viernes, 2 de junio de 2017

LA SELVA DE MAR

De esta forma poética Lope de Vega se refirió a la Armada Invencible, que a pesar de su nombre fue vencida por los ingleses según parece por una mejor táctica, barcos más pequeños y rápidos, cañones de más largo alcance y rematada por un temporal; este último fenómeno fue la excusa para explicar la inconcebible derrota con un: no he mandado mis naves a luchar contra los elementos, o algo así pues lo cito de memoria.
         Pero Lope de Vega con “la selva de mar” se refería a la ingente cantidad de madera y árboles usados para la construcción de una flota de 57.868 toneladas. 
Para que nos hagamos una idea para cada tonelada de arqueo de barco hacían falta 10 metros cúbicos de madera labrada, que provenían del doble en madera en rollo, es decir el tronco sin las ramas. El 30-50% era madera de conífera y el resto de frondosas especialmente roble que se usaba para el casco.
Recreación del transporte de troncos con navajas por el río Cinca
En 1585, tres años antes de la Armada Invencible el conjunto de toda la flota española era de unas 300.000 toneladas, lo que suponía 3 millones de metros cúbicos de madera labrada, que provenía de 6 millones metros cúbicos de madera en rollo, obtenidos de otros tantos árboles; considerando que de cada hectárea de bosque maduro se podían obtener unos 50 árboles, la flota en aquel año correspondía a unas 120.000 hectáreas de bosque.
 Pero de estos bosques una vez sacada la madera de los barcos los árboles restantes se usaban para la construcción, herramientas, leña, pastos y otras industrias como el carboneo y los hornos de diferentes tipos; por lo que difícilmente se recuperaban. Además los barcos si había suerte, con cuidados y reparaciones podían durar 50 años, aunque lo normal eran de 10 a 20 años.
Esto suponía una necesidad continua de madera para barcos teniendo en cuanta que el roble necesitaba hasta ocho años de secado, y  que había piezas imprescindibles como el codaste que armaba el barco por la popa que podía tener hasta 8 metros de longitud y de él dependía el tamaño del barco, o la madera de compás que ya estaba curvada en el árbol lo que le daba mayor resistencia que si debiera ser labrada. De hecho ante la necesidad se importaba madera del Báltico y después de las Américas o simplemente se construían los barcos ahí.
Para asegurar el abastecimiento de madera para barcos, en 1748 una Ordenanza de la Marina le da derecho a esta a toda la madera que necesite desde la orilla de mar o rio navegable hasta 25 leguas (138 Km) hacia el interior. Si consideramos al rio Ebro navegable al menos hasta Zaragoza, aunque fuesen barcazas, todo el Pirineo Aragonés queda dentro de esta zona.
Uno de los tramos más espectaculares del Chemin de la Mature tallado en la roca de la pared
Tal vez por eso se dice que los mejores abetales del Pirineo están en el Caribe en los mástiles de los barcos que se hundieron ahí. Para que no hagamos una idea de la importancia de estos árboles, en la vertiente francesa hay un impresionante camino tallado en una casi vertical pared de roca caliza es le Chemin de la Mature, (el camino de los mástiles) por donde en carros se sacaron los troncos de abeto. Los árboles llegaban hasta los ríos, por ellos y dependiendo del caudal primero iban sueltos barranqueando y después en almadias o navatas, y desde su desembocadura se podían distribuir a los astilleros cercanos.

Quien le iba a decir al piñón que cayo en el fresco suelo de una umbría del Pirineo que el árbol que surgiría acabaría en el fondo del Caribe.

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