jueves, 16 de agosto de 2018

LOS ÁRBOLES DE LA DESOLACIÓN

         
Un pino negro se alza sobre la superficie rocosa del karst, resistiendo la duras condiciones ambientales y el tiempo
        Estoy ante una isla mineral, de roca áspera y seca, que esta rodeada de prados y de bosques de pinos, de hayas, de abetos; un territorio desolado que emerge en una de las zonas más húmedas de los Pirineos .
         Aquí la roca caliza se enseñorea de la superficie, con escarpes que se desmenuzan creando pedreras y el karst aflorando dejando a intervalos los pequeños cráteres de sus dolinas. Entre ellas la roca fisurada y erosionada por la acción química del agua deja tramos llenos de cuchillas pétreas por donde caminar se hace complicado. Esta roca toma para sí toda el agua de las precipitaciones, la absorbe como una esponja y la hace desaparecer de la superficie. En el camino el agua parece que se resiste aferrándose hasta el punto que la deshace llevándosela disuelta con ella, como consecuencia una montaña llena de galerías, túneles y pozos muchos de ellos sin conexión con la superficie, compararla con una esponja no es una metáfora. Al final la roca devuelve el agua en forma de manantial abajo en el valle o en otro valle; como consecuencia si la parte alta parece un desierto la baja es un vergel.
         De manera que este lugar es un lugar contradictorio: un vallecito por el cual no ha discurrido nunca el agua o una “llanura” acanalada, cóncava, y dado que esta en una abrupta montaña las gentes del lugar la denomina La Plana, el llano.
         
Vista de La Plana hacia su cabecera, los árboles de la desolación viven en la parte de la derecha
       El color de las rocas calizas dan una patina al lugar entre gris claro y beige según el estrato, nada diferenciable pues solo cuando están juntos nos damos cuenta del cambio de color; de manera que solo los núcleos de sílex que aparecen de vez en cuanto rompen la uniformidad, más que nada por un liquen amarillo que solo crece sobre estas rocas ricas en sílice.

         Pero la vida cuando decide establecerse en un lugar lo hace sin vacilaciones, aunque nosotros no nos podamos imaginar ni como se atreve. 
         Algunas lagartijas corren entre el universo de piedras a la caza de las arañas lapidícolas y estas de los invertebrados que han aterrizado llevados por el viento a este mundo mineral. Incluso vemos las conchas vacías de algunos caracoles que tienen en este mundo frío y seco su hogar. 
         Pequeños, diminutos, parches de hierba aparecen entre algunas rocas, desde la austeras y poco llamativas gramíneas como la festuca a la aguileña con atrevidas flores azulonas, grandes y complejas, tanta flor para una planta tan pequeña, la nota de derroche vital en un lugar tan austero. Cuatro árboles desafían a este lugar, y cuando digo cuatro no son algunos árboles, son: uno, dos, tres y cuatro pinos negros de aspecto cansado por los años y demacrados por las condiciones en las que tienen que vivir, pues parece que la montaña a cambio de dejarles crecer aquí los tortura con la sed y el frío. Por eso deben tener muchas ramas secas, nudos huecos de ramas desgarradas, heridas nunca cicatrizadas, e incluso partes de los troncos muertas como evidencia la corteza que no cubre amplias zonas de los mismos. Estos árboles tienen el peor castigo para un organismo, no morir y sufrir cada día su atrevimiento de vivir. Pues en invierno el agua permanece en forma de nieve y así los árboles no la pueden usar, tienen que esperar a que se derrita y entonces esta desaparece rápidamente; y en verano el sol inclemente borra cualquier atisbo de humedad, y el agua de las tormentas ha de ser capturada antes de que desaparezca en la roca. Y también por el frío por la altitud, pues a cerca de 2000 metros la época de crecimiento se reduce notablemente; y sino el viento, las exiguas copas en bandera creciendo en una dirección concreta nos dan la idea que de que no todos los días son apacibles.
         
La raíz de uno de los pinos sobre el lapiaz
       Y en la base de todo el suelo de roca, sobre el que se arrastran las raíces de los árboles cogiendo migajas de nutrientes; pero las raíces no se pueden desarrollar bajo la luz del sol, por lo que esto evidencia suelo perdido.  
         Es un lugar tan desamparado que los troncos de la árboles muertos, antiguos compañeros de nuestros cuatro árboles permanecen momificados ahí donde cayeron, ni para leña se han usado y su madera poco a poco va cediendo las moléculas que la forman para crear nueva vida. Vida que se sigue atreviendo a desarrollarse en este lugar, pequeños pimpollos de pino rodean a nuestros cuatro pinos viejos, tal vez sea que la propia dispersión de sus piñones no da para ir mas lejos; o tal vez aunque no lo parezca en su cercanía tienen mejores condiciones para crecer. La esperanza continúa, la vida se sigue aventurando con los árboles de la desolación. 

domingo, 12 de agosto de 2018

HOLA QUE OLA ...DE CALOR (yII)

     
Un forma de evitar el calor y la sequía consiguiente, acabar el ciclo y permanecer en forma de semillas hasta el año siguiente;  como estas plantas efímeras de color rojizo entre la perennes en verde.
     La segunda estrategia para evitar el calor es evitarlo, ¿cómo?,  sencillamente no estando cuando llega. Las plantas como no se pueden desplazar procuran haber acabado su ciclo antes de la llegada del calor y de la sequía que suele con llevar. Las plantas anuales y en especial las efímeras acortan su ciclo o empiezan muy pronto en pleno invierno, en climas secos las dos cosas. Las plantas geófitas hacen lo mismo pero en lugar de semillas dejan bulbos y rizomas bajo el suelo a salvo del calor y de la sequía. 
         En muchos árboles y arbustos si el calor coincide con sequia, de manera que no pueden hacer la función clorofílica, las hojas no les van a servir de nada, es más pueden ser un problema pues pueden perder agua a través de ellas, por lo que los más efectivo es desprenderse de ellas, y así vemos en zonas áridas una sinfonía de ramas peladas durante la parte más dura del año. Esta es un estrategia que usan muchas plantas leñosas mediterráneas perder hojas en los momentos más secos y calurosos del año.  
Otra forma para plantas de varios años, la parte aérea muere pero rebrota después desde las raíces cuando llega el otoño, Peganun alharma
         Con los animales es diferente, desplazase les evita el exceso de calor. Algo tan sencillo como ponerse a la sombra, o en un lugar donde corre el viento, guarecerse en la madriguera, o enterrarse. Algunos insectos trepan por los arbustos para así evitar el calor extra del suelo recalentado, cuentan que los cuervos del desierto pasan las horas de más calor planeando gran altura donde el aire es más frío. 
            Pero en la naturaleza siempre hay organismos que sacan provecho de las circunstancias menos favorables, en el Sahara hay un hormiga que sale precisamente en las horas de más calor así puede capturar otros insectos afectados por las altas temperaturas y en ese momento del día esta libre de depredadores pues todos están a resguardo del sol. En los desiertos americanos hay un roedor, creo que es una ardilla terrestre, que hace algo parecido, sale con todo el calor a recolectar comida pues en esa parte del día los depredadores están menos activos. Eso si tanto hormiga como mamífero hacen salidas cortas y rápidas evitando sobrecalentarse para después bajar su temperatura en el frescor de sus guaridas subterráneas, la ardilla además al igual que vemos hacer a los perros para enfriarse se coloca con el vientre sobre el suelo de la madriguera y abre las patas poniendo la parte interna de los muslos sobre el suelo.
Otro medio drástico si la parte más afectada y por donde se pierde humedad son las hojas; el remedio es simple desprenderse de ellas como en este caducifolio estival que crece entre las coscojas, Onononis tridentata
        Volviendo al inicio de la entrada, no tenéis calor, con el calor que hace, y que ganas de que llegue el otoño.  

domingo, 5 de agosto de 2018

HOLA QUE OLA........DE CALOR

     
Ilustración que aprece en la obra: "Drylands, the desert of North America", inspirada men las pinturas rupestres de esta zona. 
         Acabo de “coger un capazo”, para los que vivimos en Huesca esta expresión viene a significar: encontrarte en la calle con una persona conocida y pararte a hablar independientemente de que llegues algo tarde a tu destino, pues la disculpa de “he cogido un capazo” es suficiente para redimirnos de la tardanza, ventajas de las ciudades pequeñas. Bueno menos mal que estábamos a la sombra y así comentamos el calor del verano, mientras por el rabillo del ojo podía ver en la acera de enfrente a dos operarios que estaban agujereando el suelo para instalar las marquesinas de la parada del bus, y al pleno sol del final de la mañana, ellos si podían hablar de calor.
         Bueno estamos en verano, y en verano hace calor; otra cosa es que los servicios informativos no hagan más que estar repitiendo que va a hacer calor, o que hace mucho calor, esta bien que informen pero el machaque psicológico no ayuda a sobrellevarlo. Bien es cierto que cada vez se registran máximas mayores, aunque también las mediciones son más abundantes y más fiables.
         Pero veamos en la naturaleza como se defienden del exceso de calor. Hay dos estrategias: protegerse y evitarlo, y la estrategia depende del tipo de organismo. 
        
El color claro de este saltamontes no solo le proteje de las altas temperaturas sino que ayuda a camuflarlo en el suelo.
      El protegerse pasa por tener colores claros, brillo, superficies lisas que reflejen los rayos solares, o pilosidades blancas que recubren el epitelio de las plantas. En las plantas además  ira asociado a que tengan suficiente agua en el subsuelo, de no ser así cerraran los estomas (y no podrán realizar la fotosíntesis) y procuraran exponer la mínima superficie a los rayos solares, son las hojas colgantes del eucalipto o las del almez en las sequias. 
         En los animales una solución es bajar la temperatura sudando, el sudor sobre la piel se evapora y eso hace bajar la temperatura, (el agua para cambiar de estado toma energía del ambiente en forma de calor y por eso se reduce la temperatura), nosotros sudamos por toda la superficie de nuestro cuerpo y las personas con adaptaciones a vivir en zonas muy cálidas tiene más glándulas sudoríparas. En animales sin glándulas sudoríparas se recurre al jadeo como en los perros o en el caso de los canguros se humedecen los antebrazos con saliva y así enfrían la sangre que corre por ellos al igual que los elefantes con sus enormes orejas por las cuales irradian excedentes de calor. En los pinos, cuentan algunos investigadores, como en las horas de más calor evaporan determinados compuestos químicos que el ayudan a bajar la temperatura 
         
Tricomas (pelillos) del epitelio de una quenopodidácea, forman algo de sombra para evitar el sobrecalentamiento de la hoja
       Un buen aislante también puede servir, según el dicho “lo que va bien para el frío va bien para el calor”, como el pelo o las plumas mientras no produzcamos calor y permita evacuar el exceso, consecuencia se reduce la actividad. Esto desesperaba a los jesuitas cuando están evangelizando a los indígenas de las zonas desérticas de Nuevo México, una de las adaptaciones al calor, sequia y falta de alimentos consiguiente era hacer lo menos posible, y los religiosos se quejaban de que pasaban el día tumbados bajos la sombra de los techados sin hacer nada, bueno si que hacían, no recalentar el cuerpo y ahorrar reservas corporales en forma de su propia grasa.
         Grasa corporal y calor es una combinación curiosa, los bosquimanos del desierto del Kalahari son los humanos mejor adaptados al desierto y al calor, van prácticamente desnudos por él y la grasa corporal como es un buen aislante térmico para que no les dificulte la evacuación del calor excesivo la concentran en las nalgas, en su canon de belleza unas nalgas prominentes es lo máximo, señal de que esa persona se alimenta bien luego es hábil en la caza-recolección. A los camellos también les ocurre algo parecido concentran la grasa en la espalda en las características jorobas, además donde dan con más intensidad los rayos solares. 
         Otro remedio es meterse en el agua, el agua si esta a menor temperatura siempre nos va a enfriar, en su defecto tumbarse en un charco, pero si no hay agua de nada nos sirve.