viernes, 23 de octubre de 2015

FLOR DE FRENESÍ

Cactus y plantas crasas en el jardín botánico de Ginebra, Suiza

Sobrevivir en este medio esta claro que lo hacen bien, pero reproducirse sexualmente para tener semillas viables es otra cosa. Pueden estar tan aislados que el viento no sea una buena opción, harían falta una cantidades descomunales de polen y este es caro de producir, la otra solución es usar polinizadores animales, aunque no habituales en nuestros entornos, son los murciélagos.
En ellos todo son ventajas, su gran tamaño les permite recorridos mayores, su cuerpo cubierto de pelo facilita el transporte de polen, y los estambres y los  pistilos están dispuestos para que polinicen sin darse cuenta, con un simple roce. Pero aprovecharlos requiere de una serie de adaptaciones por parte de la planta, su tamaño impone una flor grande, y el que no se posen en la planta, pues los pinchos de los tallos del cactus de donde salen las flores y el que vuelen en la oscuridad de la noche es un buen disuasorio para hacerlo, hace que las flores se desarrollen lejos del tallo espinoso, además los murciélagos son mamíferos y su consumo energético es alto por lo que la recompensa ha de ser adecuada. Los murciélagos vuelan por la noche por lo que las flores se abren de noche y así evitan el daño que les podrían causar el sol excesivo, pero sin luz, y con plantas dispersas la búsqueda podría ser frustrante, las plantas han de anunciarse y lo han de hacer bien. Y lo hacen con el olor que de noche es un reclamo excelente, y si el olor esta bien diseñado llega lejos y es muy atractivo, como los perfumes caros.
Cactus céreo, flor
El efecto se ve cuando trasladamos al cactus fuera de su territorio, a otro continente donde los murciélagos se alimentan de insectos y no son polinizadores.
Después de una buena lluvia o riego si está en un jardín, el cactus florece y emite su perfume a la espera de los murciélagos, aunque por poco tiempo, sus flores pueden ser solo de una noche. Pero en lugar de murciélagos al tardecer aparecen las abejas ya casi fuera de su horario de trabajo, su fragancia les incita a un frenesí polinizador, con varias abejas a la vez en cada flor se hace evidente que el diseño de la flor no pensó en las abejas, intentan entrar volando por el tubo floral se golpean con las paredes y lo intentan de nuevo andando torpemente sobre la alfombra de largos estambres, antes de salir ya hay más abejas intentándolo y estorbándose unas a otras, la imagen es más del primer día de rebajas en unos grandes almacenes que de la eficacia y rapidez a que nos tienen acostumbrados; mientras el resto de flores, que sí están diseñadas para las abejas, son ignoradas, sus encantos no tiene nada que ver con la emoción que producen “las nuevas” flores.
     
Abejas en tropel en una flor de cactus céreo
      Y como consecuencia de las abejas o simplemente como estrategia de supervivencia a la soledad del desierto la planta se puede auto polinizar, y de vez en cuando aparece un fruto como una pelota de color fucsia  a la espera de un dispersor de semillas que nunca llegará, salvo el hombre.

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