jueves, 28 de mayo de 2020

MENUDA PEDRERA

La gran pedrera de Guara, A Glera, una de las de mayor tamaño del Pirineo
         Si bien podemos concebir y entender que haya vida sobre la roca, a modo de una pátina que la cubre como los tapetes de bacterias y de algas, o los líquenes y los musgos, o incluso que en sus grietas puedan enraizar las plantas y hasta los árboles, la vida en una piedra, dado su menor tamaño y el encontrarse suelta y “móvil” se hace difícil de concebir.
         Pero cuando las piedras se acumulan bajo los escarpes de roca de donde se han desprendido, crean un habitat diferente y muy original debido a sus especiales condiciones; lo primero las piedras se calientan la sol y enfrían rápidamente en cuanto deja de darles, con cambios bruscos de temperatura, siempre esta la posibilidad de que la pedrera se mueva, y tiene un continuo caer de piedras encima que puede tapar o dañar a los organismos que ahí viven; pero una pedrera tiene algunas ventajas, bajo las piedras se puede acumular polvo que lleva el viento, la materia orgánica que cae desde el escarpe y la humedad de las precipitaciones, por lo que se puede formar suelo, y si la capa de piedras no es excesiva, las semillas de las plantas y sus raíces pueden llega a ella, de esta forma, en las pedreras más estables llegan a cubrirse con matorrales e incluso de arbolado.  
         
Cochlearia aragonesis, disfrutando de la vida entre las piedras
         Las pedreras de gran tamaño son un mundo aparte, dado que no son adecuadas para la mayoría de organismos, son un lugar donde lejos de competencias pueden refugiarse y evolucionar, al menos las plantas con flores (seguramente ocurrirá con hongos, e invertebrados pero no tenemos tanta información sobre ellos) a salvo de otras especies dominantes que les quitarían los escasos recursos.
 Las otras dos joyas botánicas de la zona, Aquilegia pyrenacia subsp, guarensis y Linaria alpina subssp guarensis
         Es el caso de la pedrera de la umbría de la sierra de Guara, llamada A Glera, seguramente será una de las de mayor extensión del Pirineo y en ella se descubrió una pequeña planta Cochlearia aragonesis y durante mucho tiempo fue su única localidad donde vivía, hoy se ha encontrado en otras pedreras del valle del Ebro pero siempre muy localizadas; planta de aspecto frágil su estrategia es sencilla, es bianual, al primer año desarrolla la parte vegetativa,  al segundo se reproduce y muere, su corta vida el permite que no le afecten tanto los desplazamientos de grava. El resto aunque son subespecies quedan limitadas poco más de estas sierras, como Aquliegia pyrenaicasubsp. guarensisLinaria alpina subsp. guarensis  ambas de flores muy llamativas que contrastan con la dureza del medio y otras plantas típicas de pedreras, como Crepis pygmaea Rumex scutatus  que tiene potentes sistemas radiculares y capacidad de rebrote en caso que las piedras dañen su parte aérea.
       Y estas plantas no están solas, entre las piedras se desplazan arañas lapidícolas que no cazan con telas sino de forma activa, a veces esperando a las moscas atraídas por excrementos, y algunas lagartijas se aventuran en esta océano de piedras para capturar los insecto que arrastra el viento y se depositan entre las piedras.  El mar de piedras que se extiendo ante nuestra vista no es tan vacío cae vida como parece.  

Nota: A Glera esta dentro de la zona de reserva y su acceso esta restringido, por lo que es necesario el correspondiente permiso del parque 


viernes, 17 de abril de 2020

RESISTIRÉ... PLANTADO

Las plantas no regeneran tejidos, desarrollan nuevos sobre, como en este olivo los infectados por hongos 
      Suele suceder que las plantas generan menos interés, seguramente porque las comparamos con los animales y no encontramos en ellas rasgos que nos fascina de los animales, y que ellas carecen simplemente porque no lo necesitan, están a un nivel diferente, no tienen melodiosos cantos ni records de velocidad volando o corriendo, bajo este punto de vista sin duda son sosas y aburridas. Pero las plantas tienen otras características que ya quisieran los animales que se desplazan, pues lo sésiles tiene algunos puntos en común con las plantas. Por eso vamos a empezar por el principio para comprender a las plantas. 
         Los seres vivos necesitan energía, en el caso de las plantas usan una que es abundante pero poco intensa, la luz solar. Como es de imaginar cuanta mayor sea la superficie que exponen a la luz mayor será la captación de esta, como además la fuente de luz, el Sol,  se mueve el quedarse fijo en un lugar es una ventaja, así pueden acceder al agua y nutrientes del suelo a veces se encuentra a grandes profundidades. Además el desplazarse con una gran superficie como un árbol  ocasionaría una serie de problemas de tipo mecánico de difícil solución. 
Algunos árboles parece que van muriendo por partes y volviendo a nacer, como su fuera una colonia. Sabina negral.
         Los animales tienen un periodo de crecimiento determinado que hace que su periodo de vida también sea determinado. Las plantas en cambio nunca dejan de crecer (es la embriogénesis indefinida), acumulan órganos que además son muy sencillos, y los podemos reducir a tres: raíz, tallos y hojas (y partir de estas últimas saldrán: flores, frutos y semillas), por lo tanto son órganos repetidos y no centralizados, por lo que no hay una única parte vital. Por lo que salvo en plantas anuales, bianuales o las que solo florecen una vez en la vida y después mueren, su vida es indefinida de manera que en la mayor parte de las plantas  la vida se confunde con el crecimiento; aunque este puede interrumpirse de forma temporal si las condiciones ambientales no son las adecuadas como ocurre con los inviernos fríos o los periodos de sequia; como caso extremo hay un olivo que pereció en un helada y rebroto 40 años después.
         El cuerpo de las plantas y en especial de los árboles es una acumulación de tejidos, no los regeneran por lo que pueden conservar los tejidos de los primeros años de vida, (como ocurre en la médula y el duramen de los troncos de los árboles) y como sus células son rígidas y están inmóviles no tienen sistema inmunitario, al menos como el nuestro ya que no hay células que se puedan desplazar por toda la planta. Cuando hay una infección, con pudrición y perdida de tejidos, no se regeneran los tejidos y se crean nuevos alrededor. 
         Es en la práctica como si la muerte de partes del árbol como: hojas, ramas, raíces o incluso el tronco, sustituyeran la muerte del ejemplar completo, la creación de nuevos órganos: hojas, raíces, el ensanchamiento del tronco con un nuevo sistema de circulación de la savia en cada periodo vegetativo, provoca el “rejuvenecimiento” del ejemplar, el árbol va creciendo con la acumulación de nuevos órganos  con los tejidos ya muertos. Incluso con no solo la muerte sino la eliminación de estas partes no funcionales, caída de la hoja, y de ramas, pudrición del corazón del tronco, incluso se puede dar la pérdida del tronco y este ser sustituido por varios rebrotes, y expandirse con acodos, esquejes…multiplicación vegetativa (especialmente en las frondosas), el árbol se desarrolla por repeticiones, como si fuera una colonia.  Así tenemos plantas que se han ido reproduciendo de esta forma desde los orígenes de la agricultura como las patatas o el plátano.
         Otra característica que los diferencia de los animales es su plasticidad, el animal evita una situación de estrés o unas condiciones ambientales inadecuadas desplazándose, yéndose a otro lugar; las plantas lo hacen adaptándose, si bien tienen una forma base con unas adaptaciones a unas condiciones determinadas, su tamaño, incluyendo el de las hojas y del sistema radicular, y la forma de la copa en los árboles dependen de las condiciones ambientales en las que se desarrollen.
La variabilidad en una misma especie y en un mismo ejemplar es visible en la hiedra. Izq. tallo joven rastrero y  trepador, y derecha tallo maduro, que se reproduce, es erguido.
         El crecimiento en las plantas se produce a partir de los meristemas (situados en las yemas) son células que mutan con facilidad, además la longevidad, los rayos UV y el efecto de situaciones de estrés favorecen estas mutaciones. De manera que en un árbol pueden convivir ramas con mutaciones y ramas sin mutaciones, y prosperarán las que mejor se adapten a las condiciones ambientales. Otra diferencia con los animales es que estas mutaciones no se trasmiten al resto del ejemplar pero si se pueden trasmitir a la descendencia, de hecho en grandes árboles del trópico el genoma no es igual en todo el árbol, de hecho uno de estos árboles puede vivir en varias condiciones ambientales al vez entre el suelo de la selva y la parte superior de la copa. Como ejemplo cercano de estas variaciones, la hiedra no solo tiene diferente la forma de la hoja entre los tallos jóvenes y los maduros con flores, cambia su porte de rastrera y trepadora a erguida, la disposición de sus ramas, sino que también cambia su número de cromosomas de diploide a tetraploide.   
         Así las plantas no se desplazan, no cambian de lugar, pero son capaces de cambiarse así mismas para adaptarse a un mundo en evolución.
  
                     Texto y fotografias: Miguel Ortega  

miércoles, 25 de marzo de 2020

CURASANA CURASANA, CICATRIZ EN LA RAMA

       
Tres heridas en proceso de cicatrización en un Robinia pseudoacacia
       
 Uno de los grandes problemas que tenemos al explicar la naturaleza, es que lo hacemos usando nuestros propios razonamientos de humanos que no están exentos de cuestiones culturales, morales y emocionales; así intentamos  comprender a los animales como si fueran humanos, y a las plantas como si fueran animales (o incluso humanos) con una serie de principios de los que no solo carecen, sino que carecen porque no los necesitan.
         Así como ejemplo, el cerebro se da en seres vivos que se desplazan, necesitamos entender donde estamos y hacia donde nos desplazamos y de eso se encarga el cerebro, los animales sésiles, al igual que las plantas carecen de cerebro, el que no lo tengan porque no lo necesitan no quiere decir que no tengan inteligencia y sepan relacionarse adecuadamente (y prosperar) en el lugar y las condiciones en las que tienen que vivir.

         Animales y plantas son organismos diferentes con funcionamiento fisiológico y estrategias vitales totalmente diferentes. Así cuando nos hacemos una herida nuestro cuerpo responde regenerando tejidos, la costra o incluso un queloide. Pero si perdemos un órgano nuestro cuerpo no lo puede volver a desarrollar, y si este es muy importante perecemos. 
Abetos, izquierda el leño expuesto va siendo progresivamente cubierto por nueva madera procedente de la zonas circundantes. Derecha  el proceso de cicatrización no ha evitado la pudrición de parte del leño, a pesar del ello el árbol puede seguir vivo y con buen aspecto.  
        Las plantas en cambio no regeneran tejidos, y tal y como ocurre en los árboles, cada año deben crear nuevos tejidos que funcionen como sistema circulatorio y abandonan los del año anterior que quedan como almacén de sustancias, o con un papel estructural que no es imprescindible como veremos. Pero las plantas si son capaces de desarrollar nuevos órganos, esa es al ventaja de que estos sean muy sencillos y repetidos, la hoja que cae en otoño, nunca volverá salir, saldrá cerca de ella otra que la sustituya, la rama rota es sustituida por otra que ocupa su lugar, incluso el árbol va creando nuevos repeticiones de si mismo que puede acumular o sucederse en el tiempo, serán los brotes chupones, o reiteraciones.

         Entonces cuando en un tronco tenemos una herida el árbol procurará cerrarla, no regenerando los tejidos sino creando tejidos nuevos cada año, y si ha perdido el cambium los nuevos tejidos parten de las zonas colindantes a la herida; el cerrar una herida puede ser labor de toda la vida del árbol y a veces ni conseguirlo, pero ello no significa necesariamente la muerte de un árbol.
         La corteza al igual que nuestra piel es una barrera contra las invasiones de microrganismos, infecciones, en el caso de los árboles principalmente hongos; una herida abierta, carece de corteza, es un lugar adecuado para la infección, pero ni si quiera es necesario que sea grande la herida, incluso la picadura de un insecto puede ser suficiente en algunos casos para permitir la infección, además muchas veces las esporas de los hongos se encuentran ya en la madera o en la corteza, esperando unas condiciones adecuadas, como pueda ser una perdida de humedad en la madera.
         Pero no todas las infecciones son iguales algunos hongos se van alimentar de la madera ya en desuso por donde no hay circulación de savia. Según el hongo destruye la madera, la pudre y ahueca el tronco, el árbol va creando nueva madera, por lo que el árbol si conserva un grosor adecuado en las paredes del tronco (aproximadamente el 30% del diámetro) no solo vivirá sino que será tan resistente como si tuviera el tronco macizo.
         El problema es que el hongo se desarrolle en la madera funcional obstruya los vasos por donde circula la savia e impida la circulación de esta, entonces en un plazo de tiempo el árbol muere; hay especies de hongos que tiene las dos estrategias primero es parásito matando al árbol y luego es saprófito. 
        Pero en muchos casos el árbol seguirá vivo con el tronco cada vez más hueco, con su población de hongos y de organismos  que viven entorno a la madera en descomposición cada vez mayor. 
 

Los árboles trasmochos como estos robles con sus troncos ahuecados con madera en pudrición consecuencia de las heridas causadas en sus podas periódicas  son un reservorio de los organismos ( principalmente hongos de la madera e insectos xilofagos) que reciclan la madera y por lo tanto imprescindibles para el funcionamiento natural de un bosque.
            En algunos casos esto puede ser beneficioso, un tronco ahuecado es un buen refugio para los animales eso significa nutrientes en forma de excrementos,  restos de comida y cadáveres, algunas especies como el tejo, el sauce y en menor medida el haya, son capaces de desarrollar unas raíces por el interior del tronco ahuecado para aprovechar los nutrientes ahí contenidos (ver entrada: tejo, árbol fénix enero 2016) .
         Por lo que no siempre una herida con pudrición del tronco es negativa de entrada para el árbol y para el bosque, es el caso de los árboles trasmochos que atesoran la comunidad de organismos, especialmente insectos y hongos que se encargan del reciclado de madera de los bosques maduros, por lo que son como islas o cápsulas a partir de las cuales se puede recolonizar un bosque joven; otra cosa es el valor económico de la madera, pero eso ya es un factor exclusivamente humano.





  


lunes, 2 de marzo de 2020

ANILLOS QUE NO ANULARES

Troncos rectos con anillos excéntricos:

Izquierda, robinia que crecía junto a un muro, la parte lobulada son los contrafuertes del tocón. 
Centro, álamo temblón la parte mas ancha crecía en dirección a un acequia. 
Derecha, ciprés de Arizona, la excentricidad de este tronco proviene de crecer junto a otro tronco.
          Si bien los anillos de crecimiento de los árboles según su situación y su grosor nos pueden dar información de cómo creció el árbol en un momento determinado, su forma también nos va a dar información.
         Imagino que hasta hora cuando pensamos en un anillo de crecimiento de un árbol, nos los imaginamos de forma anular, es decir circular, concéntrico, etc…, bueno pero esto no es así siempre. Hay especies en las que su crecimiento secundario (en anchura) es irregular, creando un perímetro lobulado que varia rápidamente según nos desplazamos por el tronco, siendo esta un características de sabinas y enebros; en este caso los anillos nos servirán para tener una idea de su edad pero poca más información podremos sacar.
         
Madera de reacción de troncos inclinados, en los dos caso consideramos que la fuerza proviene de la parte superior de la imagen.
Izquierda en un abeto (conifera), la marea de compresión se forma en el lado opuesto a la fuerza aplicada.
Derecha en un quejigo (frondosa) la madera de tensión se forma en el mismo lado donde se aplica la fuerza, (la parte oscura es el duramen)  
       En el resto de la especies con un característico tronco de sección circular, cualquier cambio en esta forma nos servirá para obtener información, siempre que tengamos el cuidado de no considerar la zona del tocón donde los contrafuertes creados por el árbol para aumentar su resistencia nos van a dar un cambio en la forma esperada.  
         El cambio en la forma del perímetro de circular a ovalado, y en los anillos de concéntricos a excéntricos puede deberse a varias causas, y cada una la deberemos explicar con las condiciones del lugar donde viven. 
         Si el suelo no es homogéneo en cuanto a estructura o humedad, las raíces y con ellas el tronco, se desarrollará más hacia el lado más favorable, es el caso de un árbol que crece junto a una pared  junto a otro tronco, o junto a un curso de agua. Si el suelo es homogéneo pero la luz llega de una forma sesgada y domina más en una zona concreta ocurrirá algo parecido, el árbol desarrollara más ramaje hacia la luz y eso quedara reflejado en el tronco.
         En caso de árboles solitarios expuestos a vientos fuertes de dirección constante, el árbol desarrolla más madera, llamada de reacción, en la zona donde se concentran las tensiones, en el caso de la coníferas en el lado del tronco opuesto a la dirección viento y cerca del suelo que es donde mas sufre el tronco.
Madera de compresión en dos pinos, en ambos casos la dirección de la fuerza proveen de la parte superior de la imagen.
Izquierda, pino piñonero, la causa es el viento, no inclino el tronco pero si le hizo desarrollar un contrafuerte.
Derecha, pino negro en este caso el tronco lo inclino un alud. 
         Hasta ahora hemos considerado troncos verticales, pero si el tronco se inclina las tensiones ya no están repartidas deforma homogénea, y hay una que domina de forma constante, el propio peso del árbol. Entonces el árbol desarrolla en las zonas de mayor esfuerzo madera de reacción; en el caso de la coníferas esta actúa como contrafuerte en el lado opuesto, y es denominada madera de compresión y es rica en lignina, más o menos como ocurría con el viento. En las frondosas ocurre al revés la madera de reacción trabaja como un tirante por tensión en el mismo lado donde se produce el esfuerzo depositando más celulosa. De todas formas unos y otros, coníferas y frondosas, forman la madera donde la necesitan y no donde nosotros creemos que debería estar, pues en algunos ejemplares de abeto con el tronco curvado se observa en un corte longitudinal como cambia la excentricidad y la madera de reacción pasa de compresión a tensión. 
         Nosotros con los anillos de crecimiento podemos poner fecha al momento en que los anillos cambian de forma, y esa es al fecha en que el árbol se inclino. 
         La causas pueden ser varias y las tenemos que buscar con las condiciones del lugar. En un rivera fluvial troncos inclinados a favor de la corriente pueden ser debidos a una riada. En una ladera con alta innivación e inclinados a favor de la pendiente puede ser un alud de nieve (más info. ver entradas de este bolg septiembre 2015). En una ladera inestable puede ser por un deslizamiento de tierra. Incluso el viento puede inclinar los troncos y hacer que estos crezcan postrados (más info. ver entradas de este blog diciembre 2019). De todas formas para interpretarlos correctamente tenemos que tener varios árboles con características parecidas para poder extrapolar la información, si solo encontramos un tronco inclinado puede que sea que sea por un hecho aislado y que no afecte al resto de los árboles; os contare un caso, en Benasque, Huesca, tuve la oportunidad de curiosear a gusto entre los pinos negros afectados por un alud, no solo había árboles tumbados sino arrancados por el impacto de la nieve, y alguno habían cortado posteriormente por lo que se podían ver bien los anillos y el momento en el que se inclino, la información era clara pero,… había un árbol inclinado en dirección contraria dentro de la zona de efecto del alud y además estaba junto al camino, cada vez que pasaba no podía evitar el intentar comprender su posición, hasta que un día se lo comente a un vecino que me acompañaba a lo que me dijo: “ese no te preocupes, fue el de la maquina quitanieves, al recular no lo vio y lo dejo así”. 

viernes, 21 de febrero de 2020

ANILLOS QUE NO AÑOS

       
Diferencia entre los anillos de crecimiento de un pino carrasco (conífera) y una carrasca (frondosa de anillo difuso)
         Las plantas son buenos indicadores de las condiciones ambientales de un lugar, si conocemos los requerimientos de la especies o sabemos interpretar su aspecto como tamaño hojas, desarrollo, etc. 
         Los árboles además almacenan esta información de los años que han vivido en su madera, por lo que podemos obtener información sobre clima, eventos, o su relación con otros seres vivos (competencia, depredación, etc. ). Eso si no nos van a dar cifras concretas, solo si ha sido un buen año o malo y en que año, lo que es especialmente interesante en lugares donde no hay registros por escrito de esta información.
         La madera es un material bastante perdurable en buenas condiciones puede ser casi eterno, incluso se puede fosilizar. La madera permite la árbol crear la estructura de ramas y troncos que soporte al fronda.
         El árbol tiene dos crecimientos uno en altura a partir de la yema terminal y otro en anchura desde el cambium, una fina capa de células situada entre la corteza y el leño.
        
       
Abeto, tres anillos muy estrechos como consecuencia de las larvas defoliadoras de un lepidóptero. Quejigo  series de anillos estrechos y anchos como consecuencia de la poda.
         De manera que el tronco crece hacia el exterior en la época vegetativa, cuando llega el invierno por frío o en algunos casos en verano por la sequia el árbol deja de crecer, ese parón queda reflejado en un anillo, en las zonas donde no hay estos descansos no se forma anillo, el crecimiento es continuo como ocurre con algunos árboles como el baobad. Los anillos de los primeros años suelen ser siempre mas anchos que la media.
         Donde mejor se aprecian los anillos  es el las coníferas (pinos, abetos, cipreses y similares), en frondosas de anillo poroso como el roble también se aprecia bien y  en otras de anillo difuso como la carrasca es mejor no intentarlo, al menos al principio, pues sus anillos son difíciles de ver. 
        Volviendo a los anillos de una conífera, en primavera desarrolla un anillo ancho y de color claro, anillo de primavera o madera temprana, a final de la época vegetativa a final de verano o en otoño desarrolla un anillo estrecho y oscuro.
Liberación en abeto, los anillos pasan de estrechos a anchos, como obsecuencia de la tala de los arboles que le hacían sombra. Decaimiento en enebro de la miera, anillos progresivamente más estrechos como consecuencia del creciendo de pinos de repoblacion que le fueron dejando sin sol directo. 
         Si el año es bueno para el árbol, en un clima mediterráneo es un año lluvioso y en un clima de alta montaña o de latitudes altas es un año cálido, el árbol ha crecido mucho luego el anillo es ancho. Si el año ha sido malo (seco/frío) el anillo será estrecho incluso es posible como ocurre en árboles de grandes dimensiones  que no se forme en todo su perímetro, por lo que la correspondencia entre anillo año no siempre es correcta; por eso hablamos de anillos de crecimiento y no anuales (puede haber anillos ausentes y anillos dobles). Es labor de los dendrocronólogos asignar una fecha a cada anillo partir de unos años de referencia característicos para cada zona, formados por condiciones climáticas excepcionales y de carácter general, así para el NE peninsular son1871, 1931, 1963, 1972-73 por frío y 1984, 1986, 1995, 2005 y 2012 por sequia. 
         Bueno ya tenemos nuestros anillos datados así podremos poner fecha a la información que nos aportan, es evidente que cuanto más viejo sea el árbol mayor información tendremos. Pero no nos vale un solo árbol hay que procurar encontrar al menos diez de la misma especie y misma zona para que la información sea extrapolable y no es necesario cortarlos, con una barrena especial se saca una muestra de los anillos procurando no causar daños al árbol.  
         En línea generales de los anillos más estrechos deducimos: los años malos climáticos suelen ser anillos aislados, dos o tres anillos puede deberse a una plaga por ejemplo un insecto defoliador y el árbol se recupera después, series de anillos estrechos intercaladas con anillos normales más anchos puede deberse a podas repetidas como por ejemplos  en los trasmochos. Si pasamos de anillos muy estrechos a anchos de forma brusca es un liberación, ha desaparecido la competencia por ejemplo el árbol que le quitaba la luz a otro; puede ocurrir el caso contrario los anillos son cada vez más estrechos, el árbol esta en decaimiento, bien por enfermedad o que la competencia lo esta arruinando.  De todas formas cada caso hay que verlo en su contexto para buscar la información.


lunes, 27 de enero de 2020

1.000 AÑOS

Sabina negral creciendo en una pared de roca lejos de la competencia por la luz con otros árboles y del efecto de los incendios. Por su tamaño no debería se muy vieja, fijaros en la chova posada sobre la rama superior, pero su aspecto denota varios siglos de vida.
      Hay que reconocer que 1.000 es una cifra bonita, de hecho tiene su propio termino kilo, las distancias las agrupamos en kilos, el peso también; y a veces el término lo usamos como algo positivo: “lleva un kilo de cosas” por muchas, “cuesta un kilo” refiriéndose a un millón de las antiguas pesetas, pues ese decían que era su peso en billetes. 
         En la naturaleza también tiene su valor, aunque para la geología es demasiado pequeño ahí están los miles o simplemente millones de años que se manejan en algunos procesos como calderilla; pero en organismos vivos un kilo de años es ya mucho, de hecho son pocos los organismos que llegan esa cifra, en los animales solo algunas esponjas marinas parece que llegan superan la cifra el resto de animales resto ni se acercan. De los hongos hay al menos uno que sobrepasa los dos kilos de años pero también es el organismo vivo más grande que se conoce. Con las plantas es diferente, en especies que se reproducen como clones y/o vegetativamente tendríamos un álamo temblón (en verdad es todo un bosque) en EEUU al cual se le da una edad de 80.000 años, un abeto rojo en Suecia a cuyas raíces se le datan con carbono 14 en unos 9.000 años. Ya como ejemplares/individuos contando sus anillos de crecimiento tenemos los Pinus longaevade California uno de cuyo ejemplares casi llega a los 5.000 años, y 3.000 para secuoya. En la Península ibérica hay muchos “milenarios” sin datar de forma correcta con sus anillos de crecimiento o con carbono14; especialmente olivos y algunos supuestamente varias veces milenarios, pero de estos nadie ofrece datos que se puedan consultar.  De un forma científica los árboles vivos mas longevos de nuestra península pasan en poco de los 1.200 años son Pinus nigraPinus uncinataen Cazorla y Pirineo de Lérida; de ellos pensaremos que con todo ese tiempo se han hecho muy grandes, pero no es así, sino todo o contrario hay una relación inversa entre longevidad y desarrollo. 
         
Sabina encontrada muerta al pie de una pared, se pudieron contar 620 anillos de crecimiento, mientras que el carbono 14 arrojo con un error de +-26 años de 1415 años en la médula, flecha gruesa y 223 en la albura. 
      Llegados a este punto conocemos un ejemplar de sabina negral de la sierra de Guara, Huesca con un doble récord, uno su longevidad 1.190 años y otro sus dimensiones; la longevidad la sabemos por el carbono 14 (con una imprecisión de 26 años ) y el tamaño, menos de 13 cm de diámetro, porque lo encontramos ( ya muerto hacia tiempo) en la base de la pared donde vivía.  
Que la pared se desmoronara es lo que nos permitido encontrarlo, lo que no sabemos, recordando la famosa paradoja de  Schoröndinger del gato que esta muerto y vivo a la vez, si cayó cuando estaba ya muerto, o vivo por lo que en este caso es posible que hubiera vivido más años.
         Pero para que un arbusto quiere ser tan longevo?. Bueno las plantas funcionan de manera diferente a los animales, pueden ir creando replicas de si mismos, reiteraciones, que se van acumulando en el organismo vivo, o que van sustituyéndose por otras, incluso, se da en algunas especies con variaciones sobre su propia genética, (esto lo explica mejor y de forma más completa Francis Hallé en su libro: “elogio de la planta”).
         Bueno el caso de nuestra sabina es muy particular seguramente es una de las especies de arbusto-árbol que mejor aguanta la sequia, así como los contrastes de temperatura, ideal por lo tanto para el mundo mediterráneo, pero con un inconveniente, soporta mal los incendios por lo que solo encontraremos ejemplares verdaderamente longevos en zonas donde el fuego no pueda llegar; y por otro lado es una especie de sol, no puede vivir bajo las copas de otros árboles.

Sabinas negrales con parte de las raíces en el aire por desprendimiento de la roca. 
        La pregunta es, en que lugar pueden vivir la sabinas durante varios siglos sin que sean afectadas por el fuego o la sombra de árboles y arbustos?, pues en las paredes rocosas  y a una cierta altura, donde sus semillas han sido llevadas en el tubo digestivo de algún ave con afinidad por las paredes.
Desde ahí, después de florecer y fructificar, pueden con sus semillas recolonizar zonas quemadas o desprovistas de árboles competidores; la longevidad a parte les permite afrontar años malos, seguramente sin reproducirse y sin crecer, y aquí es donde tenemos un problema. Se supone que las plantas leñosas todos los años han de crecer en anchura, para formar nuevos vasos por donde circule la savia, aunque no sea en todo su perímetro, y aunque no sea más que una célula de ancho; pues bien si el carbono 14 nos daba una edad de unos 1.190 años, los anillos contados, los que se podan ver con ayuda de la lupa solo fueron 620. La cuestión es? hay que buscar un nuevo método de contar los anillos no visibles o es posible que use vasos de años anteriores y no crezca nada de nada, en anchura algunos años?.  

jueves, 26 de diciembre de 2019

EL ARBOL QUE SE OLVIDO DE LA EDAD

                 
Olivo ardiendo en el interior del tronco mientras la hojas aún continuar verdes como consecuencia de un incendio. El tronco del árbol murió pero no el olivo, ahora es un "matorral" de brotes.
         Los árboles no tienen una edad programada como ocurre con los animales, de hecho mientras puedan crecer siguen viviendo, teóricamente se considera que un árbol no muere por su edad sino por causa externas, como sequias, incendios, plagas,,, o un conjunción de varias. 
         Tenemos que concebir al árbol como un ser colonial, no tienen recambio celular, por lo que sus células no pueden ser reemplazadas, pero puede crecer y desembarazarse de los órganos que ya no les sirven (caída de la hoja, autopoda, ..) de alguna forma la muerte del órgano reemplaza a la del ejemplar. Son capaces de crear nuevos árboles de si mismos con reiteraciones, por ejemplo los chupones. 
Rodaja de un olivo de  poco mas de un metro de diámetro. 1 es la zona  más vieja que corresponde a la médula y desaparecida por pudrición, 2 son los lóbulos formados en la placa basan (toza) de donde salen los chupones. A pesar del tamaño y de la gran cantidad de madera sin descomponer solo se pudieron contar 220 anillos de crecimiento, y  el análisis del carbono 14 de las zonas más viejas dio 254 +- 26 años.
         En la coníferas tienden a acumular capas y capas de células, madera, tendiendo en algunas especies al gigantismo (secuoyas), en otras especies mueren por un lado y se desarrollan por otra (como las sabinas negras con la sectorización de sus troncos). Las frondosas además pueden rebrotar desde las raíces (robles, encinas), o desde acodos e incluso reproducirse vegetativamente a partir de tallos caídos (álamos).
         Por eso se nos hace difícil pensar en la edad de un árbol, más si se han reproducido por esquejes, ocurre con frutales (el bananero se reproduce por clones según se cree desde hace 10 000 a 20 000 años).
         
Cuatro troncos para un misma toza, ¿un mismo ejemplar o varios?
          Pensemos en un olivo, podríamos calcular la edad de su tronco pero tenemos varios problemas, el primero sus anillos de crecimiento se ven mal, en algunas zonas costeras ni se ven; además como consecuencia de la infecciones de hongos favorecidas por la heridas de la podas, sus troncos suelen esta huecos, y a pesar de su tamaño y la idea de ser milenarios no hay datos de olivos de mas de 400 años ni a través de la dendrocronología y de los análisis de carbono 14. 
         Los olivos, aparte de poderse plantar por esquejes, suelen estar injertados y esos injertos se pueden haber actualizado, sustituyéndolos por nuevos más productivos. El olivo además es un arbusto, de su cepa brotan con facilidad chupones, si tiene porte arbóreo es gracias al trabajo del agricultor, y el porte cambia con las épocas y las técnicas de producción; antes los olivos se dejaban muy altos y las aceitunas se recogían “ordeñando” desde escalerones de hasta más de veinte peldaños, después se bajaron, cortando el tronco en altura, pues con menos mano de obra así se llegaba antes a varear el fruto. De hecho podemos eliminar el tronco y rebrotara con varios troncos (tantos como rebrotes dejemos), por eso hay olivos con más de un tronco y depende en mucho de las costumbres de cada zona. 
Olivos después de un incendio. Izquierda tanto el tronco como la toza estaban huecos. Derecha rebrotes después de un año del incendio.
         Dicho esto podemos pensar que la parte más vieja del árbol no será el tronco sino la toza; pero ocurre tal y como pudimos comprobar tras un incendio que las tozas de los olivos afectados estén podridas y después del fuego quedara un hueco asemejando a un cráter de dimensiones considerables para el tamaño del olivo. Bueno pues desaparecido el tronco y la toza el olivo rebrotó de cada una de sus raíces principales con lo que, dejados sin podar, quedaba un circulo de chupones ninguno de los cuales partía de la zonas más viejas del árbol, pues ya no existían. 
         Como datamos estos ejemplares?, pues los chupones pueden tener unos pocos años, las raíces unos decenios, la toza desaparecida  seguramente unos pocos siglos y el olivar si ser milenario. 
         Con todo esto no quiero decir que no existan olivos milenarios pero con los datos actuales no sabemos de ninguno. Y de todas formas importa mucho no saber la edad?.