en este caso al fuerte viento. 
        Incluso si pudiéramos observar en interior de los troncos de estos árboles veremos que son buenos ingenieros. Como las tensiones se acumulan en la zona cercan al suelo ahí es donde el árbol va a reforzase, formando más madera, bien con la creación de varios contrafuertes, o en el caso de vientos de dirección constante un contrafuerte principal, dando a su sección una forma alargada en ovalo, no tanto por ser más aerodinámica sino por hacer que sus anillos de crecimiento sean más anchos donde se acumulan las tensiones, en el caso de las coníferas en el lado opuesto de la dirección del viento.
 
Pino piñonero de Villafranca, en cada linea roja hay el mismo numero de anillos 
         Esto es un ventaja y un inconveniente, y es lo que le paso al pino piñonero de la población de Villafranca de Ebro. A pesar de figurar en el escudo del pueblo, su edad estaba entorno a los dos siglos, situado en solitario tras el muro del jardín del palacio en una zona donde los vientos llegan a alcanzar los 160 km hora, su porte típico de pino piñonero, tronco desnudo y copa densa ovalada, hacia que fuera muy sensible al viento, por eso su tronco y dado que el viento dominante es el cierzo y discurre del NO a SE se había alargado en esa dirección, totalmente adaptado al viento reinante de la zona; pero en verano del 2108  una tormenta con fuertes vientos lo tiró, la causa fue que ese día el viento soplo de sur a norte y a él árbol no estaba preparado para soportar la tensión en una dirección no habitual, sus raíces cedieron y el gran pino del escudo de la población cayo al suelo.
         Los árboles son resistentes pero necesitan tiempo para aptarse nuevas condiciones, sobretodo si estas son intensas.

martes, 18 de diciembre de 2018

UN MUNDO BAJO LA HOJARASCA

       
Hongos creciendo en una ramilla unos 3 mm de diámetro escondida bajo capas de hojarasca.
       Lo tengo que reconocer esta es una de esas cosas en las que debía de  haberme dado cuenta, pero como tantas me había pasado desapercibida.
         Fue hace pocos días en una charla de Pablo Pérez Daniëls en la feria micológica de Ayerbe, el ponente hablaba sobre la ecología de los hongos (mas allá de las setas y la gastronomía)  y menciono la importancia de los hongos para reciclar la hojarasca y liberar sus nutrientes. Pensémoslo, lo qué ocurriría con todas las hojas que caen de un árbol en otoño, sino hubiera un mecanismo que las eliminara; se acumularían en especial donde las lleva la gravedad, el viento y el agua, en esas zonas habría metros y metros de hojas muertas impidiendo la llegada de la luz al suelo y con ello imposibilitando que crecieran plantas, incluso los animales tendrían que “nadar” en ellas, y las masas de agua seguramente estarían taponadas por las hojas. 

Hifas de un hongo cubriendo una hoja muerta de haya
      Recordemos, un animal herbívoro se alimenta de las hojas de las plantas, y las prefiere recién formadas porque son ricas en agua, vitaminas y proteínas, y de la parte indigerible, la celulosa y algo de lignina, se encarga la flora microbiana de su sistema digestivo, ¿pero alguien ha visto a algún animal herbívoro comerse la hojarasca? La repuesta es no.  Los árboles cuando van a desprenderse de las hojas extraen todas la sustancias que pueden aprovechar y usan la hoja para depositar sustancias de desecho de su metabolismo, por lo que la hojarasca es celulosa y poco más. Por lo tanto no es una fuente de alimento para los animales, pero si para otros organismos como las bacterias y los hongos, su acción es lo que solemos llamar pudrición y ahí nos quedamos, estos organismos son los que no solo eliminan la hojarasca sino que además liberan los nutrientes que el árbol ha usado y los vuelven a poner a disposición, especialmente de las plantas. 
         
El hongo se encuentra en el interior de la hoja de haya, y para reproducirse emite fuera los carpóforos (las setas) de donde saldrán las espora que caerán en el interior de la hojarasca del haya. 
      Si tenemos la oportunidad, y si no la buscamos, de agacharnos en el suelo de un hayedo, vamos retirando las hojas recién caídas, están secas y reconocibles, a poco que profundicemos las hojas están cada vez más deterioradas y húmedas, y podemos distinguir un buen numero de invertebrados de muy pequeño tamaño que deambulan por ellas, en esta zona podemos ya encontrar las hifas de los hongos, un entramado de filamentos blancos muy finos algunos dispuestos en forma de abanico o radialmente; un poco más abajo las hojas están saturadas de humedad y mas abajo lo que queda de ellas una masa negruzca ya el producto final. De camino si hemos tenido suerte encontraremos algunos hongos de la hojarasca que se están reproduciendo con sus órganos fructíferos (setas), algunos ni siquiera se molestaran en llegar a la superficie, no lo necesitan están rodeados, inmersos, en su alimento; formando delicadas de setas blancas y traslucidas, algunas de dimensiones de alfileres entomológicos del 000, que son más finos (como un cabello) y más estilizados que los de costura. El encontrar alguna de estas colonias de setas  nos permite hacernos una idea de las dimensiones, pues algunas hifas de hongos se desarrollan en el interior de una de las hojas de haya y solo emerge una parte para reproducirse.
         Estamos como tantas veces ante un mundo que permanece oculto por su tamaño, aunque cuanto más nos acercamos más se expande, pero sin embargo de su presencia no solo nos beneficiamos sino que sin él la vida seria de otra manera de como la conocemos.