sábado, 24 de diciembre de 2016

EL AGUA ROJA DE LAS SALINAS

Agua roja en la salinas de Bujaraloz
Tal vez lo más llamativo de la vida es cuando esta se desarrolla en condiciones que consideramos en que es imposible, y uno de estos lugares de vida imposible son las salinas. La sal la hemos usado desde tiempo inmemorial como conservante de los alimentos, precisamente porque impide el desarrollo de los microorganismos que los estropean (o que reciclan la materia orgánica), sin embargo el agua de las salinas está llena de vida.
La vida en las salinas depende de la concentración de sal y esta varia según la época del año y la profundidad del agua. En las balsas donde se acumula antes de ser enviada a las eras para su evaporación el agua se estratifica según su densidad, como a mayor salinidad mayor densidad, el agua más salada siempre esta en la parte más profunda; en el caso de las salinas situadas en la montaña las hojas caídas de los árboles cercanos nos marcan estos limites de densidad pues se quedan depositadas en ellos, y si metemos la mano en el agua y la removemos veremos como que el agua sigue siendo trasparente pero pierde su nitidez, al romper esta frontera.
Artemias en el interior de una de las balsas de las salinas de La Playa, Bujaraloz.
El agua superficial puede ser lo bastante dulce como para que puedan desarrollarse insectos acuáticos (muchos serán tolerantes a sal) y en los días fríos que se forme una capa de hielo.
La salinidad ira en aumento rápidamente ya que estas acumulaciones de agua salada no suelen ser muy profundas, se sobrepasara la salinidad el mar (35 gramos por litro de agua), la de la salmuera (150 gramos por litro de agua), llegando en muchas ocasiones al los 360 gramos por litro que es donde el cloruro sódico se cristaliza dentro del agua, sin necesidad de que el agua se evapore, el fondo entonces aparece cubierto de cristales de sal.
Si hemos sido observadores nos habremos dado cuenta que los insectos se quedaron en la superficie, y que de camino al fondo una costra gelatinosa cubría las paredes de la balsa e incluso había estratos de agua que esta de pronto aparecía turbia y rojiza, especialmente las épocas de fuerte insolación.
Interior de una balsa en el salinar de la Rolda, Naval, las formas rosada son las Artemias
      Bueno pues esta anomalías en la columna de agua son formas de vida, la capa gelatinosa (tapete microbiano) son colonias de bacterias que se dispone según la luz y la fuente de alimento, la más externa son especies con clorofila y la más interna son especies saprófitas que usan el azufre de los residuos de las anteriores como fuente de energía, bajo ellas el sedimento tiene un color oscuro casi negro (tarquín) y un olor característicamente desagradable (por el azufre), llegan incluso a desarrollarse bajo las costras de sal. En la columna de agua encontramos más bacterias como Salinibacter de color rojo y que les permite aprovechar la luz solar como fuente de energía pero sin usar clorofila ni fijar CO2;  como si lo hacen las algas unicelulares, que aunque son plantas verdes pueden desplazarse mediante un par de cilios. Estas algas como Dunaliella son capaces de vivir hasta cerca del limite de saturación de la sal (y eso es tolerar mucho la sal), con estrés (alta salinidad y luminosidad) producen para reducir la función clorofílica un pigmento rojo a base de carotenos, el mismo que poseen las frutas y verduras que comemos y que transformamos en nuestro organismo en vitamina A, y cuando hay una alta concentración de estas microalgas estresadas el agua pierde transparencia y toma un color de rosado a rojizo. Estas algas son la base de la cadena del agua de la salada, su gran depredador es una crustáceo aproximadamente 1 cm  de longitud (enorme para las dimensiones de los habitantes de estas aguas, como una ballena azul alimentándose de krill) es la Artemia. En verdad es un animal que se alimenta filtrando bacterias y microalgas a la vez que nada en el agua de la salada, y su color depende de la alimentación, cuando las algas son rojas su cuerpo se tiñe de este color; aunque su tolerancia a la salinidad es grande parece que es algo menos que su alimento  pues a veces se les observa nadando en agua transparente mientras que la capa inmediatamente debajo es turbia, roja, y seguramente más salina. El efecto colorante del caroteno puede pasar al eslabón siguiente, los flamencos que se suelen alimentar en este tipo de aguas deben su color rosado a su alimento.
Lo más llamativo de estos seres es su gran tolerancia a la sal, pueden vivir en agua casi dulces, pero ahí están sometidos a la competencia y a muchos depredadores, hasta aguas de 300 gramos de sal por litro cuando empieza a cristalizar la sal; además desarrollan formas de resistencia que permiten a su descendencia pasar largos periodos de sequedad total y exposición a rayos UV, además estas formas de resistencia son fácilmente transportables por las aves en pegadas a sus patas o a su plumaje, que las pueden llevar a otros enclaves parecidos.

Las salinas son pues un microcosmo en el que coinciden organismos cosmopolitas con endemismos locales, donde la fisiología aparenta funcionar de otra forma y donde la vida en si misma resulta fascinante.
Ver también:
http://territorioinquieto.blogspot.com.es/2015/07/la-nieve-roja_31.html
http://territorioinquieto.blogspot.com.es/2015/04/cronica-de-estepas-de-monegros.html

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