sábado, 18 de marzo de 2017

CUANDO EN MARZO MAYEA,...

Flor de Crocus con escarcha
Uno de los grandes secretos para que la vida funcione correctamente es que el tiempo (meteorológico) lo haga a su tiempo (anual); en nuestro caso frío en invierno, calor en verano y entremedias lluvia, a ser posible poco intensas pero duraderas.
El problema es cuando se cambian los tiempos, el agua fuera de su momento (aunque siempre va bien para recargar acuíferos), escasa o demasiado intensa afecta al suelo y a las plantas, y con ellas al resto de seres, el frío en verano puede dificultar la polinización de  los insectos, la maduración de los frutos y el calor el invierno.
A mediados de este mes de marzo ha habido unos inusuales días cálidos para ser invierno, la percepción de los mismos ha dependido de la relación de la población con la naturaleza. El grupo poblacional de “seres urbanos” aparecían en los medios de comunicación felices en la playa o en las terrazas de los bares. Normalmente es el mismo grupo poblacional e informativo que en épocas de sequía el pronostico de anticiclón y cielos despejados lo califican de buen tiempo; o son inconscientes o se creen que el turismo de sol y playa es la única economía posible, y que además lo es independiente de la naturaleza, y de la lluvia.
Contraste de la hoja "quemada" por el frío primaveral y el rebrote de las hierba del suelo  
El otro grupo poblacional, esta centralizado en el mundo rural y en especial en el agrícola, están preocupados pues este temprano calor significa que se adelanta la floración en una época en la que las heladas no han dicho su última palabra; por lo que estos calores prematuros no solo no los ven como buenos sino como malos. Y recuerdan el dicho: “cuando marzo mayea, en mayo marcisquea”, que viene a decir que si a final de invierno hace calor en plena primavera hará frío, tal vez mucho frío.
En las plantas estos fríos tardíos suelen ser devastadores, los nuevos brotes, tiernos, y acuosos se hielan con facilidad, a las plantas no les ha dado tiempo de protegerlos convenientemente con tejidos y cutículas aislantes, por lo que aparecen “quemados por el frío”, el agua contenida en las células se ha congelado, aumentando de volumen y rasgando la pared celular; por estas roturas cuando deshiele se desecara el tejido, y la hoja aparecerá con marcas secas cuando no seca totalmente. Esto se ve en los hayedos con la hoja seca en plena primavera, la planta deberá echar mano de yemas de reserva de la próxima temporada.

 Daños por frio en las hojas del litonero, Celtis australis. 
Algunas especies como el roble quejigo desarrollan una estrategia que suele ser bastante eficaz para proteger sus brotes, sus nuevas hojas no aparecen hasta que la primavera está ya asentada y ha desaparecido el riesgo de heladas y así retrasando el tiempo (anual) evitan el mal tiempo (meteorológico) y el mayo que marcisquea.


sábado, 4 de marzo de 2017

EL APEGO A LA VIDA, Y A LAS ROCAS, DE LAS SABINAS

Aspecto "extraño"  de sabinas negras, presumiblemente muy viejas, viviendo en paredes de roca 
En la naturaleza hay una ley no escrita (como todas) en la que rapidez y longevidad están reñidas, al menos en el caso de los árboles.
Las especies de desarrollo más rápido suelen darse donde hay buenas condiciones ambientales de: luz, agua, temperatura y nutrientes, alcanzan tamaños grandes antes, pero viven menos años, un chopo o abedul pueden tener una vida media de 100 años, 200 como mucho. A las especies de crecimiento lento no les preocupa tanto el tamaño (aunque algunas especies como la secuoya combina ambas)  como desarrollar estrategias que les permita ser longevas, como la resistencia a la pudrición de su madera y el evitar mediante repelentes y tóxicos depredadores y parásitos que dañen su  follaje o sus raíces.
Las primeras, las rápidas,  se encuentran en habitas deseados, favorables para la vida donde hay recursos para vivir, por lo que hay muchas especies con las que competir y muchos depredadores y parásitos, además se dan las condiciones ideales para la acción de recicladores, véase hongos, bacterias y toda una suerte de invertebrados dedicados a reciclar la madera, para que las moléculas y los elementos minerales vuelvan al suelo y poder ser usados por otros organismos, pese a quien pese.
Anillos de una sabina negra, contenidos en 1 centímetro ( espacio entre las marcas), cada anillo es un año de crecimiento, incluso lo años buenos son muy estrechos. Como comparación los chopos pueden tener anillos de 1 centímetro como suma facilidad. 
Las segundas, las longevas,  suelen encontrarse los hábitats no deseados: escasez o ausencia de suelo, clima seco, demasiado frío,  demasiado cálido o todo a la vez como en las paredes rocosas, especialmente las orientadas al sur donde los contrastes de temperatura son grandes incluso en el mismo día. Este el lugar de seres sufridores, lugares tampoco deseados que plantas antiguas pueden vivir sin la competencia de las más evolucionadas y eficientes que las desplazarían. Aquí la vida por necesidad va muy despacio; en los años malos solo se sobrevive a la espera de que el año siguiente no sea tan malo, los años normales se puede crecer pero poco el lugar no da para mucho, incluso en los mejores años el crecimiento es escaso, y bueno, reproducirse queda para los años excepcionales; y más en especies que necesitan de más de un año para hacer el fruto como es el caso de las sabinas. 
Pero tampoco hay prisa las cosas viene cuando vienen, solo hay que saber esperar y tener la capacidad de aguantar que no es poco.
En este lugar no deseado, las paredes de roca, algunas especies de plantas han encontrado un lugar donde demostrar su apego a la vida acumulando años. Es el caso de un herbácea la Borderea chouardi que en sus rizomas llega acumular hasta 300 años, o las sabinas negras; de estas las de aspecto más particular, extraño o extravagante parece que son las que más años acumulan, destacando las de tronos retorcidos, espirales, de aspecto secos y con escaso follaje, que crecen en vertical o mas frecuentemente en cualquier otra posición como hacia abajo, como no necesitando luz. Tan aferradas a la roca como a la vida muchas  mueren cuando se desprende la roca entre cuyas grietas extienden las raíces.
Y cuantos años viven?, bueno hay un estudio en el sur de Francia en el que cortaron varias sabinas que crecían en pared y contaron sus anillos llegando a sobrepasar los 1200 anillos de crecimiento, también las dataron con carbono 14 y la cifras se disparaban hasta los 1700 años, por lo que no queda claro cuantos años viven en verdad, pero muchos.
        

Juph021, seguramente sobrepase los 500 años, lo sabré cuando sepa contar bien los anillos en las zonas oscuras
       Nosotros en la zona occidental de la sierra de Guara, y solo a partir de los ejemplares encontrados caídos al pie de los cantiles llegamos a sobrepasar los 630 anillos en un ejemplar de 20 cm de radio;  o seguramente superar los 500 años (aún hay que mejorar la técnica de contar anillos cuando en 1mm puede haber hasta siete anillos de crecimiento y enmascarados por el oscurecimiento de la acumulación de resinas) pero en este caso en un tronco de solo 9 cm de radio. Aquí el tamaño si importa para tener apego a la vida, cuanto menos más.