martes, 6 de septiembre de 2016

MUSGO A LA PIEDRA


El musgo que crece sobre la arenisca, Pteryneurum ovatum, actúa como creador de suelo y facilita la colonización de plantas más exigentes
No es lo más aconsejable, pero, a veces hay que pasear en las peores condiciones posibles, para imaginar como sobreviven los seres vivos en determinados lugares. En las zonas desforestadas, sin casi cubierta vegetal, del valle del Ebro nos podemos plantear un paseo en pleno mediodía de verano, (o cuando ya empieza a bajar el calor) para ver como sobreviven los organismos que lo pueblan. Los animales, o se han retirado a la sombra, o bajo tierra, o se refugian en posiciones elevadas entre las ramas de los arbustos donde evitan la radiación del suelo y donde cualquier brisa les puede refrescar. Las plantas no se pueden esconder, por eso unas ya han completado su ciclo y se encuentran en forma de semillas o de bulbos bajo el suelo, el resto suelen tener adaptaciones para minimizar los rayos solares, y además cuentan con la humedad del subsuelo.
Pero la arenisca recalentada sobre la que andamos, esta llena de líquenes, e incluso de musgo que siempre asociamos con lugares y momentos de gran humedad. Ambos organismos son perennes y no disponen de la humedad del suelo. Si los líquenes se desarrollan como “pieles de colores” que cubren la roca, los musgos llegan a formar macollas que se elevan sobre la superficie de la roca, y parece que no les va mal a pesar de vivir en un sitio así. Incluso llegan a acumular suelo, van reteniendo el polvo que transporta el viento y van creciendo sobre él, uno o dos centímetros de suelo parece poco pero es toda una hazaña para una planta tan diminuta que crece sobre la roca desnuda, también vemos que hay otras plantas que han enraizado entre los musgos aprovechando esa pizca de suelo.
Suelo acumulado entre el musgo y la arenisca
Tendremos que volver después de un periodo de lluvia, antes de que el sol los seque para ver como pierden el color gris aterciopelado que les proporciona una defensa contra el sol y facilita la absorción del agua, y se vuelven algo verdosos incluso llegan a reproducirse. Si pierden la humedad se parara todo el proceso, volverán a coger el aspecto de cadáveres secos, para con algo de humedad rehidratarse y volver a vivir, es la reviviscencia, una cualidad de plantas primitivas en su conquista en el medio aéreo que tiene algunas algas, musgos, helechos y raramente, muy raramente, alguna planta con flores.
Cápsulas que contiene las esporas del musgo a finales de invierno, después el ambiente será demasiado seco
Esta cualidad les permite conquistar nuevos territorios en los cuales ningún otro ser puede vivir en esas condiciones, con ciclos continuos de vida y muerte aparente. Los líquenes son los pioneros, en la conquista de las rocas, cuando están húmedos y vivos se vuelven resbaladizos, como nos damos cuenta cuando caminamos sobre ellos distraídamente. Después llegan estos musgos, como todos su parientes son el boceto de lo que serán las plantas con flores, tienen, o aún no, pero si el inicio de hojas, tallos y raíces, incluso inventaron la lignina que forma la madera, pero aún no la han sabido usar en todas sus posibilidades como hacen los árboles. Sus raíces no son muy eficientes a la hora de proporcionar agua, y sus tallos y hojas no pueden evitar el perder la humedad que contiene con facilidad, el agruparse en formaciones compactas y duras evita en algo estas pérdidas. Pero esta cualidad, les permite poder absorber la humedad del ambiente, un día de niebla para ellos es como si lloviera, y en cuanto sale el sol se secan y se quedan con la vida suspendida, con paciencia, a la espera del rocío, de la niebla o de un aguacero que los devuelva al mundo de los vivos.
Tan solo tenemos que agacharnos y contemplar el suelo para comprobar que el milagro de la vida se necesita de muy poco, si tus pretensiones son sencillas.

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