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lunes, 10 de julio de 2023

MADERA, ÁRBOLES E INFORMACIÓN (y II, CRECIENDO)

 Albura/duramen. A la izquierda se nota clara la diferencia en un roble quejido. En el centro el duramen es del mismo color que la albura. A la derecha en el abeto no hay duramen en el tronco aunque si en las  ramas.  
            Los árboles van a crecer en altura por su yema terminal situada en el ápice, esta yema al igual que hacen las reinas en las colonias de abejas o de hormigas controlara el desarrollo de las yemas secundarias de las ramas, con el paso de los años o la perdida de esta, las yemas secundarias podrán tomar el control del crecimiento. Mientras que el crecimiento en anchura del tronco, vendrá producido por una fina capa de células, el cambium, que se encuentra justo sobre el leño y por debajo de la corteza. 

         Otra de las grandes diferencias con los animales, aparte de la movilidad, es que estos tienen órganos muy complejos pero en unidades o como mucho en pareja (corazón, pulmones, intestino…), y pueden regenerar tejidos pero dada su complejidad no los órganos; los árboles en cambio tienen órganos muy sencillos (hojas, raíces tallos…) pero muy repetidos, son capaces de crearlos nuevos pero no de regenerar tejidos, por lo que las hojas caídas son remplazadas por otras nuevas, que no crecen en el mismo sitio sino un poco más adelante en la rama, y los vasos por donde circula la sabia son creados cada nuevo año, formando un nuevo anillo de crecimiento, siempre hacia el exterior del tronco. Esta forma de crecimiento del tronco hace que la parte funcional sea solo la parte más externa del leño justo por debajo de la corteza, el resto del tronco, hacia el interior no podemos decir que esta muerto pero es inerte, sirve para el almacenamiento de algunos compuestos pero a nivel estructural el árbol puede prescindir de parte de su zona interna como demuestran los árboles huecos.  

       Los árboles y las plantas leñosas en general por lo que incluimos arbustos los vamos a dividir en dos grandes grupos, se desarrollan de forma parecida pero no de igual forma. Son:

Coníferas (gimnospermas) llamadas así por la forma cónica de sus frutos, piñas, aunque algunas especies de jóvenes también tienen esa forma cónica (pinos abetos). Salvo los tejos, los pinos canarios y algunos enebros no son capaces de rebrotar si la parte aérea es dañada o eliminada. Son de hoja perenne, en normalmente forma de aguja, acículas, y son bastante primitivos lo cual les hace ser menos eficientes frente a otro grupo pero más resistentes cuando las condiciones ambientales se endurecen. 

 

Frondosas (angiospermas) que son el resto de árboles que conocemos, de hoja ancha, caduca o no, son más eficientes en la fotosíntesis. La mayor parte, sino no son ejemplares muy longevos, rebrotan, se pueden reproducir vía vegetativa y clonar por lo que algunas matas de árboles son todos en mismo ejemplar con los mismos genes (buscar en internet: Pando) y multitud de troncos. 

 

Cortezas. Izquierda, se va cayendo en grandes escamas, en el plátano de sombra. Centro, permanece y se va agrietado según el trono aumenta de perímetro cada año, en robinia. Derecha,en un alcornoque joven, 1 es la capa más externa con grandes incisiones , como en el caso anterior,es la corteza muerta, el corcho que se obtiene de estos arboles; mientras que 2 es la parte de la corteza viva y por donde circula la savia elaborada.
 

         PARTES DEL TRONCO

La parte más vieja del tronco es la más interna, concretamente la médula cuya sección en algunas especies tiene forma estrellada. Los primeros anillos que la envuelven dependen de la yema terminal y es la llamada madera temprana, y tiene una resistencia menor. Desde la médula a la corteza es el leño, compuesto principalmente por la fibras de celulosa que forma los vasos por donde circula la sabia y por la lignina que es una especie de cemento que amalgama todo y le da resistencia y durabilidad. La resistencia del leño va a depender del calibre de los vasos y del grosor de sus paredes entre otras cosas. La parte más interna del leño es el duramen o corazón, a pesar de este segundo nombre, no bombea savia, solo sirve de almacén de compuestos antiinsectos y antihongos que produce el árbol y ayudan a aumentar su durabilidad, aunque suele ser de olor más oscuro en algunas especies poco se distingue por su  color como en el álamo temblón y algunas especies carecen de duramen como en los abetos. Y aunque el árbol se ocupe de protegerlo de la pudrición, muchas veces esta avanza por el ahuecando el tronco como veremos en el apartado de los hongos. Rodeando el duramen se encuentra la albura, ya sin compuesto de protección y cuya parte más externa es por de donde se realiza la circulación de la savia (xilema) desde las raíces hacia las hojas.

Cubriendo el leño e inmediatamente debajo de la corteza esta el cambium, no solo genera leño si también la corteza.

La parte más interna de la corteza es la más reciente y donde se encuentran los vasos por donde baja la savia elaborada desde las hojas para repartirla portado el árbol (floema). Rodeándola y como protección se encuentra la corteza ya muerta, que según las especies se ira desprendiendo como en las hayas y los plátanos, en estos casos el árbol cuenta con el abundante follaje para proteger la corteza del exceso de rayos solares especialmente en primavera cuando esta está en formación y en el caso de los plátanos es de color verdosa, esta estrategia permite desprenderse de los organismos que se encuentran en la misma y que en algún caso podrían perjudicar al árbol. La otra estrategia es ir acumulándola como en alcornoques, pinos y parte baja de los álamos, cuanto más gruesa mayor protección ante daños mecánicos o la altas temperaturas especialmente del fuego y como la naturaleza es ahorrativa así pequeñas experiencias de fuego o daños mecánicos estimulan su máximo desarrollo; estas cortezas aparecen con profundas grietas, la parte más externa de la corteza es la más vieja, se formo cuando el árbol tenia un perímetro menor, por lo que al ensanchar esta corteza muerta se agrieta y abre para adaptarse al nuevo volumen.  El corcho que se saca de los alcornoques es esta parte ya muerta, en su extracción se procura no dañar la corteza inferior donde están los vasos por donde baja la savia.

 

        Si se daña la corteza hasta el cambium, este no se regenera pero el árbol procura cerrar la herida, pues es un punto de desecación y de entrada de infecciones, y lo hace mandando nuevos tejidos desde las zonas cercanas.

Cicatrices. Izquierda herida en proceso de cicatrización, aún se ve el leño de la rama cortada, en roble quejido. Centro, herida con cicatrización vertical, en los años sucesivo llegará a taparse la cicatriz con nuevos tejidos y su corteza, en un álamo. Derecha, tronco de abeto con 4 heridas que el árbol trata de cicatrizar.


FUNCIONES DEL TRONCO

El tronco tiene tres funciones:

-Comunica raíces y hojas a través de los vasos del xilema y floema, la velocidad de desplazamiento de la savia variara según las especies, siendo mínimo en las coníferas, no tiene vasos propiamente dichas sino traqueidas que no son tan eficaces en el trasporte pero permiten la circulación en condiciones limitantes, (frío sequedad) y máximo en frondosas de zonas húmedas con una elevad transpiración y sobre todo en lianas, en la clemátide se ven con facilidad los vasos en su tallos.

-Estructural, permite formar y elevar la copa para acceder a la luz y tener resistencia frente a vientos u otros eventos como la nieve. La resistencia va a variar con las especies y con la situación de cada individuo, para una misma especie un ejemplar situado en el interior del bosque recibe menor presión por ejemplo del viento, que un ejemplar solitario, es este y sobre todo en la zona cercana al tocón es donde la madera será más resistente, pues el árbol desarrolla la resistencia ahí donde la necesita, en los abetos en esta parte se puede observar como las fibras de la madera en lugar de ser rectas son onduladas y ya veremos en los troncos excéntricos. En la zona de unión del tronco con las ramas principales puede aparecer el tejido en forma corrugada visible en especies con la cortaza fina y uniforma como hayas y plátanos y en otras muchas especies por debajo de la corteza como en olivos, sabinas, enebros Un de las cosa más llamativas es que un tronco hueco puede ser tan resistente como si estuviera macizo, siempre que las paredes resultantes sean un 20 % del radio del tronco, es una simple cuestión de física y recordemos funciona con las cañas o los tubos de un andamio o del cuadro de una bicicleta, esto es debido a que todas las tensiones se sitúan en la periferia del tronco.

-Almacenamiento, como los vasos funcionales por donde circula la savia se encuentran en la periferia, los de la parte interna se pueden usar como almacén de compuestos químicos creados por el árbol, especialmente resinas esencias que sirven de repelentes ante hongos y de insectos, y hace esta maderas más imputrescible y pasa a denominarse duramen, como ocurre sobre todo con las coníferas, pero también en frondosas como los robles, de hecho el duramen del roble se consideraba imputrescibles y era la madera preferida par construir los cascos de los barcos que cruzaban los océanos en la “carrera de indias”. Aunque parezca extraño un tronco posee mayor humedad de lo que parece de hecho esta humedad dificulta el establecimiento de los hongos de la madera, por eso una herida no es solo una vía de entrada a las infecciones sino es una zona por donde el tronco se deseca. Una vez muerto el tronco el volumen de agua perdida al secarse hace que la madera se redimensione y si el secado ha sido rápido (la madera de roble usada en los cascos de los barcos se secaba a la sombra durante un mínimo de 8 años), la madera se contrae y se hacen grietas. 

texto y fotografías: Miguel Ortega

martes, 25 de octubre de 2022

CUANDO LA SED APRIETA

     

Hojas colgantes del almez, de esta forma reduce la superficie expuesta al sol del medio día.

           Siempre que puedo, me gusta recordar que, como las plantas no se pueden desplazar, no tienen más remedio que soportar las condiciones del medio en el que viven con adaptaciones y su crecimiento; los animales lo solucionamos desplazándonos a un lugar mejor.

         En otras ocasiones he contado como, con respecto a la escasez de agua algunas plantas pasan la estación seca en forma de semillas, o simplemente pierden la parte área y bajo el suelo esperan la humedad de la próxima estación en forma de raíces, rizomas, tubérculos y bulbos.

         Otras plantas han desarrollado un sistema radicular más eficaz, de manera que si llegan a un acuífero profundo el efecto de la sequia les llegara con retardo o ni eso, mientras que los ejemplares con raíces superficiales estarán más predispuesta sufrir las irregularidades del clima;  en especies como el romero y la sabina negra creciendo sobre suelo poco desarrollado sobre sustratos rocosos, la irregularidad de la profundidad del suelo y con ello la cantidad de agua que pueden contener se manifiesta con ejemplares agónicos junto a otros lozanos.

         Otra estrategia es reducir la perdida de agua en la fotosíntesis, con un fisiología más eficiente como las plantas C4que fijan más carbono por molécula de agua y la plantas CAM que abren sus estomas por la noche y toman el CO2 que usaran cuando tengan luz solar; o bien dado que les sobrara luz solar modificaran de diversas formas las hojas:  curvamiento, enrollamiento, barnices brillantes que las impermeabilizan, pilosidades que cubren la superficie las protegen de rayos solares y a los estomas de un exceso de evaporación, concentrar los estomas en el envés donde da menos el sol, o la reducción del tamaño de las hojas, hasta en algunos casos perderlas, y que sean los tallos los que realizan la fotosíntesis.

 

A veces la distancia entre un ejemplar sometido al estés hídrico, (romero al fondo de color amarillento) y otro que no lo esta (primer plano y con flor) puede ser muy reducida; y se explica por la variaciones en el grosor del suelo y por consiguiente su capacidad de retener el agua de las precipitaciones. 

         Pero que ocurre si a pesar de todas estas adaptaciones continua escaseando el agua y la sequia se mantiene más allá de lo habitual?  Bueno entonces deben usar otras estrategias algunas de las cuales pueden afectar a hojas y tallos.

 

         Algunas especies el estrés hídrico coincide con un cambio de color, de verde a rojizo, como el boj, si no tiene suficiente agua para hacer la función clorofílica el exceso de luz las puede dañar, entonces un pigmento que hace de filtro solar, que aporta el color rojizo) reduce su exposición, podríamos decir que se “desconecta” de la luz. En el romero las hojas palidecen, aparentan estar secas pero al tocarlas aun conservan flexibilidad.

En otros caso es hacer que las hojas reciban menos rayos solares, en especial a medio día cuando son más intensos y el calor y la evaporación es mayor, el almez que suele tener las hojas en posición horizontal, gira la inserción de sus peciolos con la ramilla donde crecen y así las hojas cuelgan, como las del eucalipto, así expondrán menos superficie al sol de mediodía pero recibirán suficiente luz con el sol bajo, cuando el calor y la evaporación sea menor; cuando reciba suficiente agua volverá a elevar las hojas hasta la posición horizontal. En otras como la salvia y la carrasca aumentara el curvamiento-enrollamieto de la hoja.

 

Rebrote de hojas del asnallo (Ononis tridentata) a finales de agosto. La planta se desprendió de las hojas para reducir la perdidas de agua, y rebrotó tras una tormenta. 

         Hay opciones más drásticas, si por las hojas se evapora el agua con la transpiración, a menos hojas menos perdida de agua;  y así la planta deja morir y caer las hojas más viejas, las que peor realizan la fotosíntesis, como hace la carrasca, la coscoja, y el cornicabra, en algunos casos puede caer la totalidad de hojas como en el asnallo, y en el caso de guillomo, que es caducifolio pueden volver a brotar las hojas y florecer antes del otoño, a pesar de que su floración es en primavera; la explicación es sencilla usa las yemas preparadas para la primavera que ya contienen las flores. Las coníferas como los pinos también pierden hoja y en el caso de sabina negral y enebro se desprenden del extremo de lagunas ramillas.

         En el caso más extremo podría perder la parte aérea y volver a rebrotar como  pueden hacer las carrascas.

 

         Lo importante es superar el momento de crisis con la esperanza de la recuperación, el problema que la sequia llevada a estos extremos produce una perdida del carbono acumulado, la planta ha reducido la fotosíntesis y va usando las reservas. Y también de órganos  de órganos (hojas, ramillas) lo cual puede debilitar a la planta y ser entonces más vulnerable a los patógenos, la planta puede morir pero es posible que lo haga varios años después. 

 

Texto y fotografías, Miguel Ortega

lunes, 13 de diciembre de 2021

¿Y DESPUÉS DEL FUEGO?

Dos años después del incendio en la ladera de la solana, aún se nota el efecto del fuego (izquierda); los puntos oscuros son las coscojas y alguna carracas que han rebrotado, no así los pequeños matorrales y las planta anuales.

         Hace poco más de cinco años (pero menos de seis) estaba yo con la idea de ir a una zona en la que hubiera habido un incendio forestal, sobre todo para ver que ocurría después, si la vegetación se recuperaba sola, cómo, que especies, etcétera. Tengo que reconocer que cada vez soy más perezoso y me cuesta ir a lugares que desconozco, es como empezar una relación de nuevo: cuando, donde, cómo, … Así que….conocéis el dicho: “ten cuidado con lo que deseas no sea que se convierta en realidad” pues un incendio vino a las puertas de casa.

         Y el incendio de una pajera, gracias al viento, se convirtió en un incendio en él ardió monte bajo, algunos árboles y casi el pueblo.

En el aprendí varias cosas: no te puedes fiar de ningún fuego, todo arde más de lo que te maginas, puede desplazarse mucho más rápido y con trayectorias no esperadas.  También hay que explicar que las condiciones eran ideales 30/30/30, más de 30º C. de temperatura, viento de más de 30 Km. hora y humedad menos de 30%. 

Una de las carrascas que sobrevivió al fuego pues este no afecto a la copa, aunque si al tronco, después de cinco años. Izquierda las flechas muestran el borde de la cicatrización, entre ellas no hay circulación de savia ni crecimiento. Derecha, el mismo ejemplar  mostrando el estado actual de la copa, la flecha señala la localización de la herida por fuego, que daña el 50% del perímetro del tronco.

         Pasado el peligro y el susto, me pude dedicar a recorrer las zonas del incendio. No todo arde igual, así pasábamos de árboles sin hojas y suelo de ceniza, a otros con las hojas empezándose a secar y algo de materia orgánica en el suelo, a otros en los que parecía que el fuego los había evitado. 

         En seguida a los pocos días, y eso que no había llovido, comenzaron algunas plantas a rebrotar, impresionaba alguna mata de alfalfa de los rastrojos y las esparragueras que daban el aspecto de que no habían ardido a pesar de estar en mitad de una zona quemada. Con el tiempo fueron apareciendo algunas plantas que antes eran muy raras (como Aristolochia pistolochia);  algunos caminos se cubrieron de herbáceas y pasar por ellos era como adentrarse en la selva. También vi quemados como los que se producen bajo las carrascas por las trufas, aún no se si estaban antes del incendio pero se que continúan. 

         Respecto a los árboles quemados, los vecinos aprovecharon para hacer acopio de leña cortando las carrascas quemadas  de lindes y algún camino, así decían que favorecía el rebrote. Yo por de pronto marque algunos para ver si se recuperaban y como lo hacían. Cinco años después, solo muy pocos árboles  se han recuperado en la copa, eso quiere decir que ha muerto la parte de tronco y ramas (alguna carrasca ha rebrotado desde las ramas principales pero con poca intensidad),  y han rebrotado desde el suelo. Ahora los troncos muertos que aún estaban en pie  están cayendo cerrando caminos, por lo que cortarlos en determinadas lugares no parece que fue mala idea, sobre todo viendo los pocos que han rebrotado desde las copas. 

         Los olivos son caso aparte, casi todos eran árboles viejos, de porte no muy grande pero con el tronco hueco, y ardieron por el interior del tronco a veces antes que por las hojas y por la noche cuando el tronco aún ardía en ascuas ellas se mantenía verdes, pero acabaron muriendo; no solo ardió el interior del tronco sino  también la cepa dejando unos cráteres en el suelo que aún continúan; pero han rebrotado de las raíces y este otoño han dado fruto. 

         Las carrascas, almeces y hasta un chopo que crecía en una cuneta han rebrotado así como los enebros desde su lignotuberculos aunque les costó arrancar, no así las sabinas negrales que como es habitual no rebrotan después del fuego.

         En carrascas y almeces que había en las lindes de los campos, el fuego fue de superficie, es decir se quemo el rastrojo, llego el fuego a sus troncos pero no a las copas que solo se chamuscaron, algunos almeces tenían la toza dañada por golpes con la maquinaria y el fuego minó su base por lo que han ido cayendo, pero las carrascas, algunas ahora se les esta levantado la corteza y mostrando incluso el 50% de su perímetro muerto, a pesar de eso mantienen la copa no tan frondosa, pero ahí están.

         De manera que la cubierta vegetal se va recuperado, menos en las zonas de pendiente de la solana donde ya había problemas de erosión, de hecho realizaron un estudio sobre la misma que arrojo la cifra de 20,81 Mg ha-1 año -1, (o lo que es lo mismo casi 21 toneladas de sedimentos en una superficie de 100 x 100 metros, el equivalente a un campo de futbol) más del doble de lo esperado (GRACIA BENITO, A., 2017, Erosión laminar post-incendio en Fornillos de Apiés (Huesca), Escuela Politécnica Superior de Huesca. 

         

        Enebros de la miera recuperandose del incendio. Izquierda un año después, derecha cinco años después 

        Mientras en las zonas de Las Honduras donde hay humedad, el camino que las cruza parece que lo hace por la selva, con continuos problemas de árboles caídos y la vegetación (especialmente gramíneas, las zarzas y clemátide) que lo cubre; la altura de los árboles ha descendido, los afectados rebrotan desde el suelo y la vida volvió a la normalidad. Ahora sabemos que aunque es muy bonito el vivir rodeados de bosques, en un clima donde los incendios son frecuentes es mejor rodear las viviendas de un terreno más despejado donde se pueda hacer frente al fuego, solo por si vuelve, que con una vez basta para aprender.

 Texto y fotografias: Miguel Ortega

domingo, 14 de noviembre de 2021

LA PLANTA QUE TENÍA LAS RAÍCES EN EL CIELO

Abetos en decadencia( y muerte para muchos) con una alta infestación por muérdago (en verde más amarillento)

       Entre las plantas parásitas también hay clases, y la mayoría no tienen clorofila pues no la necesitan por lo que no son verdes, y solo parte aérea para florecer y reproducirse; pero el muérdago es diferente si tiene clorofila pues toma la savia bruta del hospedador y la transforma haciendo la fotosíntesis con ella en la sabia elaborada con la que se nutre y crece, por eso se la denomina semiparásita aunque dependa totalmente del hospedador.

         El primer problema es que necesita luz solar, y en el bosque esa luz esta muy arriba. Este problema es común a otras plantas que no pueden desarrollar un alto tronco; las trepadoras lo solucionan con unos órganos y una forma de crecimiento que apoyándose en los árboles les permite llegar a la luz de las copas de los árboles, pero tienen un problema necesitan un largo tallo para conectar las hojas y las raíces del suelo; el muérdago lo ha solucionado pues “simplemente” hunde sus raíces en el árbol donde se encuentra y que parásita. 


Semilla de muérdago con con el haustorio y pie de de muérdago sobre  pino silvestre.
      

             Pero como llegar a lo alto de la copa? pues en el buche de un pájaro, sus frutos blancos son muy atractivos para los pájaros, como para los zorzales, la estrategia es que al comer el fruto la semilla pasa por el tracto digestivo y sale con los excrementos, pero necesariamente los excrementos han de caer sobre un rama y no resbalar; para ello el fruto es muy pegajoso, y los excrementos también, (con la planta se hacia el besque o liga, un pegamento para artrapar pájaros).

         La semilla, adherida a la corteza emite una raicilla, el haustorio, que atraviesa la corteza si esta no es muy gruesa y se conecta con los vasos leñosos para tomar la savia bruta del árbol; con el tiempo los haustorios se van extendiendo por la corteza del árbol y desde ella penetrando perpendicularmente en el leño. Son esas cicatrices que encontramos al menos de pinos y abetos, como líneas de puntos que vemos en algunos troncos muertos de árboles parasitados.   

         Como los pájaros vuelven a comer del muérdago, vuelven a dejar excrementos y semillas con lo que un mismo árbol puede tener varios pies de muérdago, y no es raro ver sus semillas pegajosas, en las ramas bajo ellos. 

         Respecto a si son perjudiciales se ven árboles con varios pies de esta parásita sin mostrar que les afecte mucho. Pero si coinciden decenas, por no decir mas de un centenar, de pies de muérdago sobre el mismo árbol con otros parásitos como determinados hongos el árbol si puede perecer.

 

         Al menos en los pinos afectan al desarrollo del tronco en la zona infectada se vuelve excéntrica indicando un menor desarrollo de los anillos de crecimiento en esa parte, la abundancia de resina hace que estas partes se usaran para extraer la pez. 

 

Tallos de muérdago (en verde) sobre rama de pino silvestre, se ha eliminado la corteza.
Rodaja de tronco de pino silvestre que tenia cerca un pie de muérdago, se aprecian los anillos excéntricos, la médula se encuentra en la parte inferior

         Hay varias subespecies y suelen ser muy especificas del hospedador, una se encuentra solo en abetos, otra en varias especies de pinos y una tercera en frutales, álamos y otras frondosas. Hay otra especie emparentada que parásita a los enebros y a la sabina negral, y suele pasar mucho más desapercibida.

 

         En su Historia Natural, Plinio el Viejo cuenta como los celtas creen que su presencia sobre un árbol revela la de un dios, y después de sacrificar dos toros blancos, los sacerdotes vestidos de blanco lo recogen con una hoz de oro (no os recuerda al cómic de Axterix?). Según parece, mejor aún si crecía sobre un roble (lo que no es muy habitual), árbol dedicado a Júpiter y al dios germánico del trueno Donar, relacionando así a través del rayo (creían que los atraía más que otras especies), el eje del mundo y la unión del cielo y la tierra.

 

         Estos “poderes” no están exentos de una base química; especialmente los frutos son especialmente tóxicos, por la presencia de un compuesto especifico la viscotoxina, en dosis altas produce un síndrome cardiaco y acompañado de trastornos neurológico. Evidentemente el que sean tóxicos para los humanos no impide que las aves frugívoras los puedan ingerir y esparcir sus semillas. 

         Por la ley de las signaturas usada en algunas medicinas, se consideraba que podía curar el cáncer; el crecer sobre otros árboles debería ser una señal sobre su efecto sobre los canceres que crecen (se desarrollan),  sobre (en) el cuerpo humano. Pero, más allá de esta ley, tiene su interés en oncología experimental como citostático, y reductor de la leucopenia (PERIS et al, Fitoterapia aplicada, Edita M.I. Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia, 1995, pág. 381) 

 

         El caso que esta planta ha solucionado el problema de llegar a la luz y al suelo, teniendo las raíces en el cielo, pero aprovechándose de otros.


Texto y fotografías: Miguel Ortega

 

 

 

viernes, 1 de octubre de 2021

UN POCO DE AGUA ES DEMASIADO.....


Aspecto de una laguna salada de Monegros después de una inesperada lluvia

              
Ya lo se, me repito con lo de que en la naturaleza las cosas no son ni buenas ni malas, que todo dependen de a quien, el momento y la cantidad. Pero aquí os traigo un ejemplo de algo que es bueno y malo a la vez.

         Plataforma de las Saladas de Monegros, es finales de verano son las 18 horas y aún estamos a unos 30ºC; la laguna a la que vamos debería estar completamente seca, tal vez con una patina blanca de sal en su superficie como consciencia de la evaporación del agua salina que aflora en ella, pero a lo lejos vemos que tiene agua, y con el cielo cubierto no es un espejismo. 

         Para acercarnos a ella tenemos que cruzar un campo de cultivo de cereal, el aspecto del mismo es desolador tallos de poco más de 20 cm de altura, raquíticos y con diminutas espigas por decir algo, todo conduce a pensar que este año no lo han cosechado, el cereal no ha crecido lo suficiente por falta de lluvias en invierno y primavera. El suelo entre los tallos del cereal  se halla bastante despejado, vemos su color blanquecino (son suelos ricos en yeso) sin materia orgánica; pero sin embargo en las márgenes, pendiente abajo, encontramos grandes acúmulos de materia orgánica con restos de vegetación y excrementos de conejo, apelotonados en depósitos alargados retenidos en la escasa vegetación espontánea. 

         Parece que hace pocos días llovió, y lo hizo con bastante intensidad, lo suficiente para crear una ola sobre el suelo que lo barriera en toda su extensión y lo acumulara en estos característicos depósitos.

 

Deposito de sedimentos orgánicos (restos de vegetación y excrementos de conejo) en la margen del campo.

         Consecuencia de esta lluvia y como Monegros tiene un clima árido en verano, (el resto del año no), la presencia de agua en esta época supone el despertar de muchos organismos, y así  vemos como las plantas efímeras ya han germinado, y muchas ya han formado la roseta (de menos de 1 cm de diámetro) de hojas diminutas. La estrategia de estas plantas anuales se basa en que cuando tiene suficiente humedad para germinar, se desarrollan y se reproducen muy rápidamente, de ahí su nombre de efímeras; pero esto puede ser un problema si todas germinan y luego no tiene suficiente agua para formar semillas, pues toda la población sería eliminada de vez; por eso la estrategia es que sus semillas germinan con diferentes cantidades de agua, así siempre habrá unas más adelantadas y otras más tardías que aseguraran la población.

         En la laguna seguramente ocurra lo mismo, que el agua despertara a los pequeños crustáceos que la habitan, aunque aún no son invisibles a simple vista, su estrategia será parecida a la de las plantas no eclosionaran todos de vez, en este caso la cantidad de agua que hay se puede conocer por la salinidad, así regular la eclosión y la supervivencia, cuanta más agua menos salina es, y por lo tanto más posibilidades de concluir el ciclo satisfactoriamente.

 

Plantas efímeras germinando después de la lluvia.

         Pero hay una especie de vertebrado que también ha aprovechado esta lluvia, hay larvas de anuros en el agua de la laguna, seguramente son de sapo corredor, su presencia me anima a probar el agua, es  salobre. El sapo corredor es una especie con una estrategia tipo r,es decir tiene mucha descendencia pero no se ocupan de ella.  Los adultos vieron que había condiciones para reproducirse, aunque no esta nada claro que estas continúen para el completo desarrollo de la puesta. Estas larvas que debían de tener 1 cm de longitud, y que ahora nadan en la laguna salobre, aunque su desarrollo sea muy rápido, van a tener que luchar contra dos problemas, por un lado la cantidad de agua, y por otro que según esta se evapora va aumentando su salinidad, consecuencia puede que halla agua pero demasiado salina, de hecho algunas larvas ya estaban inmóviles.

         Por eso a veces un poco agua es demasiado….. poco, y  para algunos organismos es posible que sea peor que nada.

Texto y fotografías: Miguel Ortega

jueves, 2 de septiembre de 2021

LAS PLANTAS DE LA OSCURIDAD

Hay plantas que son capaces de vivir sin luz solar, incluso pasan la mayor parte de su vida bajo el suelo protector, creciendo sobre la superficie del mismo solo para reproducirse.

 

La orquídea Corallorhiza en su ambiente del suelo de un hayedo umbrío

         La mayor parte de las plantas verdes, están asociadas con los hongos del suelo en una relación de simbiosis, la planta proporciona azucares, y el hongo agua y minerales. Es una relación ventajosa, las hifas del hongo son de calibre más fino que las raíces y capaces de llegar donde las raíces no pueden, y multiplican el volumen de suelo de donde las plantas pueden obtener nutrientes; además los hongos con sus encimas son capaces de arrancar de las rocas los minerales que necesita la planta y ponerlos a su disposición; además los hongos pueden conectar a plantas de especies diferentes y facilitar el intercambio de nutrientes e información. Hasta tal punto es importante esta asociación que solo un reducido grupo de plantas terrestres no se relaciona con micelio de hongos.

         En el caso de las orquídeas esta relación es más necesaria aún, pues sus semillas para poder ser esparcidas por el viento son muy pequeñas, pero ese tamaño se consigue no dotando a la semilla casi de nutrientes con los que germinar, por lo que la semilla rápidamente ha de relacionarse con un hongo para poder prosperar; hasta que esto se supo y el como hacerlo no se pudieron cultivar, las orquídeas eran entonces muy caras pues se debían recolectar en la selva. 


La orquídea Neottia y su ambiente de suelo de abetal. Y Monotropa en el suelo de un pinar. 

         Esta relación simbiótica llega a extremos curiosos en los que la planta, reduce su superficie expuesta al sol, incluso deja de ser verde y se convierte en saprofita (micoheterótrofa) o en parásita de otra planta. Por supuesto carecen de hojas y la mayor parte de especies salvo cuando florece, su vida es bajo la hojarasca y el suelo. La verdad es que no sabemos hasta que punto son una cosa u otra, o si lo son de forma permanente. Lo que si ocurre es que la mayor diversidad de estas especies, con poblaciones muy localizadas pero de amplia distribución, se da sobre todo en bosques húmedos y sombríos. En el caso de las orquídeas Corallorhiza su tallo floral aún es ligeramente verdoso, pero en Neottia y Epipogium los tallos y las flores ya son blanquecinos o de color crema ya sin rastros de clorofila.  

         En el caso de Monotropa, que no es una orquídea, a pesar de su vida subterránea y de su flor blanquecina parece que aporta fosfatos a los pinos, de los cuales toma azucares a través del micelio del hongo que los une por las raíces.


Limodorum abortibun. Brotes de la dos especies. Orobanche sp.

         Ya en zonas de mediterráneas donde ya no hay escasez de luz, y si de agua la orquídea Limodorum exhibe su talos florales de color morado o las diferentes especies de hopos u orobanches, ambos sin hojas, sin clorofila y con parte aérea solo par la reproducción, ya se les considera parásitos específicos de varias plantas. 

Texto y fotografías: Miguel Ortega

 

 

jueves, 19 de agosto de 2021

PLANTAS EN LA SOMBRA


En la naturaleza siempre hay un plan principal y varios secundarios, si las plantas necesitan de la luz solar; algunas se las apañan para sobrevivir con mínimos de luz, pero cambio tienen otras ventajas como una mayor humedad. 

         Tal vez lo más definitorio de una planta verde es su dependencia de la luz solar, con ella como fuente de energía pueden usar la materia inorgánica (minerales, agua y el anhídrido carbónico del aire) para sinterizar la materia orgánica (glucosa, almidón, celulosa, aminoácidos,…) con la que nutrirse y formar sus cuerpos, por eso a las plantas se las denomina autótrofas, que se alimentan por si mismas; mientras que el resto: animales, hongos y muchos microbios, necesitamos alimentarnos con materia orgánica ya formada por las plantas, de ahí lo de heterótrofos.

         Aun así, hay plantas que han encontrado ventajas a vivir en la sombra de otras, la menor intensidad y calidad de la luz se compensa con una mayor humedad ambiental y estar más resguardadas de los elementos (viento, frío, exceso de insolación).

         

La Saxifraga umbrosa posee un tonalidad rojiza en el envés de las hojas, aunque en esta especie no se ha comprobado, en algunas especies tropicales sirve para aprovechar mejor el espectro de la luz del suelo de la selva.

       Para poder aprovechar esa luz más escasa, algunas desarrollan grandes hojas para poder captar mejor la energía que siguen necesitando (como el lampazo con sus hojas de 40 cm. de largo), aunque dentro del bosque no son frecuentes los vientos algunas fracciona sus hojas para, sin perder superficie de captación solar, poder resistir mejor el viento (Cardamine, Paris). En el caso de musgos y helechos no pueden competir por su tamaño con las plantas verdes, pero en caso de luz débil su funcionamiento es más eficiente por lo que las sustituyen, así las vemos en los lugares más umbríos (suelo del bosque) y no siempre más húmedos (como los que crecen sobre la corteza de las ramas o los troncos y por lo tanto desconectados del suelo).

La luz solar blanca esta formada por tres espectros principales: rojo, azul y verde. La luz que atraviesa el dosel del bosque, no solo es menos intensa sino que tiene una dominante verdosa, pues es el espectro de la luz solar que no usan las plantas y por lo tanto que reflejan, por lo que esta luz que llega al suelo del bosque, tiene muy mermado el espectro rojo y el azul que es el usado en la fotosíntesis, por eso decimos que es una luz de menos calidad, para las plantas claro.

 

         En selvas tropicales algunos plantas poseen en la hojas una manchas blanquecinas o más claras que se identifican como amplificadores de la luz; y en otras el envés de la hoja es de color rojizo como filtro para poder aprovechar mejor la luz verdosa; entre las plantas de nuestra latitud no esta comprobado que funcione así pero también hay plantas de sombra, (esciofilas, umbrófilas) con manchas blancas (como la pulmonaria), o en envés rojizo, (Saxifraga umbrosa), así como alguna que puede desarrollar ambas características (como la Hepatica nobilis).


Parece que la hepática tien verdadera prisa en florecer antes de que la hayas tengan hojas y la dejen en la sombra.

         Parece que algunas especies del suelo del bosque aprovechan para florecer y reproducirse la mayor intensidad de luz que hay antes de que broten las hojas de los árboles de hoja caduca, aunque sea la primavera muy temprana (primavera, violeta, hepática); eso si, si están bajo árboles de hoja perenne son igual de madrugadoras en cuanto a la floración a pesar que las condiciones de luz no son mejores.

Texto y fotografía: Miguel Ortega 

 

martes, 6 de abril de 2021

CUANDO LA ALIAGA FLORECE....EL HAMBRE CRECE

       

Aliaga en floración, se aprecian las espinas o aguijones y las diminutas hojas

         Los dichos, los refranes tienen una explicación y convienen ser explicados pues sin conocer su sentido, este puede cambiar y volverse incongruentes.

         En el Alto Aragón hay uno muy propio de esta época de finales de invierno y principios de primavera, cuando la reservas de comida en la casa, (estamos refiriéndonos a una casa-familia de mediados del siglo pasado, cuando no se podía ir a la tienda comprar algo que no había, o con un dinero que tampoco se tenia) como patatas, legumbres y la harina para el pan habían mermado y no se podrían reponer hasta la cosecha del verano, al igual que el cerdo que se había matado a finales de otoño con los primeros fríos y se iba estirando para dar un poco de sustancia a los guisos; solo se podía reponer la verdura de invierno del huerto (acelgas, coles y escarolas) y algo de carne de la caza, principalmente conejos, pues las aves de corral se dejaban para comidas de grandes ocasiones, y los que tenían rebaño solo aprovechaban alguna oveja machorra (que no podía tener corderos), loca (con encefalopatía), accidentada o que se viera que estaba a punto de morir (y se sacrificaban para el consumo antes de que esto ocurriera), pues los corderos se reservaban exclusivamente para venta. En el campo con el rebaño ocurría algo parecido los pastos escaseaban y los renuevos no se darían hasta que subieran un poco las temperaturas, así mismo la paja y la hierba almacenada o las ramas de olivera, fresno o cualquier otro ramón que se hubiera guardado, se había ido consumiendo los días de nieve en los que el ganado se quedaba en el corral. 

         En esta época los yermos se iban cubriendo de una flores amarillas de característico perfume, era la floración de la aliga, de ahí que se decía: “cuando la aliaga florece, el hambre crece”. Pero el espectáculo de color no iba a solucionar el problema de los recursos, es más este se recrudeciera al  seguir disminuyendo las reservas de comida, de ahí que tras la floración la aliaga fructifica y como leguminosa que es lo hace en vainas, por eso se decía: “cuando bachoca, a todos toca”. Ya con la primavera lanzada al menos en los pastos, las partes embastecida del año anterior más ricas en celulosa y lignina y por lo tanto menos nutritivas y menos digeribles, son sustituidas por los renuevos de las plantas ricos en vitaminas y proteínas que son más nutritivos, por eso la tercera parte era: “cuando grana, se pasa la gana”, cuando la aliaga forma la semilla hay abundancia de comida en el campo y por eso el rebaño come con menos ansía, incluso los animales se permiten comer seleccionando los mejores bocados. 

 

Bachocas, frutos en forma de vaina de la aliaga

         La aliaga aunque nosotros la tengamos como una planta molesta, pues picha, hace intransitables algunos lugares, nos indica terrenos degradados normalmente por incendios demasiado repetidos, ya que puede rebrotar después de estos y sus semillas germinan mejor después de la altas temperaturas y el humo de la combustión. Pero la aliga es una planta muy importante en el ecosistema: lo primero al ser una leguminosa fija nitrógeno con lo que ayuda a la recuperación del suelo, y lo protegen de la erosión con sus raíces del arrastre por las lluvias, y partes aéreas del impacto de las gotas de agua que aunque parezca mentira lo erosionan, y al ser pinchosa del pisoteo por los animales; además es una planta melífera.

         Antaño era una planta llena de utilidades, lo digo en pasado pues ahora prácticamente no se aprovecha, y el uso que se le daba era una forma de mantener las aliagas a raya. Suponía  alimento para las ovejas, de ellas decían: “comen tres veces”: la flor, la hoja (especialmente cuando rebrotan después de un incendio) y el fruto (al comer el fruto esparcen las semillas con los excrementos); en zonas del la Cornisa Cantábrica se recogía un pariente, el tojo, se picaba y se daba de comer a las caballerías en las cuadras.  Las aliagas se usaban como albardilla para proteger las tapias de barro (adobe, tapial), evitando que el agua las deshiciera, y de paso que los gatos no pudieran saltar por ellas.

Rebrote desde la raíz después de un pequeño incendio

         En muchas zonas era el combustible (junto con el boj y la coscoja) de hornos (pan, cerámica, cal,..) y de las casas, arde con facilidad y de forma casi violenta aunque de forma breve, los arbustos se encontraban con facilidad a diferencia de la madera de los árboles, dada la gran presión que se  ejercía sobre estos, escaseaban incluso en zonas que hoy vemos completamente cubiertas de arbolado. La escasez de combustibles queda reflejada en la frase de un vecino que decía: “y no pienses que por tener chimenea, la teníamos encendida en invierno, lo hacíamos solo para cocinar y entonces aprovechábamos para calentarnos”.

         Por su forma de arder se usaba en la matacía para quemar los pelos del cerdo, ahora se usa un soplete.

         Incluso los pastores de Monegros la usaban como colchón en los mases, casas del monte, echando sobre ellas una piel de choto para no pincharse, para así estar aislados de la humedad del suelo.

         Así vemos como un planta con múltiples utilidades, ha quedado relegada a ser considerada una molestia por el cambio de uso.

jueves, 4 de marzo de 2021

FLORES CON PRISA

Flores de almendro sorprendidas por un nevada tardía

    Una imagen que nos choca a los habitantes del interior peninsular con amaneceres bajo cero, es ver plantas en flor en pleno invierno. En principio las flores son algo delicado, además que hacen si no hay insectos en invierno, ¿o si los hay?.

         En las plantas si el agua se hiela deja de estar disponible para ellas, por lo que cuando nos acercamos a esta temperatura entran en descanso, algunas pueden perder la hoja, o incluso perder toda la parte aérea, permaneciendo entonces  bajo el suelo en forma de: semillas, bulbos, tubérculos y rizomas a la espera de cuando suban las temperaturas volver a desarrollar las partes aéreas. Aunque en un clima de tipo mediterráneo, hay algo peor que el frío, la sequía veraniega.

         Así hay plantas que han perdido su parte aérea durante el verano, y sus hojas comienzan a desarrollarse en otoño, como la cala silvestre, o en pleno invierno van desarrollando una roseta de hojas pegadas al suelo como las orquídeas de abeja, en primavera florecerán, y en verano habrán quedado reducidas de nuevo a la parte subterránea como rizomas y tubérculos pero con el ciclo cumplido. Otras como el eléboro o las “hierbanas” de los campos (Diplotaxis,  Caléndula) incluso pueden florecer en esta época de frío, seguramente esperando a algún insecto polinizador que este activo los días cálidos de invierno, y así no competir con plantas de flores más atractivas en primavera.

        

Narcisus assoanus, para evitar la sequia del verano debe adelantar su ciclo

         Pero es a mediados de invierno cuando empieza la carrera de la floración, y el almendro es la especie más visible de las de floración más temprana como una planta anual la erófila de invierno que tiene que hacer todo el ciclo en unas pocas semanas, por lo que su tamaño es solo de unos escasos 2-3 cm de altura, el azafrán blanco, narcisos, nazarenos. Pero claro este adelanto de fechas las obliga a soportar las heladas y alguna nevada tardía, por lo que han de desarrollar anticongelantes, como la glucosa, que evita que el agua intracelular se congele y con ello dañe las paredes celulares. 

Así muchas plantas desafían al invierno y tiene adaptaciones fisiológicas contra el frío, no es que les guste el frío, pero lo llevan mejor que la sequia del verano frente a la que su única estrategia será desaparecer.

         

Hepatica nobilis adelanta su ciclo para evitar competir, y perder, con los árboles por la luz

        Pero hay otras plantas que usan la misma estrategia, florecer muy tempranamente, pero con una finalidad diferente, su problema no será la falta de agua en verano, sino la falta de luz. Son plantas del suelo del bosque que viven bajo la sombra de los árboles, entonces tiene que aprovechar para florecer y reproducirse a finales de invierno cuando hay más luz, pues los árboles bajo los que viven aún no han desarrollado las hojas. Y así dan las notas de color en el bosque en descanso, pendientes aún de las ultimas nevadas y los amaneceres con escarcha. Su programación es tal que si se encuentran bajo una cobertura perenne como un pinar donde al no perder las hojas, la luz que reciben no va depender de los árboles, siguen floreciendo tempranamente, como con prisa. Y entre nosotros sus nombre comunes son de lo mas sencillos: como floreces al principio de la primavera, te llamaras primavera; como tus flores son violetas, violeta, y como tu hoja recuerda al hígado, pues hepática, así de sencillo y fácil de recordar.